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Todos navegamos en el mismo barco

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El presidente del Gobierno de Canarias fue al Parlamento para hablar de la crisis y ofrecer algunas medidas que, a su juicio, podrían sacar a esta autonomía del pozo en que se encuentra sumido. Ante una situación tan grave, es lógico que quiera buscar apoyo, tanto por parte de los empresarios, o de los sindicatos como de la oposición. El que nos dediquemos exclusivamente a la realización de obra pública no parece suficiente y habría que activar otros sectores.

En este debate el PSOE no estuvo a la altura que se podría esperar de este partido, porque el diputado Marcos, convirtiéndose en un eco de López Aguilar, entonó una salmodia con la misma retahíla de siempre: un discurso lleno de acusaciones, y a veces rayando en la demagogia, pero sin ofrecer su colaboración ni ideas para tratar de salir de este marasmo. No es momentos de más reproches, sino de más acciones.

Llamó también la atención el hecho de que mientras Rivero daba la cara en el Parlamento ofreciendo sus puntos de vista sobre este espinoso y horrible asunto o suplicando un consenso, su vicepresidente y consejero de Economía y Hacienda, se encontraba en Berlín para tratar de tomates y más cosillas hortofrutícolas. Una ensalada que tenía que haber sido comida y digerida, lógicamente, por el responsable de agricultura del ejecutivo autónomo. Pero no, ha sido el señor Soria quien ha decidido comerse esa ensalada. Ha dado la impresión de que, o no ha habido coordinación entre los miembros de este gobierno, o simplemente el señor Soria ha optado por dejar sólo ante el peligro a su presidente, restándole importancia a un debate de tanta trascendencia para estas islas. Aparte de que, a juicio de muchos agricultores y ganaderos, ya es hora de que el Gobierno canario se vuelque en tomar medidas para reactivas este sector primario, con subvenciones, planes de innovación, mejora de los cauces de comercialización de sus productos y una definitiva dignificación de quienes se dedican a esta actividad, sin olvidar de distribuir adecuadamente las ayudas comunitarias para el desarrollo rural.

Está muy bien que el gobierno se preocupe de defender los intereses de los que cultivan plátanos, tomates, hortalizas o flores, (que generalmente son grandes empresarios) o cualquier otro producto, que al fin y al cabo origina bastante puestos de trabajo, pero también hay que dedicar especial atención a explotaciones familiares, o las pequeñas y medianas empresas que desarrollan una agricultura y ganadería para el autoconsumo, tratando de paliar esa dependencia del exterior, que ha aumentado en los últimos años debido al retroceso de tales actividades, tanto por la huída de la población campesina hacia lugares en los que han encontrado otras ocupaciones, como por la paulatina desaparición de terrenos de cultivos, que bien quedan abandonados o calificado como terreno urbano, listo para la especulación. Sin olvidar a quienes se enriquecen con la importación de productos alimenticios, o de los intermediarios.

No parece tampoco procedente la actitud, un tanto suicida, del PSOE, y mucho menos de su secretario general en las Islas. Ahora que se prodigan las ruedas de prensa por cualquier cosa, o declaraciones, que buscan unos buenos titulares en los medios informativos, creo que es hora de que el señor López Aguilar convoque una, no para echar en cara al señor Rivero o a Soria, de que este gobierno no gobierna, de que se han equivocado muchas veces, de que se han metido en bastantes irregularidades, presuntas o no presuntas, o de que se favorece el tráfico de influencias o los favores a los amigos, sino para dar a conocer cuál es su alternativa de gobierno, cual es su programa o cuales son las soluciones más idóneas para paliar o superar la crisis. Lo demás es repetitivo y pura demagogia. Me temo que con esa estrategia no se ganan elecciones. La prueba la tenemos en el PP que se ha pasado muchos años despotricando contra el PSOE y no le han salido las cuentas como ellos deseaban.. Y ahora mucho menos con el desbarajuste que tienen encima y un liderazgo muy discutible.

Mientras en Madrid, Zapatero busca el apoyo de Rajoy y de otros partidos, para hacer más llevadera esta crisis y buscar ideas que aporten soluciones, aquí se rechaza todo por sistema, y a veces pienso que por un sectarismo irracional, y no se ofrece la mano para marchar juntos con el ánimo de no perder el estado de bienestar del que la mayoría ha disfrutado hasta ahora. Seguimos teniendo tribus que se odian profundamente. Así ni se avanza ni se hace patria.

Si ha sido una irresponsabilidad que el consejero de Economía estuviese ausente cuando se debatían estos asuntos en el Parlamento regional, no lo es menos la actitud del PSOE, porque todos estamos en el mimo barco y hay que tratar de salvarlo en momentos de peligrosa tempestad. La actitud de este partido, en el actual momento, hace pensar que el señor López Aguilar navega en otro barco que se dirige más a Europa que a esta tierra que sufre con mayor rigor los estragos de una pésima situación de la economía mundial.

José Manuel Balbuena Castellano

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