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Un pacto con pronta caducidad por EDITORIAL

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Tras la ruptura producida por CC, toca ya dar paso a ese pacto de derechas, el único pacto que no sintoniza con los deseos de cambio de la población canaria, manifestado ampliamente el pasado 27 de mayo. Un pacto legal y absolutamente legítimo, pero producto tan sólo de la aritmética parlamentaria. Pero será un pacto enfocado exclusivamente a la escapatoria personal de sus principales protagonistas, José Manuel Soria, presidente regional del PP, y Paulino Rivero, candidato a convertirse en el presidente más patético de la historia de Canarias. Patético porque se dispone a retomar la senda dejada por su compañero Adán Martín, que ha presidido la etapa más negra de la autonomía. Patético porque presidirá un Gobierno sustentado en el mismo pacto que convirtió Canarias en un abrevadero de corruptos, de casinos por encargo, de camas turísticas para el amigo viajero, de concursos amañados, de operaciones oscuras, de inseguridad jurídica… de vergüenza en definitiva. Patético porque veremos a un Paulino Rivero sustentado en Gran Canaria por los votos de José Carlos Mauricio, que ni siquiera fue capaz de concitar el respaldo necesario para salir elegido concejal. Patético porque damos por descontado que Rivero dedicará sus esfuerzos mayores a satisfacer las peticiones de su más distinguida parroquia con asuntos como Granadilla o Las Teresitas, a lo que sumaremos las exigencias que con igual aspecto obsceno le hará su socio Soria. Coalición Canaria ha preferido pactar con el partido que mejor encarna la corrupción en el Archipiélago, con varias decenas de sus cargos públicos en libertad bajo fianza. Un socio, José Manuel Soria, que al igual que el que se perfila como presidente de la autonomía, se valdrá de este pacto para su escapatoria personal, dados los pésimos resultados electorales cosechados recientemente. Asistiremos, seguramente, al regreso del nepotismo, a ver cómo colocan a Luis Soria en algún puesto de relumbrón para que lo desbarate todo con su acreditada torpeza política. O al enésimo enchufe para la esposa de Larry Álvarez, a la que veremos destinada a alguna canonjía para ofensa de los mejores profesionales y ejemplo insuperable de sectarismo. Será una legislatura con vencimiento a nueve meses, el tiempo que resta hasta las Elecciones Generales, cuando los electores canarios vuelvan a decir a estos socios recalcitrantes que no se les quiere ver de nuevo al frente de los presupuestos públicos. Mientras tanto, vaticinamos un desgaste colosal en la credibilidad de las instituciones, que el pacto CC-PP habitará como ha hecho hasta ahora, utilizándolas para su interés partidista y personal. Basta revisar lo cosechado estos últimos años para temerse lo peor. Al PSC-PSOE le corresponde desempeñar el muy digno e imprescindible papel de oposición, a la que hay que exigir el máximo de rigor y dedicación. Porque si se está en política se está para ganar y gobernar y también para ganar y ser oposición. Son las normas de la democracia. Al encontrarnos ante el mismo pacto que gobierna Canarias desde 2003 y con un presidente émulo de Adán Martín, no es de recibo el otorgamiento de los cien días de gracia. La oposición ha de aplicarse el primer día a evitar que aparezcan nuevos casinos, nuevas camas turísticas o nuevas playas que regalar a los amigos. Su mejor referente lo podemos encontrar en la calidad de oposición desplegada en las últimas semanas de esta recién concluida legislatura. Juan Fernando López Aguilar tiene ahora la oportunidad de demostrar que está hecho también para la oposición en este escenario tan agreste. También a su trabajo hay que estar atentos porque sobre él descansa la esperanza de cambio de la mayoría de los canarios.

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