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Pactos entre minorías

A mí me entusiasma la posibilidad de que en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria pueda existir un pacto entre LPGC PUEDE, Partido Socialista y Nueva Canarias

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Los partidarios de las mayorías absolutas, incluso los amigos del PSOE y del PP, que haberlos haylos y tenerlos tengo, partidarios de las mismas, me van a perdonar si les llevo la contraria. No hace falta explicarles porque soy partidario de los pactos y hasta de las elecciones, cuantas más mejor, y es qué cuando Él habitaba entre nosotros que diría Pepe Alemán, no me dejaba votar, ni a mí ni a todos los súbditos que éramos en aquella noche oscura de cuarenta años. Sufrí la dictadura franquista sin poder ir a las urnas y ahora me entusiasma un domingo con desayuno en la plazoleta de Farray y luego ir a depositar mi papeleta en el colegio electoral de la Escuela de Idiomas. Me sorprende cuando leo y escucho, y hasta veo en pantalla tonta, comentarios de colegas muy sesudos que se echan las manos a la cabeza temerosos de lo que está pasando en el Parlamento de Andalucía, y dos minas de Aznalcóllar, que tiene a Susana Díaz a mal traer entre el expediente de concesión de explotación a una empresa privada de la tal mina, la implicación de su marido José María Moriche en uno de los expedientes de los EREs, concretamente el que afecta al del Instituto de Formación de Estudios Sociales de la UGT, del cual era responsable Moriche, y que está lleno de irregularidades presuntamente delictivas, y todo eso tiene a la presidenta en funciones andaluza contra las cuerdas, junto con el problema de Griñán y Chaves, especialmente este último que se resiste a hacerse el harakiri político. Y dos eres.

Pero mis colegas más conservadores que ponen el grito en el cielo por la estupenda y emocionante situación del Parlamento andaluz, no dicen que los presupuestos de la Junta de Andalucía estaban ya aprobados antes que Susanita convocara a los andaluces a las urnas en marzo pasado contra todo pronóstico, ya que ni siquiera había que recurrir a su prórroga, cosa a la que nos debemos acostumbrar en el futuro en otros casos con el surgimiento del cuatripartidismo, y la muerte lenta del bipartidismo que creo recibirá su sepelio definitivo en las elecciones generales de final de año. Susana Díaz, y en general todos los políticos españoles deberán resetearse y estudiar a fondo la cultura de los pactos, y la mecánica del parlamentarismo. Pero en el caso de la presidenta andaluza para muchos expertos y politólogos de aquella comunidad autónoma sorprende el hecho que rompiera el pacto de gobierno que tenía con Izquierda Unida, de amplia mayoría, para meterse en un berenjenal que no se sabe ahora mismo como puede terminar. Claro que los pactos entre partidos también han tenido su lado negativo, y ese fue el caso del Pentapartito italiano, que estaba formado por la Democracia Cristiana, el Partido Socialista, Partido Republicano, Partido Liberal y el Socialista Democrático, que se dedicaron todos a robar y terminaron casi todos sus líderes perseguidos por la justicia y encarcelados, como lo fueron los líderes de los partidos más importantes del Pentapartido, Giulio Andreotti de la DC, y Bettino Craxi del PS,  que a partir de los robos a manos llenas certificó su defunción en Italia y terminó incluso con el líder socialista huido y refugiado en Túnez.

Pero lo que va a ocurrir con las minorías mayoritarias en el futuro es que tendrán que tener un consenso, un consentimiento de otros partidos con los que quieran pactar, y redefinir y matizar los disensos en las cuestiones y proyectos a tratar. Programa, programa. Difícil de entender sobre todo para los socialfascistas, socioliberales y sociolistos que dominan el PSOE desde hace muchos años. Si por ejemplo hay la posibilidad de un pacto a tres bandas, los tres deberán ceder en sus pretensiones y contemplar las de los demás. Programa, programa, pero en este caso revisado y matizado entre los tres o más componentes.  A mí me entusiasma la posibilidad de que en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria pueda existir un pacto entre LPGC PUEDE, Partido Socialista y Nueva Canarias, y que el alcalde lógicamente sea el que más concejales sume de los tres. A los socialfascistas del PSOE de un lado, y a los fascistas del PP del otro, lo único que les gusta son las mayorías absolutas y tente tieso que no me des el coñazo con tus pretensiones y argumentos. Además, a muchos colegas que son enormes aficionados a las carreras de galgos les entra el pánico sólo de pensar que Juan José Cardona pasaría a la oposición, fumándose un puro de los que hacían en La Favorita y corriendo detrás de los tales galgos. Pero un tripartito entre LPGC PUEDE, Partido Socialista y Nueva Canarias, sería ilusionante.

Hablo del municipio de Las Palmas de Gran Canaria porque es lo que más me toca de cerca, pero esto lo desearía en todas las instituciones canarias, pactos entre dos, tres o cuatro partidos, se profundizaría en la democracia y en la participación ciudadana. Por otro lado me entusiasma las predicciones y hasta los pronósticos en las encuestas para el Ayuntamiento de Barcelona, con siete partidos que van a entrar en el consistorio barcelonés, con Barcelona en Común a la cabeza, seguido de CiU, Ciutadans, ERC, CUP, y el PSOE y PP en la cola de la clasificación y en descenso a Segunda División. Lo mejor de todo para la auténtica izquierda es que Barcelona en Común ha logrado aglutinar a Guanyem, Podemos, Izquierda Unida/Los Verdes, Equo, Proces Constituient y numerosos grupos y organizaciones sociales, liderados por Ada Colau. Izquierda Unida Canaria podría hacer un cursillo acelerado en la capital catalana después de las elecciones del 24 de mayo para estudiar a fondo lo que es la unidad popular. A ver.

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