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Tenemos que pagar Tebeto

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Ya saben los amables lectores que el vicepresidente del Gobierno de Canarias y consejero de Economía y Hacienda, José Manuel Soria, afirmó que si finalmente la Comunidad Autónoma tiene que hacer frente al pago de la indemnización por el caso Tebeto, los servicios públicos esenciales se verán afectados. Como también he decidido no sacar el coche del garaje sino los fines de semana, espero que el precio de los billetes de Guaguas no se disparen demasiado. En todo caso ya me estoy entrenando al modo, y a la sede de Canariasahora en El Cebadal estoy yendo dándome una buena caminada, saliendo una hora antes de mi casa, porque ya uno no está para muchos trotes. Pero me consuelo porque cuando le comento todo esto a mi médico de cabecera, me dice que estoy contribuyendo a mejorar mi salud, y para mayor remate de reducción de gastos me da una dieta baja en calorías en la que de entrada me prohibe los platos que más me gustan, incluido el sancocho, bacalao a la vizcaina y el chuletón de buey, y de vez en cuando unas cigalas y langostinos, pero con esto de Tebeto me parece que no voy a tener ni para una salema.

Cuando me informo de que en todas las áreas del Gobierno Canario, excepto los recursos comprometidos en convenios con otras administraciones, deberán ser retenidos créditos para hacer frente al pago de los 102 millones de euros de indemnización a la empresa Cabo Verde, titular de los derechos de explotación mineros de la montaña de Tebeto, llego a la conclusión que los servicios sociales se van a resentir tremendamente, y que la carestía de vida en Canarias se va a disparar en 2010. Vuelvo a leerme todo el asunto/trasunto de Tebeto, y la negligencia del Gobierno Canario salta a la vista, y digo negligencia por no emplear vocablos más soeces. Cómo no soy licenciado en derecho, la pregunto a un amigo abogado si los errores de los políticos que afecten a las arcas del dinero público no tienen ningún tipo de castigo penal, y al amigo picapleitos me mira sonriente, casi con pena, y me dice que sigo siendo un ingenuo cómo cuando empecé en esto del periodismo hace ya bastantes años. Sigo haciendo cuentas de lo que puedo prescindir para contribuir a pagar el desaguisado de Tebeto, y se me ocurre que debo dejar de ir a la peluquería. En vez de cortarme la coleta, me parece que me la voy a dejar. Y la barba, así no me va a reconocer ni Carlos Sosa ni Juan García Luján cuando llegue al Cebadal cansado del pateo.

González Morera

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