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¿Qué le pasa al PP? por EDITORIAL

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Porque está escrito en el imaginario electoral de este país que los ciudadanos no aúpan al poder a cabreados por la sola razón de que gobierne otro partido. Parece como si el Partido Popular sólo ambicionara mantener las bases más conservadoras dejando que corra por el barranco el ancho segmento moderado, a expensas de que en 2008 no vuelvan a votar ese millón y medio de electores que alimentan la abstención. ¿Cree el PP que el cuerpo electoral no ignora que el Gobierno no hace más y mejor en la lucha contra el terrorismo porque, para tener éxitos, necesita estar apoyado por el principal partido de la oposición? ¿Cree el PP que hacerlo así le va a ser rentable? Incluso si esta actitud le diera réditos llegaría al poder como el partido desleal que no apoyó al Gobierno en la lucha antiterrorista, un penoso mérito para intentar entonces el ansiado consenso. Y para que se cumpliera el adagio de que lo que puede empeorar termina empeorando, reaparece el ex presidente Aznar. Y lo hace, como viene siendo habitual, de modo lamentable, porque lamentable es que diga lo que dice un presidente que siempre tuvo el apoyo de la oposición en la lucha contra ETA. Aznar no parece tener vergüenza cuando, observando lo que sucede en Irak, se manifiesta contra el Gobierno. El diapasón del ex presidente en esa manifestación es estruendoso como lo fue en la de 2004, cuando le llamaron criminal de guerra. En la esfera local nos encontamos a un presidente canario del PP, José Manuel Soria, apoyando al alcalde de Mogán tras llevarse a la alcaldía un saco de imputaciones. La nueva doctrina de Soria es que para echar a un alcalde del Partido Popular hay que sorprenderlo robando. Debería ir aclarando el presidente del PP qué cantidad es la mínima para alcanzar nuevamente la tolerancia cero contra la corrupción, no vaya a ser que el próximo detenido del PP robe de modo insuficiente. También debe aclarar el PP si hay que esperar a una condena emitida por un juzgado o basta con que a los alcaldes se les sorprenda en flagrante delito. O dicho de otro modo, con las manos en masa. Por falta de referente moral en su líder, el PP canario parece un brulote con el único destino de estrellarse contra sus propias guarniciones. Pero dejando en la cuneta a un desconcertado electorado conservador. Ya es fama en nuestras Islas el aserto de votar a Soria porque ¿qué otra cosa pueden hacer?

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