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Presupuestos 2016, más de lo mismo

Reproduce la filosofía de los recortes y la austeridad que tanto daño social y económico han causado en las dos últimas legislaturas

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El presupuesto de la comunidad canaria para 2016 es claramente continuista con los de ejercicios anteriores. Reproduce la filosofía de los recortes y la austeridad que tanto daño social y económico han causado en las dos últimas legislaturas. Y no servirá para rescatar a los servicios públicos ni para generar economía y empleo.

Unas cuentas públicas que no permiten dar respuesta efectiva a los problemas que sufren los habitantes de las Islas. Los datos son contundentes. Estas cuentas establecen un crecimiento del 5,3% respecto a las del actual ejercicio, es decir, 357 millones de euros. Pero de ellos, sólo 87 millones de euros, una cuarta parte, se podrán utilizar para los servicios públicos o destinar a inversión. El resto, 270 millones de euros, el 76%, se dirigirán a pagar las deudas con los bancos.

Unos presupuestos que, además, cuelgan de un fino hilo: distintos expertos y la propia Unión Europea han denunciado que los Presupuestos Generales del Estado son ficticios y se encuentran inflados; asegurando que el Gobierno que salga de las urnas el próximo mes de diciembre tendrá que recortar entre 10.000 millones de euros y 20.000 millones de euros. Esta disminución repercutirá, de manera significativa, también en las cuentas de las comunidades autónomas, lo que afectará a Canarias dada su enorme dependencia de las cuentas estatales.

Una comunidad como la canaria con el 28,5% de desempleo (según los datos de la Encuesta de Población Activa correspondientes al tercer trimestre del año) y con casi un tercio de la población en situación de pobreza no sale del atolladero con tan raquítico crecimiento presupuestario como el que experimentan las cuantas públicas canarias para 2016.

Se demuestra, además, que la contención del gasto público del anterior Ejecutivo canario, también integrado por CC y PSOE, ha sido un grave error. De habernos gastado los casi 300 millones de euros que nos permitía el déficit autorizado, hoy tendríamos mayor gasto consolidado y, por tanto, unos mejores presupuestos. Aquel alarde de ser los ‘campeones del cumplimiento del déficit’ lo pagamos y pagaremos muy caro.

Ingresos

A ello se suma que no se hayan hecho esfuerzos para mejorar los ingresos. Al contrario, se promueven rebajas fiscales que reducen la capacidad de maniobra del Gobierno de Canarias para atender las muchas necesidades que padece esta tierra.

Solo con haber aceptado nuestra propuesta de una tasa a las estancias turísticas (como las que exitosamente han implantado numerosos destinos en todo el mundo, Austria, Italia, Estados Unidos, Francia y Cataluña, entre otros), hoy dispondríamos de 100 millones de euros más en las arcas públicas canarias.

Rechazamos que el Gobierno y su consejera de Hacienda, Rosa Dávila, presuman de que Canarias logre adelantar un año, al ejercicio de 2016, el déficit del 0,1% permitido para 2017; y la deuda al 14%. Vamos a tener menos déficit y menos porcentaje de deuda que nadie, eso sí, a costa de ser los líderes en desempleo, pobreza y deterioro de los servicios públicos.

Pero entremos en algunos detalles del presupuesto. Respecto al capítulo de inversiones, crecen solo en 17 millones de euros, pese a que se reciben del Estado siete millones más, 24 millones de euros, en transferencias de capital. Su impacto sobre la economía y sobre el empleo será, por tanto, muy escaso.

Educación

En I+D+i se produce un crecimiento significativo gracias a la incorporación de fondos europeos, tras años de auténtico olvido de este sector por parte del Gobierno de Canarias. Se trata ahora de que sean capaces de gestionarlo.

En el caso de la educación, la subida presupuestaria del 1,1% (16,5 millones de euros) para 2016 es claramente insuficiente para los retos del sistema en el Archipiélago, especialmente, en Formación Profesional (en la que más de 1.000 estudiantes se quedaron este curso sin plaza por falta de oferta suficiente), en las ayudas a las corporaciones municipales para la educación de 0 a 3 años o en las partidas destinadas a infraestructuras.

Además, se incumple gravemente, una vez más, con lo estipulado en la Ley Canaria de Educación –de iniciativa ciudadana y aprobada la pasada legislatura por CC, PSOE y Nueva Canarias- y en lugar de acercarnos a ese objetivo de que el gasto en educación suponga el 5% del Producto Interior Bruto (PIB) nos alejamos aún más del mismo.

Otro tanto sucede con el discutido incremento del 1% en materia sanitaria. En el mejor de los casos unos 25 millones de euros más que en 2015, que no posibilitarán la implantación de un auténtico plan de choque contras las listas de espera diagnósticas y quirúrgicas ni recuperar parte de los profesionales médicos y de enfermería que hemos perdido con los recortes de los últimos años.

Por otra parte, aunque se realiza un pequeño esfuerzo en asuntos sociales, continuamos a la cola de las comunidades cuando estamos a la cabeza de las necesidades en esta área. El aumento en 5,5 millones de euros en la Prestación Canaria de Inserción (PCI) permitirá atender a 2.000 familias más, pero 35.000 seguirán quedando al margen de las ayudas.

En definitiva, estas no son las cuentas públicas de la recuperación y la salida de la crisis económica. Son unos presupuestos continuistas que apenas incidirían en nuestra economía en nuestro elevado desempleo. Y que tampoco supondrán un impulso a nuestros deteriorados servicios públicos. Por esas razones, Nueva Canarias ha anunciado la presentación de una enmienda a la totalidad a estos presupuestos para 2016.

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