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Nueva ley universitaria. Más penalidades a los universitarios

Este ministro se ha propuesto que la formación universitaria sea sólo para unos cuantos estudiantes que se lo puedan pagar.

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El ministro de Educación abre otra de sus cajas de Pandora en la enseñanza. Ahora, atropella a los universitarios con una polémica Ley de Reforma Universitaria en los estudios de grados y másteres. Es otra de las paridas del desmañado ministro de Educación. Este ministro se ha propuesto que la formación universitaria sea sólo para unos cuantos estudiantes que se lo puedan pagar.

El acceso a la educación superior estará restringido para las clases sociales no acomodadas por su escasa economía. Otro ultraje más a la educación por el censurado ministro.

En el nuevo texto legislativo recoge que serán: 3 cursos reglados, más 2 de especialización o máster. La actual ley es de 4 cursos; más 1 de especialización. Cada máster oscila en un precio de 2.700 euros y el doble en los dos cursos. Quien no pueda acceder a esos másteres, no podrá obtener la íntegra formación y la correspondiente titulación universitaria.

Este ministro y el Gobierno central tienen como propósito hacer retroceder la enseñanza como derecho inalienable de todos, discriminatoria y al alcance de pocos, creando una desigualdad social en este inapelable derecho constitucional. La igualdad de oportunidades educativas queda en soslayo, con las acciones de esta política claramente degradante, para vertebrar el sistema educativo en equidad para toda la sociedad que compone este Estado.

Según la infausta ley aprobada en el último Consejo de Ministros: ¿Quiénes lo pueden pagar? Lógicamente, la enseñanza universitaria será para los pudientes económicamente, que no, en talento intelectual. Reconvertirá la enseñanza universitaria en un bien mercantil, de libre oferta de mercado. Quien no pueda pagarla, a la Formación Profesional o Ciclos Educativos.

Los cursos reglados tienen financiación estatal, aunque cada vez menos, por los escandalosos recortes del Gobierno central. En los últimos cinco años, se ha perdido un 24% de las cuentas en las Universidades, por lo que ha sido disminuido el presupuesto en 1.500 millones. Sí, en cambio, lo único que se han incrementado han sido las tasas académicas, en los derechos de las matrículas y otros gastos, con este Gobierno del PP: entre un 7% y un 125% en grados de experimentación; y en un 19% y un 105% en los de menor grado.

Para los más desfavorecidos económicamente, las becas, cada vez tienen menor presupuesto en las prestaciones dinerarias. Hecho que hará que muchos estudiantes abandonen las aulas universitarias. Solo en este presente curso se ha recortado en 75 millones de €. En 2013, 1.600 estudiantes perdieron su Erasmus.

Máxime, cuando atravesamos una horripilante crisis financiera, de la que la gran mayoría de la población no es culpable de este estropicio de deudas a los prestamistas extranjeros. Otros, los menos y más rateros, se lo han llevado grosera e insultantemente, ensobrados o a sus cuentas en Suiza. En las lides de ese magisterio mucho sabe el partido del predador ministro de la enseñanza.

Bajo el criterio de la política doctrinaria del partido gobernante, en su apropiado cortijo, la universidad está cuasi siendo actualmente, sufragada por los estudiantes. O lo que es lo mismo: negación de la Universidad Pública subvencionada por el Estado. O por toda la sociedad que paga sus impuestos.

En la insania obsesión del ministerio, por obtener réditos competitivos con las 150 primeras universidades más destacadas del mundo, se emperra, con su cacareada ‘excelencia’, de figurar en esa selección de élite mundial. A todas luces, de tintes clasistas. Es imposible que en la universidad española se pueda obtener unas cualidades universitarias en el I+D+I, que se pretende. Es irrealmente imposible con un paupérrimo presupuesto de menos del 2% del PIB para la Universidad.

La calidad y prestigio de una Facultad o Universidad la hace la intelectualidad de los universitarios. Y el apoyo económico es un buen estímulo para los resultados. Pero con igualdad de oportunidades para todos.

No existen demasiadas universidades en España, según alegan falazmente los mandamases del cargo ministerial. Nuestro país cuenta con 82 universidades para 43 millones de habitantes; o sea, una universidad por cada 582.000 estudiantes; en el Reino Unido, a cada universidad le corresponde a 253.000 británicos; y en Estados Unidos ronda los 100.000 habitantes por universidad.                  

Tras la polémica LOMCE, en la que se ha enfrentado el ministro a todo el colectivo que conforma la educación total en nuestro país. Ahora, destapa los truenos a la tempestad universitaria. Enquistado en sus orejeras, que por tozudos imperativos, hace prevaler en sus propuestas (producto de la mal administrada mayoría absoluta).

No trata escuchar, como un dechado de la concordia y el razonamiento, a los que verdaderamente conocen los problemas y pormenores del día a día de las aulas. Es decir, los colectivos educacionales, conformados por los resignados profesores, padres, madres y alumnos en general. Que no olvide este ministro que su cargo es eventual, además de aciago, para la sociedad educativa.

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