eldiario.es

Menú

Hacia la refundación de CC

- PUBLICIDAD -

La del sábado fue una mala noticia para los Cobiella, González, y Plasencia. Mala para Miguel Zerolo, sus amigos, y el equipo de Adán Martín, éste errado hasta el final primero queriendo presentarse cuando ya se marchaba, y segundo intentando bloquear la nominación de único de su isla que podía ganar. Cambiarán las cosas en Tenerife. Desembarca otro poder, ni mejor ni peor, otro, uno que obligará a nuevos pactos, a la imposición de nuevos códigos de conducta, nuevos negocios, nuevos empresarios protagonistas, dineros que cambiarán de dueños y también cambiarán las oportunidades: habrá nuevos ricos y nuevos lobbys. Cambia la atmósfera y llega un entierro, la morada sombría con acompañamientos de fanfarria de una ATI enferma que se marcha para no regresar y que será sustituida por otra en la que las clases medias tomaron la Bastilla de la aristocracia chicha. Y, claro, seguirá mandando hegemónicamente Tenerife en CC. Por eso Paulino Rivero arrasó tras el desesperado intento del “eje oriental” de empujar a Antonio Castro Cordobez a una presidencia para lo que no tuvo ni coraje ni, en realidad, cartas que jugar. Esperar por la traición de Castro a ATI es lo mismo que separar a Luis Suárez Trenor de las fuentes de financiación áticas. A algún estratega con mucha información se le escapó la principal. Rivero sueña con refundar CC, hacerla retornar a sus días brillantes de veinticinco parlamentarios fijos, y para eso cuenta con Román Rodríguez, y con la despedida de Mauricio, la cual quisiera que fuera pronto, a más tardar en dos años, y como el consejero de Economía y Hacienda todavía se niega a marcharse, y Rivero no sabe que darle sin despertar el cabreo de los que le apoyan, fía su suerte a los resultados electorales, posible tumba del mauricismo si no logra ser llave en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria y en el Cabildo; en cambio, si fuera necesario o para gobernar Soria o el socialismo, el caudillo nacionalista tendría la clave del destino de Canarias cuatro años más. De modo que después de tantas noches de cuchillos largos, crueles amputaciones, cabezas cortadas, prohombres que salieron por la puerta de atrás, aún falta la traca final. Hace dos meses escribí un artículo con el título El candidato Rivero. Allí decía: “(…) No sería nada extraño que Rivero ganase la postulación interna a cambio, eso sí, de ceder lo que no está en los escritos. Y aún así es de todos los candidatos el más barato para Tenerife, por el que habrá que pagar un precio de mercado razonable y, por lo tanto, asumible”… Ni siquiera salió cara su nominación. En la provincia oriental había humo, y ausencia de poder, y en la occidental, el peso de la púrpura y de la gloria. Es la consecuencia de la brutal traición de hace cuatro años. Rivero, como otros líderes tinerfeños antes, sacó petróleo del caínismo grancanario.

Francisco J. Chavanel

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha