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Las sibilinas estrategias políticas y religiosas del siglo XXI

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Los golpes de estado, ahora son incruentos, en lo humano, pues no producen sangre. Ahora esas guerras se libran en los despachos de los banqueros, en el parquet de las Bolsas y en las Agencias de Calificación. Quienes están detrás de esa amorfa amalgama de titiriteros, que con sibilina maestría, ahorcan la economía de los países, en los que ponen su telescópica mira, y en lugar de disparar balas huecas o explosivas, disparan infundios económicos, quiebras encubiertas, déficits insalvables, etc. que conllevan al sobresalto de los ciudadanos de los países afectados, y quiebran la confianza de empresarios y trabajadores, que no le ven salida inmediata a la situación.

Mientras los titiriteros, sentados en sus cómodos y ergonómicos sillones de sus ostentosos despachos, se frotan sus sucias manos, contemplando las miserias que sus enfermos cerebros producen, contabilizando los réditos que su egolatría y carencia de escrúpulos les generan. Son los Hitler y Mussolini del siglo XXI, con la nueva etiqueta de "Demócratas de toda la vida". Desgraciadamente la ibérica piel de toro, está "plantada" de esa inmunda maleza, que todo lo que toca lo contamina, no hace falta recordar aquí, las investigaciones abiertas a lo largo y ancho del territorio patrio, para conocer a las "figuras" que conforman éste variopinto cartel.

Pero no sólo la política ha cambiado sus hábitos y maneras, hay en el corazón de Europa, un pequeño, pero poderoso Estado, denominado Vaticano, que mueve sus alargados tentáculos, cual monstruo marino, dispuestos a envenenar con su ácido y corrosivo mensaje, las débiles y acomodaticias mentes, de los pueblos, que ven en la pobreza, la salvación de sus almas; sin ser capaces de reflexionar o preguntarse: ¿Sí de los pobres será el reino de los cielos, porqué son los Cardenales y Papas, tan ricos, y no le tienen temor al infierno? Ante ello, sigo pensando que hacen falta más universitarios, más investigadores; nos hacen falta más Galileos, más Miguel Servet, más Saramago más García Márquez, en definitiva, mientras las mentes estén supeditadas al influjo de lo desconocido, la sociedad no progresará, y será siempre una minoría la que mueva los designios de éste globalizado mundo. Mientras los del purpura y birrete, continuarán amasando inmensas fortunas, y sibilinamente lavando los cerebros; y a aquellos que se revelan, ya nos le queman en las hogueras, como antaño, ahora se sientan plácidamente en sus cardenalicios sillones, esperando ver pasar el féretro, para desde sus pulpitos, y periódicos, calumniar, ofender y vejar al que ya no tiene ocasión de replicar. Leer "L"'Observatore Romano o a la caverna mediática española, que sin el menor sonrojo y enconado odio, vejan y difaman a uno de los escritores contemporáneos más influyentes del mundo, me causa pena y vergüenza. El furioso odio teológico que el Vaticano "profesa" al ilustre dramaturgo, le lleva al patético extremo de hacer uso de la palabra uncinata (enganchada), un vocablo que evoca "la croce uncinata", la cruz gamada, una asonancia hitleriana, que él filósofo Paolo Flores, lamenta que la Iglesia, haya caído tan baja, pero que no ha podido remediar el lapsus que produce el recordar a un Papa que en su juventud lució la enseña de las Hitlerjugend. Pero cuando el odio teológico te ha esclavizado, ya no se controla lo que se dice.

Fiel a su inveterada lógica amigo/enemigo, la Iglesia Católica no ha podido dejar pasar unos días para atacar furibundamente al premio Nobel José Saramago, uno de los más lúcido, honesto y consecuente de las últimas décadas. En su enfermiza inquina contra los que no compartimos sus creencias, la Iglesia carga contra cualquiera que cuestione sus postulados, y más aún si recurre al humor negro para ello. Ante tanto despropósito cabría preguntarse: ¿si los laicos y ateos, respetan, aunque no compartan, el adoctrinamiento de las Iglesias, por qué el Estado Vaticano, no respeta a los que anteponen lo racional a lo espiritual? Como diría un socarrón de tierra adentro "Con la Iglesia hemos topado" y es que chirría enormemente, leer que la fiscalía italiana investiga cuentas y contratas de la Santa Sede, y que el cardenal Sepe esté imputado por corrupción agravada, por su gestión frente del dicasterio Propaganda Fide, y se ha defendido culpando a sus superiores. Éste cardenal, dispara hacia arriba, mientras otra "Fide" ésta española, dispara contra el gobierno, bajo el mando de un conocido hijo del muy castellano municipio de Quintanilla de Onésimo, sin que tampoco se le suban los colores, pues se considera español de raza, y demócrata de toda la vida. Pues ya dice el sabio refrán. "Dios los cría, y ellos se juntan".

Antonio Ortega Santana

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