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Todo sigue igual (o peor)

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De repente me llevo el disgusto de la muerte de José Saramago, conciencia crítica, escritor del pueblo, defensor de causas nobles y también perdidas, y decido mantener su Cuaderno en mi modesto blog para siempre, y para publicar viejos escritos que se mantienen jóvenes. No me causa sorpresa el ataque de la Iglesia Católica contra José Saramago, una iglesia que tiene a un Papa que fue miembro del Partido Nazi de Adolfo Hitler, y que por aquí en España, fue cómplice de los asesinatos del franquismo, y tiene todavía en plen o siglo XXI a una jerarquía que apesta, aunque muchos católicos sinceros y prácticantes (desprecio a los que se denominan no prácticantes), no tengan nada que ver con Rouco Varela, Antonio Cañizares o Martínez Camino, obispos fascistas que mandan y manchan a la Iglesia Católica.

Repaso libros y artículos de José Saramago, y me gusta, me llena de alegría que con los años se fuera radicalizando, y me doy cuenta que llego a Canarias serenamente cabreado y radicalizado, y con las ideas firmes de qué hay tres instituciones que siguen ancladas en el franquismo, la Iglesia, la Justicia y la Banca. En Euskadi Sur en conversaciones muy instructivas, he vuelto a confirmar que el Ejército, la Policía Nacional y la Guardia Civil ya no son lo que fueron cuando la dictadura. La Brigada Anticorrupción de la Policía Nacional y la Unidad Central Operativa de la Guardia Civil están escribiendo páginas de gloria contra los políticos corruptos y más que van a protagonizar, no puedo ni debo adentrarme en detalles. Me detengo en la noticia de que se le ponga una tasa o impuesto a la banca española, y me mantengo a la expectativa, porque de momento la crisis la estamos pagando los de siempre, los trabajadores y los pensionistas. Con respecto a la Justicia, cuando vea que Juan Luis de la Rúa, presidente del Tribunal Superior de Justicia del País Valenciano, y Luciano Varela, juez acusador de Baltazar Garzón, son acusados por presuntos prevaricadores, empezaré a creer un poco en ella, pero de momento no veo sino burros volando. Mal asunto todo esto, porque cuando se pierde la confianza en la Iglesia Católica, la Justicia y la Banca, y empezamos a releer a Bakunin y Prodhoum, es que el sistema, que diría Mario Conde, empieza a tener muchas grietas. A Carlos Mark y Federico Engels no los releo porque me parecen que eran personan serias, y yo estoy muy relajoso y ácrata.

En Euskadi quién parece tener las ideas más claras sobre cómo conseguir el final de ETA es el presidente del Partido Socialista de Euskadi, Jesús Eguiguren, que prepara la edición de un libro que tiene a Alfredo Pérez Rubalcaba bastante nervioso. Jesús Eguiguren participó junto a Javier Moscoso, y el catedrático de Derecho Penal, Juan Manuel Gómez Benitez, en las negociaciones con ETA que terminaron en fracaso, y ahora mismo nos confirmaban en San Sebastían que el presidente de los socialistas vascos sigue firme en su idea de tener canales abiertos con ETA en busca de la paz definitiva. En muchos ambientes vascos abertzales es coincidente la idea que es mejor una Batasuna ligada a las urnas, y lejos de las armas, y eso no se consigue sólo con acoso policial, sino con la sabia combinación de las acción y la reflexión. Está claro que al Partido Popular un éxito de esta naturaleza conseguido por José Luis Rodríguez Zapatero le pone muy nervioso.

Por lo demás, me encuentro con más de lo mismo en la actualidad canaria. Con algunas contradicciones, porque de nuevo La Favorita vuelve a ser primer plano de las noticias, y también Soria y Rivero han sido la comidilla al ignorar y pasar de la muerte de José Saramago, menudos gamberros. Tampoco estuvieron presentes Rivero y Soria (como Isabel y Fernando, tanto monta tanto) en el palco del Estadio de Gran Canaria, en el decisivo partido UD Las Palmas- Gimnastic de Tarragona. Menudos gamberros. Sigo leyendo la prensa en plan urgente, y los lios de Soria con la Justicia siguen en plan intermitente, o como los ojos del Guadiana, que desaparecen y reaparecen, y más cosas que van a aparecer. Por si fuera poco, ahora Julio Bonis se une a la cofradía de los impresentables, ahora de la mano de Jaime Cortezo, el del Islote del Francés. Vengo de la isla de los Faisanes, en la desembocadura del Bidasoa, y otra vez me encuentro con el islote del Francés. Entre isla e islote, anda la cuasicosa.Ya les contaré. De momento todo sigue igual, o peor, pero las cosas pueden cambiar de una forma espectacular en cuestión de un verano, y a lo mejor, las cosas van a mejor. Hay un dicho que dice que un día puede significar cien años de avance en la historia y la política, y por el contrario a veces cien años significan un día, si las cosas van muy lentas. Ya veremos un día de estos.

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