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Al timple, Germán López

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"La música es para mí una disciplina cargada de sorpresas, casi siempre agradables", dice Germán López, timplista, feliz descubrimiento en Santa Cruz de La Palma (Teatro Circo Marte), donde protagonizó, junto a Carlos Martín, que le acompañó a la guitarra, la actuación musical de la convocatoria de vísperas del trigésimo aniversario de la aprobación por el Parlamento de Canarias de la Ley que creaba la figura del Diputado del Común. Antes, el propio Diputado, Jerónimo Saavedra, los coautores David Sanz y Manuel Poggio, introdujeron el libro editado para la ocasión, Notas de una vida: estampas y recuerdos de Luis Cobiella, el palmero que ejerció el cargo (1986-91). 

Germán López cautivó a los asistentes que llenaron el entrañable recinto de la capital palmera. Cautivó y encandiló, hasta el punto de añadir una pieza al repertorio programado, justificada con simpatía y aire de ingenuidad: "Si aplauden como lo han hecho ahora, no tendré más remedio que interpretar otro tema". 

Lo hizo, interpretando composiciones de su último trabajo discográfico, De raíz, el resultado de las vivencias de estos tiempos, después de Timplíssimo, su primera grabación en solitario, y Silencio roto, producido por Andreas Prittwitz. López salió airoso con las interpretaciones en las que acreditó el dominio del instrumento, el fiel compañero, su canal natural de comunicación con el que da vida a su banda sonora personal, a la sensibilidad que agita constantemente hasta llegar al virtuosismo. 

Germán López, en ese sentido, reafirma que está abierto a la experimentación, de modo que los aires tradicionales canarios cobren una nueva dimensión entremezclados con tanguillos, rumbas o bulerías. Es una curiosa y llamativa fusión musical, henchida de visceralidad, plasmada en las cuerdas del timple con llamativa riqueza rítmicay generadora de una sonoridad novedosa y original. 

El músico grancanario, de la escuela de José Antonio Ramos, deja así abiertas las puertas de nuevos desafíos y nuevos proyectos. En Santa Cruz de La Palma quedó el sello de quien ya está, de pleno derecho, en la mejor constelación de los timplistas canarios. 

Los aplausos, el bis, su empatía, las felicitaciones a la salida… hacen presagiar lo mejor. Fue, desde luego, un feliz descubrimiento. Y otra agradable sorpresa que engrosa esa colección particular.

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