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Para quien lo trabaja

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Este gobierno de patriotas de hojalata se ha apresurado a hacer un casus belli de un asunto que nos trae al pairo a la mayoría de la población. Porque esta empresa, que ni siquiera tiene capital mayoritariamente español, solo se preocupa de sus intereses y de engordar dividendos. Su actividad no repercute ni en su bolsillo ni en el mío.

El gobierno español, fundamentalmente los ministros de Exteriores y de Industria, se han rasgado las vestiduras porque Cristina Fernández, presidenta argentina, ha expropiado y nacionalizado la filial argentina de la petrolera por razones estratégicas contempladas en su Constitución, aunque no en la nuestra.

Independientemente de quien tenga la razón legal, que para eso están los tribunales internacionales, Margallo y Soria han salido a la palestra al unísono para iniciar una guerra patriótica contra Argentina, usando la misma moneda nacionalista que censuran.

Repsol no representa a España, o al menos no más que las galletas Bandama o los chorizos Revilla. Además, ni tan siquiera tiene mayoría de accionistas españoles. Y aunque así fuera, no debe nunca confundirse lo privado con lo público, como hacen los ministros, que llaman a su primo el de Zumosol para que les zurre la badana a los argentinos y les advierta de duras consecuencias a su osada nacionalización.

No hay nada más ridículo que ver a un ministro gallito cantando las cuarenta al gobierno de un país soberano, como si todavía España fuera el imperio donde nunca se ponía el sol y Argentina una colonia de ultramar a la que le podemos ordenar nuestros deseos.

Hace unos pocos años, cuando el gobierno de Zapatero quiso vender parte de Gas Natural a los rusos, Rajoy se levantó en armas y dijo que no permitiría que nuestros recursos naturales se pusieran en manos extranjeras.

Cristina Fernández y el gobierno argentino, que son muy obedientes, le han hecho caso con la nacionalización. Por seguir su ejemplo y defender lo que es suyo, ahora Rajoy se enfada porque no quiere que los demás defiendan lo que él mismo preconiza. Canarias, por lo que pueda pasar, también debería tomar nota: el petróleo, como la tierra, para quien lo trabaja.

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