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La trampa del gas

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Desde luego hemos insistido en muchas ocasiones en que el compromiso con ciertos sectores empresariales, confirmados en alguna medida de manera pública por dirigentes del P.S.O.E., hacen muy difícil un cambio de orientación, aún a pesar de que todos los datos apuntan a que la dependencia del gas pone en grave riesgo, no ya a Canarias, sino a toda Europa. Durante los últimos meses no cesan de llegarnos noticias alarmantes acerca de la fragilidad de Europa frente al emergente imperio ruso del gas, y a través de él, de un auténtico cerco a la economía europea. La utilización por Putin del gas como instrumento de poder ha provocado que se disuelva la política energética europea unitaria, propiciando movimientos de países como Francia, Italia o Alemania que buscan congraciarse con Rusia frente a posibles cortes de suministro. Los cortes del suministro de gas por parte de Rusia a Ucrania y Georgia no son sino serias advertencias al conjunto de los países europeos. La crisis provocada por el embargo estratégico del gasoducto que pasa por Bielorrusia, país que interrumpió el suministro ruso a Polonia, Ucrania, Alemania y Hungría, para atender sus necesidades, confirma igualmente que Rusia tampoco las tiene todas consigo; aunque trabaja incansablemente en este sentido, y aunque esta batalla la ganara al conseguir que Bielorrusia pagara el gas ruso al doble de lo que lo venía haciendo y que vendiera a Gazprom la mitad de Beltranzgaz, su monopolio de gasoductos, una vez resuelta la crisis con el cese del embargo bielorruso del gas que atravesaba su territorio. Pues bien, las últimas noticias que nos llegan de Davos, donde se ha celebrado el Foro Económico Mundial, se tornan aún mas preocupantes. Para el economista jefe de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) Fatih Birol “ hay un peligro real de cártel de Rusia y Argelia. Los contratos entre Rusia y Argelia y otros países para organizar una OPEP del gas debe producir una profunda preocupación a los países consumidores, especialmente a los que, como España, son claramente más dependientes del exterior que otros”. Para este reputado experto mundial, el acercamiento de Gazprom, con mayoría accionarial del Krenlim, y la empresa estatal argelina Sonatrach “tendrá un impacto serio y muy negativo en los mercados del gas, en los precios del gas y, por tanto, en la seguridad del suministro”. Para más inri, Irán entra en liza e insiste en proponer a Rusia, que no lo ve con malos ojos, la creación de una OPEP del gas. El ayatola Alí Jamenei afirma que “Irán y Rusia pueden establecer la estructura de una organización de cooperación gasística similar a la OPEP dado que poseen la mitad de las reservas de gas del mundo”. Mientras, se estrechan los lazos diplomáticos de Putín con Argelia, Irán, Jordania, Qatar y Arabia Saudí, a donde piensa viajar en muy pocos días. Mientras, el responsable ruso de energía, Víctor Jristenko, acaba de firmar con su homólogo argelino, Charib Kheril, un acuerdo de colaboración en materia energética. Europa y la OTAN asisten preocupados a todo este movimiento estratégico y monopolista que siembra incertidumbres sobre la dependencia energética del viejo continente. Más aún en un país como España donde la dependencia energética exterior gira en torno al 85% y se sustenta en la mayor de las fragilidades en cuanto a la garantía de los suministros y las fluctuaciones de los precios. En estos momentos, todo el mundo insiste en la potenciación de las renovables, en la búsqueda de alternativas innovadoras y se vuelve a hablar con insistencia de la energía nuclear, lo que confirma Finlandia con la aprobación de la construcción de una central atómica acuciada por el miedo al cambio climático y a la dependencia de Rusia. Jeremy Rifkin plantea que “a corto plazo, el medio más rápido para abordar el calentamiento global es reducir el consumo de combustibles fósiles al menos en un 20%”. Para este gurú de la ecología “los combustibles fósiles son energías de élite ancladas en el pasado, escasas, centralizadas sólo en algunos lugares, lo que requiere enormes inversiones militares para garantizar su seguridad”. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), que integra a cientos de representantes gubernamentales y expertos en este campo acaba de señalar esta semana en París que es imprescindible reducir el efecto invernadero que produce la quema de combustibles fósiles como el petróleo, el gas y el carbón y sus derivados. Michael Haneman, el padre de la teoría económica del medio ambiente, sostiene que “el uso del gas natural licuado no está dentro de la filosofía de las medidas para frenar el cambio climático”. El catedrático de física Antonio Ruíz De Elvira afirma, ante la pregunta de por qué no avanzar en la búsqueda de alternativas, que la resistencia a este proceso “sólo puede venir, como en muchos otros casos de la política, de compromisos adquiridos hace años. Así como nuestro devenir actual deriva de ideas de hace al menos cuarenta años, el esquema energético que estamos viviendo deriva de ideas ya caducas, pero que siguen en marcha por falta de decisión política.” De eso se trata en Canarias, de compromisos adquiridos, de salvar a algunas constructoras del desinfle de la burbuja inmobiliaria. De pasar de la especulación urbanística a la especulación energética. Y el interés general a las chacaritas. Dicho esto, vuelvo a preguntar, así, ingenuamente, ¿es necesaria, es conveniente, la llegada del gas a Canarias? ¿ Para qué necesitamos este combustible fósil en Canarias?¿ De verdad no existen alternativas? Insisto. Es imprescindible que no nos hurten el debate público y la información precisa. Tenemos la obligación de no hipotecar el futuro de esta tierra. *Antonio Morales Méndez es alcalde de Agüimes.

Antonio Morales*

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