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El triatlón de Malainine

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Sólo tenías 15 años cuando llegaste a la isla de la soledad petrificada. En el centro de menores preguntaste dónde se podía practicar deporte. Conociste a Humberto Martínez y pudiste entrenar en el colegio Millares Carló. Participabas en todas las competiciones que podías y llegaste a correr en el Campeonato de Canarias Escolar de Cross. Llevabas algunos años aquí cuando te enteraste que te iban a expulsar de nuevo a tu país. Una directiva especial permitía devolver a los menores como se devuelven las mercancías caducadas, a un destino incierto.

Te fugaste del centro de menores antes de que vinieran a echarte y te marchaste a Alemania. Cuando te hablan de participar en un triatlón te mueres de risa, tu corta vida ha sido una gran competición de triatlón: correr por el desierto, navegar por el océano, correr por pistas majoreras, volar a Alemania y regresar a Maxorata. Ahora estás de nuevo entre nosotros, abandonaste Europa para venir de nuevo a este país volcánico que te recuerda a tu paisaje de la infancia.

Hace poco corriste y ganaste en la X Milla San Diego, una competición oficial de la Federación Canaria de Atletismo. Pero mientras tú ya eres mayor de edad y puedes compaginar tu trabajo con estudiar y ganar competiciones, en las islas hay cerca varios centeneras de chiquillos africanos en centros de menores. Muchos de ellos tienen ganas de hacer lo que tú hiciste hace unos años, salir corriendo de los centros para que no los devuelvan a su país. Si los montan en un avión les puede ocurrir dos cosas: una mala, que los entreguen a sus familias y sufran el rechazo porque no han logrado un trabajo en Europa y por tanto fracasaron y no han podido devolver a la familia el dinero que invirtieron en su viaje clandestino. Pero también les puede pasar una cosa peor: que los dejen en la frontera, en manos de policías que podrían pegarles o sobornarlos o abusar de ellos.

Por eso estoy convencido, Malainine, que tú eres un héroe para esos chiquillos. Porque a mí también me gustaría salir corriendo si mi cuidado está en manos de un gobierno que me utiliza en una batalla política. Yo también intentaría echarme a correr si los políticos sólo hablan de mí en forma negativa: cuesto mucho dinero al ejecutivo de aquí, provoco gastos en la administración de allá, no me quieren acoger los de otra comunidad autónoma. Dice el Gobierno canario que el Ejecutivo del Estado no tiene política migratoria. Lo dice un gobierno que no tiene plan de inmigración desde que finalizó el último que aprobó, en el año 2004.

Por eso te felicito, Malainine, por haberte echado a correr a tiempo. Sigue corriendo Malainine, no mires nunca hacia atrás. Demuestra que se puede llegar de forma clandestina y convertirte en alguien que trabaja por el futuro de esta tierra y que, además, puedes ayudar a tu familia. Demuestrale a nuestro presidente del Gobierno que tú también has aprendido en la universidad de la vida, aunque no te defiende de la misma forma que a sus amigos que estudiaron en la misma facultad que tú. Corre Malainine, demuéstrales que estás donde estás por haber huido de las manos de los que nos gobiernan. Cuando ganes la próxima competición y se acerque a felicitarte la autoridad incompetente, cuéntale tu historia, Malainine, y dile que detrás de cada chiquillo africano hay una historia distinta, que cada uno ha vivido un triatlón diferente antes de pisar esta tierra, explícales que ustedes no son papas podridas y diles que ya está bien, que por qué no vuelven a repasar los resultados electorales y se enteran de que la mayoría de los ciudadanos de estas Islas les dijimos el pasado 27 de mayo que los que tienen que salir corriendo son ellos.

Juan García Luján

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