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Juan Eslava Galán: "Hemos comido demasiado faisán y ahora toca comer plumas"

MADRID

"Hemos comido demasiado faisán y ahora toca comer plumas", ha manifestado este martes Juan Eslava Galán. El catedrático y escritor continúa su serie histórica con una nueva entrega, 'La década que nos dejó sin aliento' (Planeta), en la que recrea la vida política y social en los años de la transición española.

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MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

Juan Eslava Galán

Juan Eslava Galán

"Hemos comido demasiado faisán y ahora toca comer plumas", ha manifestado este martes Juan Eslava Galán. El catedrático y escritor continúa su serie histórica con una nueva entrega, 'La década que nos dejó sin aliento' (Planeta), en la que recrea la vida política y social en los años de la transición española.

En un tono "ligero y chistoso", Eslava Galán recorre los principales acontecimientos que tuvieron lugar entre 1973 y 1982, a través de sus textos, pero también de fotos, enmarcados en lo que el autor ha denominado "transacción". "Hay muchas cosas que se hicieron mal y están viciadas, así que de aquellos polvos vienen estos lodos", ha señalado en declaraciones a Europa Press.

Uno de esos errores fue, a su juicio, la Ley de Reforma Política. "Fue demencial el café para todos: 17 autonomías y una cámara --el Senado-- que no sirve para nada", apunta. Además, añade que otra equivocación "injusta" fue la aprobación de la Ley D'Hondt que hoy tanto se critica.

"Gracias a ella las comunidades históricamente separatistas han sido a menudo la bisagra entre los dos partidos y han impuesto un criterio en la política española que no les correspondería", critica. Ahora, tras las elecciones generales, afirma que "a España le conviene la mayoría absoluta para no depender de estos partidos".

Con estos ejemplos de herencia histórica como punto de partida, Eslava Galán se refiere al presente y señala que, más que una democracia, lo nuestro podría llamarse "pseudocracia", "partitocracia" e incluso "cleptocracia". "Cada vez hay más gente viviendo del cuento, muchas personas con grandes sueldos y que no producen nada", ha dicho.

En esta democracia "objetable", uno de los grandes males, además de las "listas cerradas" o el "mangoneo de los partidos", es que la clase política está "mal preparada". "Proceden de promociones internas y no tienen ni idea de nada, como Zapatero, sin entidad política, por lo que actúan cada vez con más torpeza y cae más peso sobre el contribuyente", lamenta.

El "gobierno de ladrones" que se mantiene en el poder y "la generación de políticos anteriores" han "desperdiciado la generación de los jóvenes de entre 20 y 30 años". Por ello han surgido movimientos como el 15-M, la "expresión del cabreo colectivo, sobre todo de gente joven sin porvenir ni preparación", ya que, en palabras del escritor, los políticos "se han cargado la enseñanza".

MUERTE DE CARRILLO Y 23-F, EN DUDA

En clave de humor, el autor de 'La década que nos dejó sin aliento' se sirve de personajes ficticios para relatar hechos controvertidos, como el 23-F. Los leones de hierro fundido que presiden la entrada del Congreso de los Diputados, Daoiz y Velarde, rebautizados por los madrileños como Benavides y Malospelos, dan voz a la versión que nunca se cuenta en los libros de Historia.

Respecto a ese intento de golpe de Estado, declara que "fue todo un embuste y una tomadura de pelo". "La verdad casi se sabe ya", afirma, aunque matiza que "aún hay cierta censura en la prensa". Tal y como le dice un león a otro: "El otro día pasaron dos diputados aquí, al pie del pedestal. Arrimé la oreja y estuvieron hablando de un golpe de Estado que preparan".

En cuanto al asesinato de Carrero Blanco, asegura que "no está claro todavía". "Intento demostrar que el comando era tan torpe que ellos solos no pudieron hacer aquello, aunque la mano que los guió o lo hizo es opinable o estudiable", señala. En este sentido, da algunas pistas que, a su juicio, demuestran su teoría.

Su ineptitud se vio durante el año que pasaron en Madrid: "se les escaparon dos tiros en dos ocasiones, se dispararon en la mano y se olvidaban la mariconera con su pistola dentro en los bares". Además, el día que ocurrió todo en la calle Claudio Coello, muy cerca de la Embajada de Estados Unidos, acababa de abandonar la ciudad Henry Kissinger "atropelladamente" y los niños del colegio más cercano llegan tarde ese día. "Hemos creído que todo en la transición fue espontáneo, pero todo estaba dirigido", concluye.

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