Love of Lesbian: “Estar en una banda es como entrar en una organización criminal”

MADRID, 24 (EUROPA PRESS - Miguel Martorell)

¿Qué sucede cuando pasas de ser un grupo practicamente desconocido a tocar frente a miles de personas? ¿Qué sucede cuando tu agenda se llena de conciertos de la noche a la mañana? El éxito y la música, la música y el éxito han sido los catalizadores del nuevo álbum del quinteto catalán, con el que vienen a demostrar que madurar como artista no es solo una pregunta recurrente de los periodistas.

A principios de 2010, un año después de la publicación de '1999', cuando el 'efecto John Boy' empezaba solo a despertar, entrevistamos a Santi Balmes y Julián Saldarriaga en una cafetería de la estación madrileña de Atocha. “Queremos que haya 6,7 u 8 meses en los que no se sepa nada de nosotros”, decían, pero el tiempo les llevó la contraria.

Un Disco de Oro, 150 conciertos -abarrotados en su mayoría- por toda la península, cientos de miles de seguidores en Facebook y Twitter y mucha, mucha carretera les han desmentido. “Ese éxito no se lo esperaba ni Dios”, confiesa ahora Santi Balmes en una entrevista con motivo del lanzamiento de 'La noche eterna. Los días no vividos'.

Aunque Joan Ramón Planell, el bajista, afirma que ha sido un proceso “progresivo”, Balmes señala que en algún momento hubo un “punto de inflexión”. “De repente es exponencial, te has esparcido tanto que el agua se sale de la bañera”, explica mientras recuerda cómo pasaron de llenar pequeñas salas a tocar varias noches frente a varios miles de personas.

Saldarriaga admite que hasta cierto punto se han visto “atropellado por las circunstancias”. “Queríamos parar en '1999' y estar un año sin hacer nada, pero no fue posible”, señala, a lo que Balmes añade: “Nos dio la impresión de que en ese momento estábamos cortando un proceso que aún estaba en proceso de crecimiento”.

Sin embargo, Love of Lesbian ha sabido no morir de éxito. Han podido parar el tiempo suficiente para tomarse la grabación del nuevo disco con calma y “en mejores condiciones que en álbumes anteriores”. “Este disco nos ha pillado en un momento muy bueno como banda”, señala el cantante.

“TENÍAMOS UNOS COMPLEJOS QUE HEMOS SUPERADO”

“Cada uno está seguro en su papel, antes estábamos acomplejados, pensábamos que se podía tocar mejor o cantar mejor, siempre hemos tenido unos complejos de inferioridad que hemos superado. Pensamos 'si hay tanta gente que nos sigue, será por algo'”, afirma Balmes, que reconoce cierta “presión” hacia la banda ante este nuevo disco.

“Si que hay presión, pero entendemos que hay un bagaje que nos respalda; la presión ha sido más por nuestra parte, por intentar olvidarnos de lo que habíamos hecho antes y hacer algo nuevo”, señala Oriol Bonet, batería del grupo. “Era un poco la obsesión por mirarte al espejo y poder decir: Well Done”, añade Santi.

A primera vista, lo han conseguido. 'La noche eterna. Los días no vividos' tiene un empaque y una seriedad que no se habían visto hasta el momento en Love of Lesbian. Hay momentos instrumentales de banda adulta y con ambiciones, con progresiones melódicas de subida y bajada, y una fuerza que antes mostraban más en el directo que en los álbumes.

“En otros discos la mitad de las canciones las corregían los técnicos en el estudio. Había canciones que sonando en directo tenían una energía que no veíamos en los discos y dijimos: esta vez no va a pasar lo mismo”, señala Balmes, que cree que han conseguido con este disco ese “puñetazo” sonoro que buscaban.

“Hemos aprendido mucho con los años”, dice Julián, que indica que la presentación del disco ya da la impresión de ser “un bloque”. “Es el doble de gordo, tiene un color unitario, es monolítico”, dice, mientras Santi considera que han abandonado ciertas licencias que se permitían cuando no se dedicaban por completo a la música.

“Pensabas me puedo equivocar porque no sé cuándo me echará el sistema. Ahora tengo la sensación de que esto puede durar una década más y pretendíamos hacer canciones que envejezcan con dignidad, con empaque y madurez”, alude el vocalista, que aunque no reniega de la parte más 'clown' de la banda, afirma que buscaban un disco más serio.

“Esta vez hemos hecho un trabajo mucho más artesanal, hay menos ornamentación innecesaria, cada instrumento tiene su propio espacio”, explica Julián. “Hasta que cada uno no estaba contento con su aportación no se pasaba a la siguiente fase”, dice Joan Ramon, que añade: “Ha sido muy bonito ver la ambición de cada uno, de profundizar, de querer ir a más”.

“HA HABIDO MOMENTOS DE SENTIRSE SECUESTRADO”

'La noche eterna. Los días no vividos' bien podría ser el cuaderno de viaje de los últimos tres años de Love of Lesbian. Un trabajo marcado por la vida nocturna del músico, por la sensación de no estar viviendo al mismo ritmo que el resto de los mortales o de estar sumergido en una escena irreal.

“Han sido tres años intensísimos. Ha habido días agotadores, de sentirse secuestrado, como una mercancía que hay que desplazar. Luego está la otra parte”, dice Saldarriaga. “Somos cinco colegas que tienen la suerte de poder verse todas las semanas, de hacer lo que les gusta y encima tener a gente regalándoles su cariño. Eso lo equilibra todo”.

“Es una sensación muy yonki, se libera una reacción química en tu interior que te dice que tienes que seguir haciéndolo. Yo no tenía la mitad de canas que tengo ahora y no tengo la misma saludable que antes, cuando era maestro, pero si esto es el rock&roll vamos a disfrutarlo”, bromea el guitarrista.

Exactamente como la droga, el éxito, la adrenalina del directo, pasa factura. “Hay momentos de incomunicación, de desconexión con tu entorno, las letras transpiran todo eso”, señala Balmes, que admite que “ha medida que la banda ha ido subiendo yo me he encerrado más”. “No tenía ganas de salir y la gente cambia de actitud, es más forzada, más hipócrita”.

De ahí que el cinismo de las letras del cantante de Love of Lesbian haya ido in crescendo en este álbum. “Es un desencanto cachondo y creo que es un disco que transpira una adaptación problemática y progresiva a una nueva situación en tu vida, porque no es fácil pasar de un estadio a otro”, explica.

En todo el disco planea “una sensación de irrealidad que produce la noche”, una “mezcla onírica de la realidad, con ese punto neurótico y romántico que no te deja ver las cosas como son cuando la luz es normal: hay contornos que se pierden y en esos contornos oscuros te imaginas que pasa algo”.

“DESPUÉS DE LA MÚSICA, EL ABISMO”

A pesar de esos 18 temas que incluye 'La noche eterna. Los días no vividos', queda la sensación de que el disco se ha quedado corto, como si el bloque que constituye ese doble CD se hubiera interrumpido antes de lo previsto. “Nos llegas a dejar medio año más y salen cuatro discos”, admite Santi.

De cara al futuro, la banda planea su agenda de festivales este verano. Será en el Día de la Música, el día 23 de junio, cuando presenten el álbum en Madrid. Tras el periodo estival, llegará el momento del circuito de salas, donde les gusta “jugar con la ingeniería emocional” de la estructura del setlist.

Antes de cerrar la entrevista, la última pregunta: Ahora que saben cómo se vive de la música ¿sabrían cómo vivir sin ella?. “Después de esto, el abismo”, dice Jordi Roig, a lo que Santi Balmes añade: “estar en una banda es como estar en una organización criminal o en una mafia, no sabes qué día puedes salir acribillado a balazos”.

“Vi en la TV3 hace unos años que le hacían una entrevista a un etarra que decía que cuando uno se mete en ETA deja de tener futuro, pues igual. Es como si estuviéramos en la calle: si llueve o nieva nos da de lleno. Es imposible planificar nada a diez años vista, pero también hay que tener en cuenta que en estos años se ha demostrado que tener un trabajo fijo ya no lo es tanto”.

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