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Mendetz: "Se está perdiendo la clase media de la música"

MADRID

El cuarteto barcelonés es uno de los grupos invitados a los conciertos del Día de la Música en Madrid, donde deben defender su último trabajo, 'Silly Symphonies', un álbum con el que han intentado alejarse de su etiqueta de música bailable para demostrar -a sí mismos y a los demás- su abanico de registros dentro del pop-electrónico.

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MADRID, 21 (EUROPA PRESS - Miguel Martorell)

El cuarteto barcelonés Mendetz en una foto promocional

El cuarteto barcelonés Mendetz en una foto promocional

El cuarteto barcelonés es uno de los grupos invitados a los conciertos del Día de la Música en Madrid, donde deben defender su último trabajo, 'Silly Symphonies', un álbum con el que han intentado alejarse de su etiqueta de música bailable para demostrar -a sí mismos y a los demás- su abanico de registros dentro del pop-electrónico.

Tras 'Mendetz' (2006) y 'Souvenir' (2009), el cuarteto nacido en 2003 se planteó la necesidad de ser honesto. "Hemos querido simplificar las canciones, encontrar los ingredientes básicos", dicen Stefano Maccarrone y Oriol Francisco en una entrevista con Europa Press.

En 'Silly Symphonies', Mendetz no solo ha cuidado más las letras de sus canciones, sino que, además, ha abandonado su "elemento nostálgico" de raiz más ochentera y se ha puesto manos a la obra a crear "nuevos sonidos" alejados de la tendencia retro dominante.

Así, "desnudando al máximo cada canción", el cuarteto trató en su tercer disco de estudio alejarse de las influencias musicales, apartarse del 'quiero sonar como', y se dedicó a recuperar esa "inocencia" del primer disco, en la que "dejarse llevar cuando haces algo que no se parece a nada que has escuchado" era la prioridad.

"Siempre ha habido una voluntad de ruptura respecto al anterior disco, pero es una ruptura sana y muy consciente, como una forma de respetarnos como músicos. Queríamos lanzar el mensaje de 'esta fórmula nos ha funcionado una vez, pero no queremos hacer lo mismo".

Las bases de Mendetz, sin embargo, no han cambiado. Su manera de componer sigue siendo similar a la de "un taller", partiendo de la improvisación de sus cuatro miembros, y con la electrónica como bandera.

"La electrónica fue una obsesión desde el principio. Queríamos transmitir lo que transmite ese tipo de música, ser como máquinas pero tocando nosotros", explica Oriol sobre los orígenes del grupo, que antes de probar con la electrónica se dedicaba al grunge.

"En el fondo la parte electrónica no dejan de ser unos teclados que hacen la función de un instrumento, pero luego las estructuras de las canciones son absolutamente pop. Hay tanto Michael Jackson en nosotros que las premisas básicas siguen ahí", añade Stefano.

Tampoco abandonan en este tercer trabajo el inglés, un idioma que adoptaron por "las influencias" que compartían cuando formaron Mendetz, pero del que reconocen que "te abre puertas fuera si tienes mucha suerte y te cierra alguna dentro".

Aún así, el reto sigue siendo llegar a nuevos oyentes, aunque no sea un buen momento para la música después de "la burbuja musical y el optimismo reinante" que dominaba la escena hace tan solo unos años.

"Antes había mucha más voluntad de riesgo por la música, ahora hay miedo en las salas, en los promotores, en los fesvales", indica Oriol, mientras que Stefano considera que "todo lo de la música es muy exportable a otro ámbito".

"Se está perdiendo la calse media musical. El promotor de toda la vida que tenía su sala que podía reventar con un buen nombre y pagaba un caché está desapareciendo. Ahora se ha quedado el zulo o el macrofestival", afirma.

En cualquier caso, Mendetz sigue planteándose atravesar nuestras fronteras tras el verano, que tienen ocupado en sus distintas paradas por festivales -Cruïlla, Arenal Sound, Maldito Sol- y tras el que fijarán su mirada en Francia y Alemania.

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