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Mueck sorprende en su exposición en España con un bebé de cinco metros

EL ARTISTA AUSTRALIANO EXPONE A SU ÚLTIMA CREACIÓN

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El artista australiano Ron Mueck, cuyos trabajos escultóricos están caracterizados por un hiperrealismo rayano en la perfección, vuelve a sorprender con su última creación, A girl, un bebé recién nacido con una longitud de cinco metros que se muestra desde este viernes en su primera exposición individual en España.

La monumental escultura de resina de poliéster llegó por carretera en un camión procedente de Londres al Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Málaga, donde permanecerá instalada hasta el próximo 17 de junio, y antes de la inauguración de esta noche recibirá los últimos retoques del creador, que le dará brillo para recrear la humedad de la placenta.

La creación de cada una de sus piezas sigue un proceso "largo, complicado y obsesivo" que suele llevar entre seis meses y dos años a Mueck, lo que hace que durante su carrera su producción se limite a una treintena de obras, explicó este viernes el director del CAC Málaga, Fernando Francés.

El creador australiano afincado en Londres comienza modelando en pequeños formatos para decidir la postura y el gesto de la escultura, y posteriormente pasa a una dimensión media, con las formas "sumamente definidas", que a continuación fracciona en secciones que, ampliadas, darán lugar al "esqueleto" de la pieza definitiva.

La siguiente etapa consiste en forrar ese esqueleto con tela metálica y yeso, sobre el que modela en barro hasta los últimos detalles como arrugas, grietas o poros de la piel.

Una vez modelada la obra, le da un baño de barnices que neutralizan las impurezas del barro y permiten separar éste del molde con facilidad, y sobre el barniz empieza el trabajo de superposición de las capas de poliéster, sobre las que pinta la que será la textura de la piel.

Para el final del proceso queda la incorporación del vello, que en las esculturas de pequeño formato es orgánico y en las grandes está recreado con filamentos de resina de poliéster, aunque en ambos casos el artista inserta uno a uno cada vello con pequeñas perforaciones en el cuerpo de la figura.

Por último, para los ojos utiliza lentes transparentes incrustadas sobre un iris coloreado y envueltas en una pupila negra que da la sensación de profundidad.

Dentro de este hiperrealismo, la aportación personal de Mueck llega con la mutación de la escala real, ya que en su carrera sólo ha creado una obra a escala 1:1, y no fue en ese caso una figura humana, sino el perro Mongrel.

El artista juega con la reducción del tamaño real, como en el caso de la escultura de su propio padre muerto, Dead dad, con una longitud de 102 centímetros, o con la ampliación, a veces desmesurada, como en la obra Boy, un niño en cuclillas que alcanza una altura de 4,90 metros.

En la exposición del CAC Málaga se pueden contemplar, además de este descomunal bebé que todavía conserva su cordón umbilical, un vídeo con el proceso de construcción de la obra y varias piezas y bocetos que utilizó en el mismo.

Ron Mueck (Melburne, 1958) se acercó al arte de forma autodidacta desde niño, a finales de los años 70 trabajó en la televisión en programas infantiles como Los Teleñecos o Barrio Sésamo y en el cine en películas como Dreamchild o Labyrinth y se dedicó profesionalmente a la creación artística desde mediados de los 90.

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