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Risco Caído avanza para ser Patrimonio de la Humanidad

El Parador de Tejeda acogió la rúbrica de la 'Declaración Risco Caído', respaldada por más de 40 cargos electos, que promueve que la Caldera de Tejeda obtenga el título de la Unesco

Risco Caído es el único caso del planeta en presentar un acto de adhesión durante el proceso y no 'a posteriori'

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Encuentro con los representantes electos del Cabildo y de los municipios de Artenara, Tejeda, Agaete y Gáldar para la firma de la 'Declaración Risco Caído'

Encuentro con los representantes electos del Cabildo y de los municipios de Artenara, Tejeda, Agaete y Gáldar para la firma de la 'Declaración Risco Caído' Canarias Ahora

El Parador de Tejeda acogió este miércoles la rúbrica de la Declaración Risco Caído, una distinción apoyada por el Cabildo de Gran Canaria y los ayuntamientos de Agaete, Artenara, Gáldar y Tejeda con el fin de que los espacios sagrados de montaña integrados por Risco Caído y Acusa, en Artenara, el Roque Betayga, en Tejeda, Tamabada, en Agaete, y Barranco Hondo, en Gáldar, sean Patrimonio de la Humanidad de la Unesco.

En total más de 40 cargos electos estamparon su firma con el fin de mostrar el apoyo local único en los expedientes de la Unesco, que considera fundamental el respaldo de la población más afectada y las corporaciones locales para declarar un enclave como Patrimonio de la Humanidad. De hecho es el único caso hasta el momento que presenta un acto de adhesión durante el proceso y no posteriormente.

Antonio Morales, presidente del Cabildo de Gran Canaria, reiteró la apuesta de la Institución insular por esta iniciativa que pone en valor el paisaje definido por Unamuno como "tempestad petrificada". También estuvo entre los firmantes los alcaldes Roberto García (Artenara), Francisco Perera (Tejeda), Juan Ramón Martín (Agaete) y Teodoro Sosa (Gáldar), además de cargos de los grupos políticos de las cinco instituciones porque se trata de una propuesta de toda la ciudadanía grancanaria.

Una perla puesta en valor desde hace cuatro años 

Como recordó en el acto el inspector insular de Patrimonio Histórico José de León, el descubrimiento fue totalmente fortuito. Fue el arqueólogo Julio Cuenca quien se percató de que en medio de un lugar lleno de zarzas en una cueva que se estaba cayendo empleada por pastores existía un misterio por resolver. Corría el año 1996 y en aquel momento tan sólo se percataron de que existían unos grabados. Más tarde se limpió el suelo y comenzaron a aparecer cazoletas, pero no fue hasta 2009 cuando los investigadores se pudieron dar cuenta de que lo que tenían ante ellos era un misterioso  calendario lunar y solar que marcaba con exactitud los equinoccios y solsticio.

Tres años más tarde, en 2012, el Cabildo se hizo propietario de las cuevas e intervino en ellas, comenzando una restauración para evitar que se siguiera deteriorando. Desde entonces, se ha logrado no solo ejecutar trabajos para su conservación, sino ampliar el área del expediente e introducirlo en la Lista Indicativa Nacional, paso previo para su declaración como Patrimonio Mundial por la Unesco. 

En estos cuatro años se ha avanzado también en los descubrimientos científicos de este templo arqueoastronómico que, por si fuera poco, además es un proyector audiovisual por el que los aborígenes legaron imágenes en movimiento, ya que el orificio por el que entra la luz del sol desde marzo hasta octubre, y después la luna, sirve para relatar una historia a través del recorrido que hace la luz por los grabados de la pared.

Antonio Morales destacó que esta es una joya arqueoastronómica "sin parangón en las 100.000 islas del planeta". El hecho de estar en una isla lo hace más valioso porque representa la odisea de una población que desarrolló entre cielo y tierra una identidad propia, subrayó el consejero de Cultura, Carlos Ruíz, al dar lectura a la Declaración Risco Caído

Más de 17.300 hectáreas de obra del hombre en la naturaleza

El expediente en el que trabaja el Cabildo de Gran Canaria abarca, así, 17.364 hectáreas, 9.140 de ellas en Tejeda, 6.157 en Artenara, 1.776 en Agaete y 290 en Gáldar, cuyas poblaciones serán las más afectadas por el proyecto, aunque lograr el objetivo marcará un antes y un después que beneficiará al conjunto de Gran Canaria, que contará con una inigualable ventana al exterior para mostrar su valioso patrimonio cultural. 

Novedosa es también la elección de la figura de “paisaje cultural”, que según el articulado de la Unesco hace referencia a la “sabia combinación de la obra del hombre y la naturaleza”, un requisito que cumple la propuesta. 

La Comisión Nacional de Patrimonio Histórico, en marzo en Gran Canaria 

Otro respaldo será la celebración de la Comisión Nacional de Patrimonio Histórico en marzo en Gran Canaria, apuntó Cipriano Marín, quien fuera responsable de la Comisión de Islas de la Unesco y director del expediente, de 500 páginas y 2.000 imágenes, y  que considera que los pasos avanzan de forma determinante hacia el éxito de la declaración. 

Marín explicó que se trabaja para demostrar todas sus virtudes y ello incluye que se trata de un territorio vivo que combina pasado y presente, cuevas, cultura aborigen y vestigios sagrados con la pervivencia de la transhumancia –Gran Canaria es la única isla canaria en la que aún se practica-, la cerámica tradicional, productos locales y sus espectaculares paisajes. 

Por la riqueza que encierra, los pasos dados y el respaldo, los asistentes se felicitaron y el día fue calificado como histórico por el presidente del Cabildo, ya que por encima de cualquier ideología reinó el apoyo unánime al reconocimiento de una identidad colectiva preparada para darse a conocer al mundo aprovechando todo lo que le da el cielo: el sol, la luna, las estrellas, en definitiva, su maravilloso celaje.

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