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Said, dos años de duro trabajo y doce minutos de necesaria reflexión

ENTREVISTA CON COKE RIOBÓO, DIRECTOR DEL CORTO GANADOR DE UN GOYA

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Coke Riobóo sabe mucho de lo que significa tener paciencia. Y quizás es la clave que le ha llevado a ganar hace unas semanas el Goya al Mejor Cortometraje de Animación 2006 por El viaje de Said, un trabajo para el que también ha sido fundamental sentir "la necesidad de devolver y agradecer" todo lo que a Riobóo le ha reportado su relación con Marruecos.

El argumento de El viaje de Said narra el sueño de un niño marroquí que cruza el estrecho en patera y descubre que todo lo que le habían contado sobre España no tiene nada que ver con la realidad. Al preguntarle por la idea original, Riobóo señala que hace siete años que sintió la necesidad de contar algo acerca de un fenómeno que comenzaba ya a ser inquietante para la población española: la inmigración. La relación directa del director con la realidad de Marruecos ?país que visita desde hace años- y con algunas familias marroquíes cuyos miembros han perecido en el mar intentando alcanzar las costas españolas, influyó bastante en la decisión de hacer un trabajo que versara sobre este tema.

"Con este corto ?dice- no quería destacar la crudeza del fenómeno migratorio, puesto que la gente está harta de ver cadáveres en las playas, sino provocar la reflexión". Para plasmarlo no encontró una mejor manera que a través de la plastilina, una técnica que conoce muy bien, ya que ha impartido clases de esta técnica en la ECAM. "Quería hablar de este problema en tono de cuento, porque en realidad está dirigido a los niños y jóvenes marroquíes que tienen una idea de España muy distorsionada, piensan que esto es el paraíso y que aquí todo el mundo tiene dinero y zapatillas caras", aclara.

A pesar de que la historia se el ocurre en el año 2000, llevarla a la práctica no fue tarea fácil. Tras años de tocar a las puertas de diferentes instituciones, por fin la inyección económica para poner la maquinaria en marcha llegó en forma de subvención desde el Gobierno de Canarias, que concedió 18.000 euros al proyecto.

A partir de ahí, Riobóo -que ha sido el guionista, director, compositor de la banda sonora y el alma máter de El Viaje de Said- no dudó en dedicarse en cuerpo y alma a la creación, pero eso sí, ayudado por 90 profesionales que maravillados por la historia del niño marroquí no dudaron en embarcarse en jornadas interminables a cambio de figurar en los créditos. "A todo el mundo le ha atrapado la historia, por todos lados se corría la voz y muchas personas querían participar, si no tuviera tanta carga emocional, la gente probablemente no se hubiera enganchado tanto" señala este joven director.

En este tiempo, Riobóo ha tenido que abandonar su trabajo como docente para dedicarse en exclusiva a la creación y realización de la animación. "En 12 minutos de proyección hemos trabajado dos años, he tenido a gente de mi equipo trabajando durante meses y meses sin cobrar, encerrados 14 horas en un sótano, porque cada fotograma requería rehacer decorados, muñecos, etcétera. Ha sido un trabajo puramente artesanal" recalca.

La inmigración, un problema sin llave mágica

Sobre la inmigración, Riobóo opina que es un problema complejo para el que no existe una llave mágica, pero si que cree que la solución pasa porque Occidente deje de expoliar a los países del Tercer Mundo, tal y como ha venido haciendo desde el Colonialismo. "No sirve de nada que pongamos vayas, radares, muros, ni sistemas de protección porque seguirán viniendo y cada vez lo harán desde más lejos, jugándose la vida" advierte.

El contacto que ha mantenido con vario chicos marroquíes -a los que ha alertado acerca de la posibilidad de morir en la travesía- le ha enseñado que para ellos vivir en la pobreza de su país significa "estar muertos", por eso entiende -en parte- que se lo jueguen todo por intentar cambiar su destino.

El Viaje de Said trata de conmover al espectador, de hacerlo mirar el mundo desde la perspectiva de los que arriesgan lo único que tienen, la vida, para poder aspirar a un futuro en el que no reinen la miseria y la desolación. El ánimo de que su mensaje cale en la sociedad es lo que ha llevado a Riobóo a donar su corto a varias instituciones, además de estar en negociaciones con la Consejería de Cultura del Gobierno canario, para que se proyecte en todos los colegios de las Islas y cumpla con su función educativa. "Siempre que se haga un uso honesto del corto y no se saque beneficio con el, estamos totalmente abiertos a su difusión de manera gratuita".

Llegados a este punto, Riobóo aprovecha la oportunidad que le brinda un medio canario para expresar su malestar por el hecho de que el Ejecutivo regional se haya apuntado el tanto de su trabajo. "Tenemos que agradecer al Gobierno canario que haya creído en el proyecto desde el principio" aclara, pero resalta que "no es un corto canario", sino independiente en el que han participado personas de diferentes nacionalidades y que no está dispuesto a dejar que se politice y se le ponga una denominación de origen.

Proyectos de futuro

Entre sus proyectos inmediatos destacan la creación de un corto de animación sobre la situación de Palestina utilizando la técnica de la plastilina, otro que verse sobre la ablación femenina, trabajo le gustaría realizar con arena, y además pretende cortometrajear un cuento de Augusto Monterroso que narra la conquista de América Latina. "De todas formas ahora mismo no me queda ni un minuto libre para ponerme a hacer bocetos, dibujos, ni inspirarme, por eso voy a esperar a que pase este vendaval para meterme de lleno en mi próximo trabajo".

Sobre cómo le ha cambiado la vida desde que recibió el Goya, Riobóo comenta que le ha cambiado "un poquitín" porque la última semana no ha tenido un solo minuto de respiro en su agenda, prueba de ello es que durante la entrevista su móvil no ha dejado de sonar ni un momento. A nivel profesional dice que ha recibido algunas ofertas que aún hay que "concretar", pero para él lo más importante es que gracias al premio su trabajo tendrá una mayor difusión y llegará a más gente.

De maquinista a la música, pasando por el teatro

Coke Riobóo ha sido maquinista, regidor de teatro y profesor de música, además de componer la banda sonora de varios cortometrajes. Ha impartido clases de animación en plastilina en el ECAM, técnica con la que ha dirigido La Telespectadora (2001). Se abre el telón, serie de 26 capítulos para plues.es (2002), Que noches sean son (Video clip para El Combo Linga 2002) y El viaje de Said (2006).

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