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La creación de Sophia Vari ultima su estancia en el Archipiélago

LAS EXPOSICIONES EN TENERIFE Y GRANCANARIA SE PROLONGARÁN HASTA EL PRÓXIMO 15

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La obra creativa de la artista griega Sophia Vari que, desde principios del mes de octubre, ha llenado de colorido las calles de la capital tinerfeña y la Sala de Arte de la capital grancanaria de la mano de CajaCanarias, ultima su estancia en ambas ciudades hasta el próximo sábado 15 de diciembre.

En la capital de Tenerife, durante estos dos meses, las esculturas de la artista griega han permanecido en diferentes emplazamientos al aire libre de la capital tinerfeña para que los visitantes pudieran encontrárselas mientras paseaban por el centro de la ciudad, una iniciativa que nunca se había llevado a cabo en la Isla y que es muy característica del escultor Fernando Botero con sus magníficas gordas, lo que no es una coincidencia, ya que es el marido de Sophia Vari.

Las esculturas en bronce de Vari han permitido al público descubrir a una artista singular que, partiendo del clasicismo griego, es capaz de maravillar con sus trabajos policromos y sus pinturas de colores puros.

Es difícil no quedarse atrapado al contemplar sus bronces pintados. Combinaciones de blanco, amarillo o rojo, con negro, dan a sus piezas escultóricas una personalidad única. Las formas, los volúmenes y los colores de sus esculturas, al contemplarlos, adquieren la capacidad de transportarnos a un mundo envuelto de calma, equilibrio y armonía, donde las obras de la artista griega parecen tener un lugar reservado y visible dentro de la inmensidad del espacio.

Un 'hasta luego' también en Gran Canaria

Sus magníficos cuadros, bien se trate de acuarela y collage sobre lienzo, o de óleo sobre el mismo soporte, revelan un conocimiento muy profundo y una interpretación muy particular de las conquistas del cubismo. Algo que ha dado la oportunidad en la capital grancanaria de conocer la faceta más abstracta de esta artista griega.

El punto de partida podríamos situarlo en dos obras emblemáticas de Picasso, el gran Arlequín de 1915 y La italiana de 1917. El primero, como señaló hace tiempo Pierre Daix, es un "milagro de equilibrio de tonos francos sobre fondo negro en el cual toda referencia al tema está traducida, significada, y que es típico del cubismo cristal", mientras que el segundo "otorga un nuevo vigor a la interpretación en planos coloreados cortados geométricamente".

Sophia Vari, que se había entregado en sus primeros cuadros a la influencia de los voluptuosos cuerpos de Rubens, abandona en estas composiciones la figuración, por la superposición de planos geométricos en el espacio. Son unos planos en los que, además de las referencias, por medio de las sombras, a las tres dimensiones de los cuerpos, late el aspecto decorativo de Picasso, además de un acentuado y vibrante contraste entre la pura geometría de la forma, y la irregularidad de los papeles cortados y rasgados que intercala en algunas de las piezas más conseguidas.

Se trata de una muestra que combina magistralmente profundidad y perspectiva, ayudada por el sombreado de cada silueta, así como de los cuerpos escultóricos y sus formas geométricas simples.

Aquellos que aún no han tenido oportunidad de apreciar esta propuesta de arte en la calle, podrán disfrutar esta última semana de la muestra, con las piezas que se encuentran instaladas frente a la Sede Central de CajaCanarias, en la Plaza del Patriotismo; en las inmediaciones del Auditorio de Tenerife; y en la Calle Suárez Guerra (frente a la Plaza del Príncipe). Mientras, en la capital grancanaria la exposición se podrá visitar en esta última semana en horario de martes a sábado, de 11.00 a 13.00 y de 17.00 a 21.00 horas, y este domingo, de 10.00 a 13.00 horas.

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