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Los cuadros infinitos de Rafaela Ramos Díaz

Treinta y siete obras -catorce de gran formato, trece de formato mediano y siete pequeños, además de tres espejos- conforman la exposición, que estará abierta al público hasta el 02 de junio

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La exhibición de la artista Rafaela Ramos Díaz plasma una propuesta estética que se resume en el concepto de los cuadros infinitos.

La exhibición de la artista Rafaela Ramos Díaz plasma una propuesta estética que se resume en el concepto de los cuadros infinitos. Alejandro Ramos

Más allá de los riscos y el vértigo que imponen, se alza el solaz del mar sereno y la vida que se esconde en su profundidad. Las anémonas dan luz desde el abismo a los colores del ocaso, en amorosa correspondencia entre las emociones abisales y las ráfagas esclarecedoras del entendimiento. Todo confluye en la orilla, a la que llegan mansas las olas, sin desvelar la vorágine creativa que en su vaivén abarcan. Este es el Mar y Cielo de los lienzos que la artista grancanaria expone al público.

Treinta y siete obras -catorce de gran formato, trece de formato mediano y siete pequeños, además de tres espejos- conforman la exposición, que estará abierta al público hasta el 02 de junio, de lunes a viernes, en el horario de 10:00 horas a 13:00 horas y de 17:30 horas a 21 horas, en el Centro de Iniciativas de la Caja de Canarias (CICCA), en la ciudad de Las Palmas.

La exhibición de la artista Rafaela Ramos Díaz plasma una propuesta estética que se resume en el concepto de los cuadros infinitos, porque ilimitadas son las interpretaciones que surgen de estas imágenes. En cada una de las obras brotan rostros, hogueras, niños en el vientre de sus madres, gaviotas, pardelas, peces, aguas revueltas, apacibles superficies marina. Todos los amores y todos los temores. Uno a uno, sus lienzos nos colocan frente a una escena que se renueva con cada mirada: lo que contemplábamos ayer no es lo mismo que podemos descubrir hoy, pues es nuestra sensibilidad y nuestro mundo interior los que nos llevan a la epifanía de nuevas visiones, colores y formas.

La artista nos brinda una hermenéutica del abismo y de lo etéreo, que se revela en cada una de sus pinturas vibrantes. Ramos Díaz utiliza la técnica de acrílico sobre lienzo y la herramienta del paisaje natural del canario -pues qué otra cosa define a la insularidad, como naturaleza y destino, que aquella que se resume en, el omnipresente paisaje que se siembra y germina en el alma de cada ser nacido en estas tierras- pero es ese horizonte natural el pincel del que se vale para forjar la perspectiva íntima, aquella que se vierte ojos adentro, en las profundidades del alma sensible. No podemos adentrarnos en su obra sin la mirada limpia de los niños y los locos, para prepararnos a recibir la sorpresa maravillada de quien ingresa en un mundo desconocido y acuciante.

La obra de Rafaela Ramos Díaz está signada por una particular naturaleza, que es la del universo inclusivo de lo femenino. Es por ello que la artista pinta sin bocetos, con los dedos y con el corazón, como ella misma ha dicho, cuadros que la dejan exhausta y satisfecha como en un encuentro erótico que, por medio del arte, une las fuerzas de la creatividad y la liberación. No es casual que los términos creación y destrucción pertenezcan ambos al género femenino, y que ambos confluyan como cimientos necesarios de todo parto, que en el caso de la creación artística consiste en saturar de luz y claridad las entrañas del caos primigenio.

Ramos Díaz cuenta con exhibiciones en Barcelona y tenía varios años sin presentarse en su tierra, Gran Canaria. Fue una larga ausencia. Y un largo tiempo sin pintar. Para el artista, dejar de crear, aunque sea por un breve período, es una traición que se paga con el desapego, la angustia, la desazón. Pero nada pasa en vano, y este tiempo ha sido un prolongado decantar que ahora podemos disfrutar en los interminables azules de su obra.

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