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''El resultado de la Cueva Pintada es de una gran calidad''

JOSÉ ANTONIO LASHERAS, DIRECTOR DEL MUSEO DE ALTAMIRA

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José Antonio Lasheras (Barcelona, 1956) llegó a Altamira en 1991 para hacerse cargo de un proyecto que ha culminado con la apertura, en 2001, de la Neocueva, una réplica de lo que debió ser Altamira cuando el genio humano de hace 14.000 años decidió crear una de las más importantes obras de arte de todos los tiempos. Lasheras estuvo en Gáldar para hablar de Altamira. Pero también aprovechó el viaje para conocer el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada de Gáldar, un espacio gestionado por el Cabildo de Gran Canaria que, según el director de Altamira, "da una idea muy aproximada" de los que vivieron en la capital prehispánica de la isla.

¿Qué sintió la primera vez que vio los policromos de Altamira?

Los conocía como estudiante de Arqueología interesado por la Prehistoria, pero no había estado dentro hasta que fui a trabajara allí en el año 91. Y es uno de esos lugares que emociona tanto como uno espera o más. Es uno de esos lugares de los que hay pocos en el mundo pero que cuando uno está en ellos y los ve, entiende el por qué se habla tanto de ellos y están tanto en los libros. Altamira es uno de esos lugares que emociona tanto o más de lo que uno espera.

¿Qué le preguntaría usted a un humano de hace 14.000 años si tuviera la oportunidad de hablar con él?

Si fuera vestido como yo, nada. No lo distinguiría. Bueno, caminaría a su lado fijándome en lo que hace y terminaríamos hablando y entendiéndonos. Le preguntaría por lo que hace y piensa; eso si no es él el que me hace hablar a mí. Creo que hablaríamos de todo un poco?

Está usted muy interesado en poner de manifiesto la similitud entre el ser humano de hoy y el que pintó Altamira. Me ha llamado mucho la atención esa afirmación suya de que el hombre de las cavernas nunca existió. ¿A qué se debe esa imagen distorsionada del hombre del Paleolítico?

La imagen que tenemos de la Prehistoria, que hay que decir se está corrigiendo en los últimos años, se forja a finales del siglo XIX y principios del XX. Y se traslada a la Prehistoria la imagen de la situación contemporánea, es decir, tal y como se entiende como debe ser la sociedad europea del XIX. Así nos encontramos con la interpretación de que el hombre de la Prehistoria o es una bestia o un ser muy similar al contemporáneo. Si se opta por la bestia se habla de gorilas que se pelean por las mujeres y si se dice que son como nosotros son matrimonios con sus dos niñitos en los que el hombre mira al cielo y la mujer cose. Se crea una imagen totalmente distorsionada.

Y a qué se debe esa situación?

Porque o bien se trasladan los roles sociales, racistas y machistas de finales del siglo XIX a la Prehistoria o se caricaturiza al ser humano de aquella época con rasgos animalescos. Un ejemplo claro es lo que sucedió con los neardentales. Incluso sesudos paleontólogos reconstruyen los esqueletos y les atribuyen rasgos característicos de personas afectadas por el síndrome de Down.

Curioso?

Sí, pero es cierto. La imagen que tenemos de los neardentales se crea a partir de una enfermedad. Se les atribuye la deficiencia de las personas que sufren esa enfermedad y la realidad es que no tienen nada que ver. Llegan a la conclusión de que si no eran como nosotros, su inteligencia debía ser distinta y menor. No distinta y otra, sino menor. Se interpreta a estos humanos como discapacitados y esas imágenes que se acuñan entonces, son tan fuertes e impresionan tanto ante el descubrimiento del hombre antediluviano, que se graba en el imaginario colectivo hasta el punto de que cuesta muchísimo cambiar esa percepción.

Entonces, el hombre de las cavernas nunca existió?

La humanidad del Paleolítico nunca vivió en la oscuridad de una caverna, como los animales y las alimañas, que viven en la profundidad de una madriguera. Aquellos humanos vivieron en la zona bañada por la luz del día. Además, cuando se piensa en gente que vive en cuevas se identifican con gente pobre, y la verdad es que aquellos seres tenían un notable confort y esperanza de vida. La esperanza de vida del Paleolítico en muchas zonas del mundo aún no se ha superado. Los niveles de esperanza de vida en torno a los 40 años son los que hay hoy día en algunas zonas suburbiales de Sudáfrica, Brasil o Venezuela. En los barrios de chabolas de Venezuela, la esperanza de vida es de unos 40 años, la misma esperanza de vida que tenían los hombres y mujeres cazadores y recolectores del Paleolítico. Y la tercera cuestión que hay que aclarar es que aquellas sociedades estaban formadas por hombres, mujeres, niñas, niños, viejos? Había personas, no hombres de las cavernas. Mediante la investigación buscamos al tipo, no al estereotipo. Buscamos a la persona.

Y esa es la función de un museo como el de Altamira.

Un museo tiene varias misiones. Una es preservar el patrimonio y conocer mejor nuestro campo de estudio. Y la otra gran misión es hacer que el mayor número de personas posible conozca correctamente la realidad. Es decir, compaginar investigación y divulgación.

¿Cómo se compatibilizan esos dos conceptos?

Se investiga excavando en el yacimiento, trabajando en el laboratorio y leyendo en la biblioteca. La divulgación se logra a través de publicaciones o a través de las salas del museo. Lo que se descubre, se cuenta a los colegas a través de publicaciones y congresos, y a la gente a través de las salas permanentes del museo.

¿Cuál es el secreto para que Altamira se haya convertido en uno de los mejores museos del mundo? ¿Cómo han logrado que ese engaño que es la Neocueva tenga tal grado de verosimilitud?

Simplemente porque no es un engaño. Hemos hecho Altamira para que, aún sin estar en Altamira, se vayan conociendo Altamira. Por eso, en nuestro libros de visitantes, el público habla de la satisfacción por haber conocido Altamira. La Neocueva es un libro abierto con pocas palabras pero escritas de manera que todo el mundo las entienda y que tiene una gran fotografía en tres dimensiones en la que la gente se puede sumergir. Es un libro hecho con la mejor calidad posible y con un equipo profesional de gran calidad.

Bueno, como la Cueva Pintada de Gáldar?

Exactamente. Sólo un trabajo en equipo en el que han participado personas con vocación de divulgación y empresas solventes puede dar un buen resultado. El Altamira partimos de un hecho. No creemos que lo mejor sea enemigo de lo bueno y estábamos convencidos de que sólo intentando lo mejor, el resultado sería el satisfactorio. Yo creo que el equipo que ha trabajado aquí en Gáldar intentó lo mejor y ha logrado un muy buen resultado.

¿Qué le parece la Cueva Pintada de Gáldar?

Ya me sorprendió la primera vez que pude verla y me interesó muchísimo cuando me la explicó en la Universidad don Antonio Beltrán Martínez. Y lo he disfrutado muchísimo hoy. Me parece un lugar interesante, curioso, atrayente y emocionante. El resultado del trabajo de estos últimos años es espectacular.

¿La instalación museística está a la altura de las exigencias?

Por completo. Nace con la vocación de ser un museo íntegramente, es decir de dedicarse a la investigación, a la conservación y a la divulgación del conocimiento científico. Tiene los medios básicos y mínimos para conocer y dar a conocer la complejidad de la sociedad prehispánica de Gran Canaria.

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