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Carta desde la grada

COLABORACIÓN / ESPECIAL COPA DEL REY MADRID 2009

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De verdad que uno no sabe cómo empezar a contar los momentos que se viven en una fase final de Copa del Rey. Y si encima uno de los ochos equipos que participa en el torneo defiende tus colores, pues ya ni te cuento. Echando la vista atrás, ya han pasado casi 10 años, que se dice pronto amigos, de la primera participación del CB Gran Canaria en una fase final a ocho. Para empezar quisiera destacar, de aquel primer compromiso copero, dos cosas. Por un lado, la satisfacción y la alegría de todo el baloncesto grancanario del momento por acudir por primera vez a una cita de lujo. Un torneo en la que casi siempre iban a parar los mismos equipos. ¡Oiga! Y el estar codeándose con los grandes ya era lo más, daba igual el resultado deportivo final, pero estábamos allí, con los mejores. Y por otro lado, resaltar con mayúscula el ambientazo que se organizó por parte de los aficionados amarillos de poder vivir in situ una fiesta del baloncesto que no querían perderse. Fue tal el tenderete, que ha quedado en la retina de todos los que asistieron como la de "chacho, yo también estuve allí".

La cita fue en el pabellón Araba Arena (actual, Fernando Buesa Arena). El rival, Caja San Fernando. Los nuestros aguantaron bien los tres primeros cuartos, pero iban a decidir dos inspirados Richard Scott y André Turner, que acabaron con las ilusiones de los cerca de medio centenar de aficionados que componían la primera 'marea amarilla' y de los Racca, Brabender, Tamames, Deon Thomas, Kenny Miller, Brian Clifford o Berni Hernández, con Manolo Hussein e Himar Ojeda en el banquillo.

Lo cierto fue que aquella primera cita sirvió para coger experiencia a todos los niveles: club, aficionados, instituciones y, por supuesto, la prensa especializada. Y vaya que se sacó partido de aquella primera salida de copas, porque con la de este año, ya van seis veces la que nos hemos ido de copas. Valga la broma? Y de verdad les cuento, que el baloncesto se vive y se respira de otra manera bien distinta y en otra dimensión durante los días de competición copera entre todas las aficiones. Y así lo entendemos y también lo vivimos todos los que habitualmente nos desplazamos y seguimos la trayectoria del Granca en la Copa del Rey.

Sus aficionados no quieren que sus colores estén solos en los grandes eventos. Prueba de ello, un dato y un momento puntual en la historia de la Copa que me hizo percatarme de lo grande que es ya este equipo para sus aficionados. Cuando el equipo participó en la edición que se celebró en Málaga (2007), los seguidores amarillos que ya estaban en el interior del Palacio de los Deportes José María Martín Carpena, donde se había celebrado el primer partido de la jornada, salieron en masa a la calle para recibir al equipo a su llegada al pabellón malagueño, y fue tal el recibimiento que parecía que se había ganado la Copa, sin ni siquiera haberse jugado el primer partido frente al Real Madrid. Fue un momento espectacular e inolvidable, para los sentidos y para los sentimientos, ver a todos aquellos aficionados recibiendo a su equipo.

Espina clavada

Les puedo asegurar que han sido muchos los aficionados que se han desplazado a las diferentes sedes donde participaban los amarillos para animar y apoyar con cánticos a sus colores; ha habido también directivos ilusionados y prensa con ganas de cantar y contar en sus diferentes medios el pase a las semifinales. Creo, escribo ahora con el corazón más que con la cabeza, que todos tenemos una espina clavada y por supuesto una cuenta pendiente con la historia, como la tienen este año los jugadores que estarán en Madrid defendiendo la camiseta amarilla para pasar de ronda.

Y este año no iba a ser menos. Madrid y Unicaja de Málaga nos esperan. Parece que la cifra alcanza el número de mil aficionados que volverán a repetir el peregrinaje hacía la Península y que no quieren perderse la cita. Pero también es cierto que la ilusión y las sensaciones de todos son mayores que las percibidas en anteriores ocasiones. La trayectoria del equipo en la liga regular hasta la fecha es inmejorable e intachable. Su sexta plaza en la clasificación lo demuestra: 14 triunfos, nueve de ellos de forma consecutivas como local (uno de esos triunfos, precisamente, se alcanzó ante el propio Unicaja). ¿Será un presagio o cosas mías que vamos a pasar el corte? Se quiere romper el maleficio y este año sí puede ser. La última palabra la tienen los Norris, Mario, English, Sanders, Fisher, G. Jorge, Moran, Savané, Moncasi, Kickert, Augustine y Freeland. Además de todo el staff técnico, encabezado por Salva Maldonado.

¿Y por qué no? Soñar no cuesta nada, y si fuese así?

Señores, esta ronda la pago yo.

(*) Redactor Jefe de Radio Marca.

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