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El 'Emperador' Wiggins resarce a Gran Bretaña en la crono

MADRID

El ganador del Tour, oro, cumple el pronóstico, Castroviejo es noveno y el gafe lastra a 'Luisle', que rompió la cadena y cuadro y pinchó HAMPTON, 1 (del enviado especial de EUROPA PRESS, Gaspar Díez) El ciclista británico Bradley Wiggins logró este miércoles resarcir a Gran Bretaña al lograr el oro en la prueba de contrarreloj individual de los Juegos Olímpicos de Londres, disputada sobre 44 kilómetros con salida y meta junto al Hampton Court Palace, por delante del alemán Tony Martin y su compatriota Chris Froome, plata y bronce.

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El ganador del Tour, oro, cumple el pronóstico, Castroviejo es noveno y el gafe lastra a 'Luisle', que rompió la cadena y cuadro y pinchó

HAMPTON, 1 (del enviado especial de EUROPA PRESS, Gaspar Díez)

El ciclista británico Bradley Wiggins logró este miércoles resarcir a Gran Bretaña al lograr el oro en la prueba de contrarreloj individual de los Juegos Olímpicos de Londres, disputada sobre 44 kilómetros con salida y meta junto al Hampton Court Palace, por delante del alemán Tony Martin y su compatriota Chris Froome, plata y bronce.

No hubo sorpresas en la crono olímpica, en la que Wiggins se impuso, con 50 minutos, 39 segundos y 54 centésimas, 42 segundos menos que el actual campeón del mundo y que llegó 1:08 antes que su compañero en el Sky y fiel escudero en los últimos Vuelta y Tour, Chris Froome, lo que encendió las calles de Hampton, un pueblo a 40 minutos en tren de la estación londinense de Waterloo.

El mejor español, como en la ruta, fue el joven Jonathan Castroviejo, noveno, el líder de la hornada que conquistará el nuevo ciclismo en los próximos años, y la desgracia se cebó con la principal opción nacional, un abatido Luis León Sánchez, en el puesto 32 después de romper la cadena en la rampa de salida, pinchar y destrozar el cuadro kilómetros después.

En cambio, Bradley Wiggins se tomó la revancha de la ruta del pasado sábado, en el que Gran Bretaña era el gran favorito, el equipo a batir, con Mark Cavendish como principal candidato a suceder al español Samuel Sánchez, pero en la que fracasó de forma notable después de la emboscada que le prepararon países como Italia, España y Francia en el muro de Box Hill.

Esta vez no había un repecho tras el que esconder una barricada, sino un perfil rectilíneo por los alrededores del Palacio en el que descansaba Enrique VIII, con las energías propias, el resto de la gasolina diésel que impulsó a Bradley Wiggins a convertirse en el primer británico que ganó el Tour y que hoy se elevó como el primero también en sumar 7 medallas en unos Juegos (cuatro oros, una plata y dos bronces), hasta esta crono todas logradas en el velódromo.

Wiggins supera así al mítico remero sir Steve Redgrave, con seis, el protagonista del último relevo en el Estadio Olímpico en la Ceremonia de iIauguración del pasado viernes y que cedió el fuego eterno prendido en Olimpia a los siete jóvenes portadores que alumbraron el original pebetero compuesto por 204 elementos -tantos como países en Londres 2012- que presidirá las pruebas de atletismo.

CASTROVIEJO DOBLA A HESJEDAL.

La tabla de tiempos provocó la ilusión óptica de ver a Castroviejo durante algunos minutos como el líder de la crono en los puntos intermedios del 18,4 y 29,9 kilómetros e incluso que éste doblara al ganador del último Giro, el canadiense Ryder Hesjedal, con un estilo fabricado fuera del túnel del viento, pero eficaz para lograr su objetivo anunciado de entrar en el 'top diez' y a un sólo puesto del diploma olímpico.

No obstante, esos tiempos los fue borrando el australiano Michael Rogers, primero, Froome, Martin y Wiggins, después, este último que saludaba como un Emperador, con 7 medallas olímpicas ya en su currículo, a la enorme masa de aficionados que ondeaban centenares de banderas británicas junto al Palacio de Enrique VIII.

Más desapercibido pasó el suizo Fabian Cancellara, campeón en Pekín, que no pudo recuperarse de la caída del sábado en la ruta y concluyó séptimo, a 2:14 del vencedor, que no dejaba de saludar como un monarca, mientras Luis León Sánchez, a escasos metros maldecía su tan mala fortuna.

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