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España no pudo con Dinamarca

MUNDIAL DE BALONMANO/ PERDIÓ POR 28-24

España, campeona en 2005, deberá pelear ahora por el bronce con los anfitriones suecos.

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La selección española de balonmano no tocará el cielo de Suecia tras caer derrotada ante Dinamarca (28-24) en la segunda de las semifinales, un partido en el que los de Valero Rivera nunca tuvieron el marcador a favor y se toparon ante el acierto de sus rivales, engrandecidos por la figura de Mikkel Hansen y su portero Jakob Landin.

Derrota española en el mundial de balonmano. (EUROPA PRESS)

Derrota española en el mundial de balonmano. (EUROPA PRESS)

España, campeona en 2005, deberá pelear por el bronce con los anfitriones suecos. La selección no encontró el camino de frenar a la todopoderosa Dinamarca, que ha vencido todos los partidos de este campeonato. Los noreuropeos -más convecidos de la victoria- apenas tuvieron momentos de debilidad.

Los de Rivera jugaron a arreones, con mucho corazón, pero sin apostar por los extremos, la fórmula que ha dado resonancia al balonmano español estas últimas semanas. Ni Albert Rocas, ni Juanín García desplegaron su mejor versión y Dinamarca ofreció a España un ataque directo, por el centro.

España tuvo que aceptarlo. Con dudas al comienzo, los suecos se llevaron el primer parcial (4-2, min.5) tras varios errores de Joseja Hombrados en la portería. Pronto sería sustituido por Sterbik, que fue de más a menos para acabar volviendo al banco. Ahí, España quiso, pero no pudo.

Juanín, en un alarde de notoriedad, se plantó mano a mano con el meta danés y por fin consiguió batirle. Era el 6-6 y se afrontaba el duodécimo minuto del envite. España dispuso entonces de otro robo para adelantarse, aunque dejó marchar la oportunidad, algo que acabaría pasándole factura.

Los de Ulrik Wilbek volvieron a exprimir sus fuerzas justo antes de caer en la peor racha de todo el encuentro. El 10-6 (min.16) coincidió con el segundo penalti que erraba España y Dinamarca parecía que iba a romper el partido de forma definitoria. Sin embargo, nacieron los mejores minutos de la selección de Rivera.

Entre Cañellas y los hermanos Entrerríos el marcador volvió a reflejar la igualdad que se palpaba en la pista. Dinamarca pasó sus peores momentos y acumulaba -inexplicablemente- casi nueve minutos sin ver portería. Buena culpa de ello tuvo un Sterbik que salió al parqué enchufadísimo.

Aún así, el descanso (12-12), al que España pudo haberse ido con ventaja dado su buen repunte final, empeoró los guarismos nacionales y abrió la puerta de la final a los daneses. Mikkel Hansen tomó las riendas y le dio igual el 5-1 con Parrondo como adelantado para marcar siempre que llegaba la pelota a sus manos.

Perdiendo fuelle

Así fue. España dejó la iniciativa a su rival, más capacitado en los diez primeros minutos. Fue en ese momento cuando la selección española enterró buena parte de sus opciones. A pesar del acierto de Cañellas desde los siete metros, Dinamarca superaba con éxito las situaciones de inferioridad, en las que anotaba con facilidad.

Joseja volvió al campo para la recta final y España regresaba al camino de la ilusión. El 23-23 (min.54) presagiaba el éxtasis de la afición española, que apuraba y ardía en deseos de un triunfo en el último suspiro. Gurbindo se reencontró con el camino del gol, pero Lindberg contestaba con fiereza. Knudsen logró el 25-23 (min.55) y Virán Morros fue excluido de forma muy rigurosa.

Dinamarca cerró el encuentro y recuperó la sonrisa. Los nórdicos jugarán su segunda final y buscarán su primer título ante Francia. España -con el premio del preolímpico en el bolsillo- espera subir al cajón a costa de la anfitriona. Será una dura empresa, pero ofrecerá -sin ninguna duda- eterna batalla.

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