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Maldonado: ''Hemos hecho los deberes, pero no sacamos nota''

EL ENTRENADOR DEL KALISE GRAN CANARIA ANALIZA LA TEMPORADA

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Aunque el juego ya ha finalizado esta temporada para el Kalise Gran Canaria, el ritmo de trabajo en las oficinas que el club posee en la Vega de San José es alto. Los jugadores con contrato pasan por allí para liquidar asuntos pendientes antes de iniciar sus vacaciones. Al otro grupo de la plantilla, sin contrato para el próximo curso, se le aclara qué posibilidades tiene o no de continuar en la entidad. Y los técnicos ya empiezan a planificar el ejercicio que viene. Es tiempo de análisis. Todo en busca de elevar y mejorar el nivel del equipo. Y en esa tarea anda metido de lleno Salva Maldonado (Barcelona, 13 de abril de 1959). Pero antes de cerrar la presente campaña, el entrenador recibe, uno por uno, a varios medios de comunicación en las oficinas. Es el turno para repasar el último año deportivo, para calibrar los objetivos que tienen que llegar y para debatir.

-Acaba de finalizar su tercera temporada en el club y es la primera ocasión en la que el equipo no alcanza ni la fase final de la Copa del Rey ni los playoffs por el título con usted en el banquillo, ¿qué balance realiza de la campaña?

-Empezamos con unas espectativas grandes, con el listón muy alto por lo que habíamos hecho antes. Pero, por diferentes razones, no se dieron las condiciones para alcanzar el nivel firmado años antes.

-¿Y por qué no se logró?

-La planificación de la temporada fue atípica. Pasó cierto tiempo en el que no se supo si yo renovaba o no. Luego hubo un cambio en la dirección deportiva del club -Himar Ojeda sustituyó a Berdi Pérez, contratado por Unicaja-. Y todo eso, sin ir más allá, nos pesó. Luego Chris Massie llegó fuera de forma. A Carl English le costó adaptarse y a nosotros nos costó adaptarnos a él. El éxito de una temporada depende, en un 60 ó 70 por ciento, de si aciertas o no en la confección de la plantilla durante el verano. Y nosotros empezamos mal.

Todo eso nos llevó a un inicio dubitativo. Luego cambiamos a Massie por Caner-Medley. Mejoramos en el tramo final, hasta la derrota con Unicaja en casa, que nos dio fecha de caducidad. Ya sin opciones, en los últimos encuentros, dejamos sensaciones peores de lo que me hubiera gustado, sobre todo con una mala imagen en defensa. Además de todo eso, algunos de los jugadores con experiencia en el equipo estuvieron por debajo de su nivel. Y yo también fallé, pero la temporada no es catastrófica ni totalmente decepcionante. Hicimos los deberes, pero no sacamos nota.

Algunos terminan la temporada con 12 victorias y abrazándose. Así que cerrar el curso con 26 triunfos (cantidad total entre ACB y ULEB) no puede verse como un fracaso. Entre los equipos de nuestra liga en la ACB, el balance es de 13 victorias en 18 partidos. Con los mejores, el balance es de 3 triunfos en 16 encuentros. Así que, tras 34 jornadas, ocupamos el lugar que nos corresponde.

-¿Falló la apuesta por la continuidad? La plantilla, a excepción de dos jugadores, era la misma del año anterior.

-Nos podemos quedar con lo que queremos. Incluso con todo lo malo, pero yo no lo hago. Está claro que hay cosas que no se hicieron bien. Pero igual podíamos haber seguido los 12 de la temporada anterior, con los mismos entrenadores, y eso no nos garantiza nada. Si ese cálculo siempre fuera exacto, tan fácil, no habría ni directores deportivos ni nada. No se toca lo que funciona y punto.

Pero hay muchos factores. Por ejemplo, ninguno de los grandes falló y considero que cada vez hay más distancia entre nosotros y los clubes con más recursos. E irá a más, porque este verano volverán a coger a los mejores jugadores, a los suyos y a los nuestros. Rafa Martínez, Saúl Blanco y otros cambiarán de aires y a nosotros nos tocará mantener lo que podamos. Es cierto que no podemos, ni debemos, caer en la complacencia, pero tampoco debemos ser masocas. Hay que contrarrestar las corrientes negativas.

-Pero, por resultados, se ha dado un paso hacia atrás.

-No entrar en la Copa del Rey o en los playoffs, evidentemente, no nos puede dejar indiferentes, pero, insisto que la temporada no es totalmente decepcionante. Nuestro balance de victorias y derrotas, de 26-22, es similar al del ejercicio anterior, de 28-24, y hemos sido, con diferencia, los mejores de nuestra liga. Del noveno hacia abajo fuimos los mejores de manera indiscutible. No dimos el nivel para estar con los mejores, pero no me parece justo marcar nuestro listón por lo que habíamos hecho antes, que era algo anómalo.

-Entrar cinco años seguidos en los playoffs por el título no puede ser algo anómalo.

-No hay nada en la vida, en cualquier aspecto, como saber cuál es tu objetivo. De lo contrario, pierdes las referencias. Y si es tan fácil de lograr, si es tan fácil estar cinco años seguidos en los playoffs, por qué no lo hacen los otros. ¿Es que son tontos y nosotros muy listos? Si nosotros hemos estado ahí es porque lo hemos hecho muy bien. Y en este curso no dimos ese nivel. Pero porque, insisto, se pueden dar muchas circunstancias, como que los jugadores bajen su nivel, no acertar en la confección del equipo o que el entrenador esté peor, pero no me parece justo tener, como referencia, el listón donde lo habíamos dejado antes.

-Pero lo que no crece, lo que no progresa, tiende a empeorar en el futuro.

-Pero eso no sólo se puede medir a nivel deportivo. Un título lo consigue cualquiera. Lo hizo el TDK Manresa y a los dos años descendió. También le pasó al Limoges pocos años después de ganar la Copa de Europa. El verdadero mérito es la regularidad. No es difícil llegar a una meta. Lo es la continuidad. Y eso, fuera de aquí, se le reconoce al Gran Canaria y aquí no se valora. El listón hay que bajarlo todos los años.

-Aquí sí se valora lo hecho hasta ahora por el Gran Canaria.

-No todo el mundo. A veces parecemos masocas. Y se valorará aún más cuando falte. Esta temporada hemos tenido suerte al bajar el nivel y finalizar novenos. No ha sido un gran año, pero se valorará cuando no estemos a este nivel. Por eso no me parece justo marcar el listón por lo realizado en las campañas anteriores. Los objetivos deberían trazarse en función de las posibilidades que uno tiene. Y a mí nadie del club me ha dicho que tengo que quedar quinto. Además, yo jamás me podría comprometer a algo así porque mentiría, porque para eso hay que tener medios. No podemos perder las referencias y aquí se pierden. Hay gente que, por lo hecho este año, quieren que me haga el harakiri, pero no lo voy a hacer porque considero que la temporada es buena.

-Perfecto, el club debe progresar en muchos aspectos, pero eso nos lleva a otro debate más profundo.

-Pero si exigimos que el nivel de avance de la entidad vaya sólo por el camino deportivo estamos equivocados. Está claro, debe crecer a todos los niveles. En lo deportivo estamos en nuestro techo. ¿Nos conformamos con pasar una eliminatoria de Copa o una de playoffs? Vale, pero eso, ¿qué te da? ¿Qué has conseguido? Nada. Primero hay que poner las bases para crecer en el futuro y la ciudad, nosotros, también necesita un nuevo pabellón. Porque si no es un peligro y recordaremos con nostalgia temporadas como esta, en la que quedamos novenos. El club debe crecer, a todos los niveles, pero sin perder todo lo bueno que se ha hecho hasta ahora ni poniendo piedras en el camino.

-¿Influyeron en el rendimiento del equipo aspectos extra deportivos, como los problemas de impago a los jugadores?

-Son aspectos que no ayudan, pero ni son fundamentales ni me valen como excusas. Influyen y si no cobramos eso no beneficia, pero también sé que desde el club se hace todo lo posible para pagarnos y que pensar en eso no aporta nada. Es una faena y a mí me toca torear con ella, pero, insisto, no vale de excusa.

-Otro capítulo extra deportivo que no ayudó fue el castigo a Roberto Guerra.

-Para mí, no estaba en condiciones de jugar. En ese momento perdí la confianza en él y no creo que estuviera preparado para jugar. No fue un castigo, pero sí una decisión que tomé, lo mejor posible, porque para mí es prioritario mantenerme fiel a las normas del equipo. Y creo que, a la larga, el colectivo ganó con esa decisión.

-Pero el equipo no contó con la aportación de un jugador en dos partidos, ante Akasvayu Girona y Unicaja Málaga, en las que apuraba sus opciones de clasificación para la Copa del Rey. Además, desde el club se apuntó que no jugó por problemas estomacales.

-No hubiera jugado aunque estuviera perfecto. Luego todo cambia, la situación se normaliza, y casualidad o no, justo después juega sus tres mejores partidos de la temporada.

-Insisto, el equipo no contó con su aportación en dos partidos importantes.

-En ambos perdimos por una diferencia de veinte puntos, encajando además en los dos una media de noventa puntos en contra. Nunca voy a anteponer el bien de un jugador por encima del colectivo. Con quien sea. Soy fiel a las normas del equipo y los demás son elucubraciones. En ese momento dejé de contar con un jugador que participó en 32 partidos más. Priorizo cosas, y en ese caso lo más importante para mí es el bien colectivo a medio plazo. No vendo mi alma al diablo por un partido. Sea quien sea el jugador. Sé que si tengo que perder un partido, a la larga vamos a ganar por otro lado. Soy así, es mi manera de actuar en estos casos y me ha funcionado así a lo largo de mi carrera. Ahora, al terminar la temporada, puedo mirar a todos los jugadores a la cara y nadie me puede decir que lo he engañado.

-También se ha apuntado que el ambiente en el vestuario ni era el de temporadas anteriores ni era del todo bueno.

-Son comentarios que ni puedo controlar ni me preocupan. Ni he leído declaraciones de ningún jugador sobre eso ni nadie me lo ha dicho. No sé si alguien lo ha filtrado, pero creo que somos adultos para que cada uno haga su trabajo lo mejor posible y punto. Además, me sorprendió que se publicara cuando acumulábamos cuatro victorias consecutivas.

-Pero por primera ocasión en mucho tiempo se habló de ese problema en el vestuario del Granca.

-Es un tema muy subjetivo. Puede que haya gente interesada en lograr que esa idea vaya hacia delante. Pero no me doy por aludido. Puede que, por mi parte, existiera menos acercamiento con los jugadores. Pero sé, por experiencia, que no sirve de nada acercarse a los jugadores. Pero tan mal no nos debíamos llevar, porque cuando se publicó ganamos cuatro partidos seguidos. Aunque no pongo la mano en el fuego por nadie y puede que el ambiente, en el vestuario, no haya sido idílico. Pero no lo sé, de verdad, porque yo sólo entro en el vestuario para las charlas pre y post partido. Y ni tengo informadores ni me preocupo.

-¿Participará en la confección de la nueva plantilla?

-Participaré directamente en los fichajes. Siempre lo hecho. Y no ahora, lo hacía en otros equipos, tal vez menos en el Tau, lo hice aquí con Berdi Pérez y lo hago con Himar Ojeda. Algo tendré que decir. Para lo bueno, aunque eso no se reconocerá, y para lo malo sí participaré en la planificación del equipo. Por ejemplo, se dijo que no quería renovar a Hunter y yo sí lo quería, pero no pudimos retenerle. También di la autorización para la contratación de Massie. Y me equivoqué. Y se equivocó el propio jugador por presentarse aquí con sobrepeso, algo de lo que luego se arrepintió.

-¿Y qué busca el Granca para reforzar su plantilla?

-Hay que esperar un poco. Así que no puedo dar más información que esa. Tenemos que hacer todo con propiedad. Me gustaría apostar por un poco de continuidad, dentro de lo que se pueda. No creo que el equipo pase por un cambio de ciclo. No estoy de acuerdo con esa teoría, porque creo que este grupo aún tiene salida para mejorar. Tenemos una base que aún puede dar muy buen nivel.

-Tienen contrato Mario Fernández, Jim Moran, Sitapha Savané y Joel Freeland. El club se reserva la opción de prolongar la vinculación, por un año más, de Marcus Norris y Víctor Baldo. Y terminan contrato Roberto Guerra, Sergio Pérez, Carl English, Caner-Medley y Kornel David. ¿Girará buena parte en torno a este grupo?

-Nosotros tenemos nuestras ideas, los jugadores tienen las suyas y lo ideal luego será que coincidamos. Pero de momento los movimientos son cortos. Es más, ahora mismo y hasta dentro de un mes en el mercado no pintamos nada. Hasta que no finalicen los playoffs y los grandes muevan ficha, todo está parado. Primero habrá que saber qué queremos, formar la estructura del equipo y luego acertar. Ya lo dije antes, de lo que hagas ahora depende, en un 60 ó 70 por ciento, de las posibilidades de éxito. Apostaremos por un mínimo de continuidad y por hacer un equipo, no sólo por fichar a buenos jugadores.

-¿Es una prioridad la continuidad de Carl English?

-Me gustaría que continuara. Costó que él se adaptara a nosotros y que nosotros nos adaptáramos a su juego. Costó tiempo, disgustos y cabreos. Pero se ha integrado y la parte fundamental de su trabajo la hace muy bien. Y en otras, por lo menos siempre intenta mejorar. Realiza bien algunos aspectos defensivos y otros no. Es el segundo mejor reboteador del equipo y el mejor recuperador. Debe progresar en su juego con el balón, o tal vez no botar tanto, pero en general estoy contento con él. Tiene un amplio margen de mejora. Puede ir a más y él quiere ir a más. Pero seguramente querrá mejorar en todo. Querrá probar en la NBA, querrá ganar más dinero? Pero sí, me gustaría contar con él.

-A usted le resta un año más de contrato. ¿ Es su continuidad indudable?

-A no ser que el club diga lo contrario, que dentro de una semana me digan que quieren que me vaya, yo seguiré encantado. Y si no, pues se acabó. Me iré a mi casa y sin rencor. Todo lo contrario. Pero por mi parte, me veo con ganas, con energía y motivado para continuar mi trabajo en el Gran Canaria. Además, estoy seguro que mi ciclo aquí aún no ha finalizado. Puedo gustar más o menos, creo que cuento con el apoyo del 80 ó el 90 por ciento de la prensa, aunque es algo que tampoco me preocupa, pero sé que al final los que deciden si sigo o no serán los directivos y todo en función de los resultados. No me voy a ir porque uno o dos periodistas, a los que respeto profundamente, me digan algo.

-¿Y si recibiera una oferta de otro equipo este verano?

-No me lo planteo en absoluto. Estoy muy contento. Y sé que es muy difícil encontrar algo que me llene más que esto. Estoy bien aquí, realizado como entrenador. Podría valorar más algunos aspectos negativos, como tener a mi familia lejos o que dos periodistas me toquen las narices, pero siento que se me respeta, me siento integrado y sé que puedo dar cosas, como sacar a algún chaval de la cantera.

-Considera entonces que su ciclo aún tiene vigencia en el Kalise Gran Canaria.

-No ha terminado mi ciclo. Pero no me planteo más allá. Por ejemplo, en Manresa supe cuando terminó mi ciclo y me fui yo. Por suerte para mí y para el club, que luego ganó una liga -entre risas-.

-¿Nunca se arrepintió de dejar el Manresa justo antes de que fuera campeón de la ACB?

-No, nunca tuve esa sensación. Conmigo ya fue campeón de Copa. Es más, todo lo contrario. Mi sensación es que dejé la base de un equipo que luego, con los fichajes de Herb Jones, Brian Sallier y Derrick Alston, ganó la liga.

-Volvamos al Granca. Su ciclo, entonces, no está agotado.

-Creo en los ciclos. Tengo moral y confío en la continuidad. Sé que el año que viene me van a pitar más por un cambio, por un tiempo muerto o me van a ver más defectos, pero también sé que dentro de unos años, cuando vuelva al Centro Insular, me aplaudirán. Seguro. Eso va a ser así. Y pensarán que no era tan malo y que tan mal no pedía los tiempos muertos. No sé cuando va a acabar, pero no está agotado.

-Analicemos la eliminatoria contra el Galatasaray en la Copa ULEB. ¿No piensa que fueron eliminados por un equipo inferior?

-Sí, pero fue un equipo que aprovechó a la perfección sus opciones. La eliminatoria la perdimos en Estambul. Durante los cinco minutos iniciales. Y luego no fui capaz de reconducir el tema. No logré que el equipo mantuviera la calma. No fui capaz de transmitir a los jugadores que, tal vez, perder por quince puntos de diferencia no era malo. No logré que alcanzáramos un estado de equilibrio. Nos suicidamos. No logré darle la vuelta. Ellos jugaron muy bien. ¿Inferiores? Un mes antes, seguro. Pero cuando recuperaron a Dee Brown el asunto se igualó. Teníamos el factor cancha a favor y no lo aprovechamos, pero ellos incluso aquí manejaron bien el ritmo en un partido del que salí muy contento con mi equipo. Fallamos justo ahí, después de hacer una ULEB muy buena.

-Por lo que ya ha dicho, la próxima temporada quiere volver a jugar competición europea.

-Sí. Sin lugar a dudas. Tras hacer una valoración profunda, creo llevaríamos muy mal el tema de jugar de domingo a domingo. Es más, los equipos que no lo han hecho este año han estado todos abajo. Jugar en Europa te da más ritmo que los equipos que están parados. Ir semana a semana es duro. Además, es bueno para el prestigio del club, para el patrocinador y porque te hace la temporada más llevadera. Y si no, que le pregunten al León, que sólo ganó ocho partidos en nueve meses.

-Un nombre propio: Joel Freeland. ¿Está satisfecho con su evolución?

-Al inicio de la pretemporada, se le dejó claro que iba a ser el quinto pívot. Se le dijo que jugaría más en la ULEB y que disfrutaría de los minutos que se encontrara. Evidentemente, jugó más minutos que el año anterior y ninguno fue regalado. Cogió espacios. Ganó continuidad. Ha evolucionado, aunque considero que está mal asesorado. De cara al futuro, debería ir hacia delante y él sí que no debiera caer en la complacencia. Tiene largo recorrido, pero tiene que trabajar en defensa, en el rebote, en conocimientos del juego, en posicionamiento. Pero debe mejorar más.

-Antes comentó que le gustaría sacar algún jugador de la cantera.

-Me gustaría, pero si lo hay de nivel. Algunos no están preparados, otros tienen cualidades y los hay que tienen cualidades pero no la mentalidad necesaria. Durante esta temporada trabajaron con el primer equipo un buen número de jugadores de la cantera, pero tienen que cumplir sus plazos y sus recorridos. Sin precipitarse, porque de lo contrario sería como llevar carne al matadero.

-Ha ascendido el CAI Zaragoza. Equipos como Estudiantes o Cajasol no querrán volver a sufrir. Se eleva la competencia. ¿Le preocupa?

-Todo lo contrario. Mejor. Más nos vamos a divertir. Habrá que estar a piñón. Tenemos que preocuparnos de hacer bien nuestro trabajo y de competir al máximo, para ser los mejores de nuestra liga.

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