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Rafa Nadal también hace historia en el Open de Australia

PRIMER ESPAÑOL EN GANAR EN EL 'GRAND SLAM'

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Rafa Nadal, número uno del mundo, volvió a escribir una página de oro para el deporte nacional al convertirse en el primer español en alzar el trofeo en el Abierto de Australia, primer Grand Slam del año, al superar en la final al suizo Roger Federer.

El manacorí tiró de casta y ofreció su versión de gladiador sobre la Rod Laver Arena para derrotar al suizo por 7-5, 3-6, 7-6(3), 3-6 y 6-2 tras horas y 22 minutos de partido, que le han dado el sexto 'grande' para su palmarés después de cuatro títulos consecutivos en Roland Garros y un Wimbledon.

Ambos jugadores volvían a cruzarse desde la mítica final en el All England Club, aunque en esta ocasión Nadal llegaba como número uno, y al igual que aquél 7 de julio de 2008 en Londres, este domingo protagonizaron otro duelo para la historia, en el que de nuevo, la prodigiosa cabeza del manacorí, le permitió inclinar la complicada balanza de su lado pues Federer estuvo hoy impecable.

Nadal saltó a la cancha más enchufado y sorprendió a Federer con un break de inicio, pero el suizo no acusó el golpe y le devolvió la rotura en el siguiente juego. El manacorí, visiblemente cansado por el maratón que disputó ante Verdasco en semifinales, estaba lento de piernas y no podía dominar los puntos a su antojo.

El número dos del mundo aprovechaba mejor sus opciones y poco a poco iba haciéndose con el mando del choque. Así, sus restos eran cada vez más veloces y gozó del siguiente punto de break en el sexto juego, Nadal falló con su derecha y permitió a Federer coger la primera renta (4-2).

Sin embargo, no estaba dispuesto el mallorquín a facilitar la gesta a su adversario y minó la confianza del helvético gracias a un magnífico paralelo que le permitió contrarrestar una letal volea de Federer y contar con una nueva ocasión de rotura. Entonces, los nervios hicieron mella en el de Basilea y cedió su servicio con una doble falta (4-3).

Ése fue el punto de inflexión de la manga. A Federer se le empezó a encoger el brazo y bajó el rendimiento con sus saques, Nadal en cambio estaba crecido mentalmente y echando mano de sus paralelos consiguió el 'break definitivo (6-5) para terminar cerrando la manga con un preciosa derecha (7-5).

Federer ataca y se lleva el segundo set

En el segundo parcial, Federer decidió salir al ataque. Se anotó su primer juego en blanco (2-1), obligó a Nadal a salvar una bola de rotura con su primer ace del duelo (2-2) y a pesar de cometer un tremendo error que dio al mallorquín ventaja (3-2), neutralizó el break sin problemas con su siguiente resto (3-3).

Nadal estaba ligeramente fuera del partido. Lo que permitió a su adversario encadenar cuatro juegos consecutivos después de dictaminar el devenir de la manga en un octavo 'game' en que necesitó cinco bolas de rotura para romper el saque de Rafa (5-3).

El partido era de ida y vuelta y más que nunca se notó en el tercer parcial. Nadal no estaba a su mejor nivel, pero Federer tampoco era capaz de coger un ritmo que hiciera daño al balear. El tetracampeón de Roland Garros tuvo su primera bola de break en el sexto juego, pero no pudo aprovecharla.

Fue el aviso que necesitaba Federer para imprimir más velocidad a su juego. Seis bolas de break tuvo -tres en el noveno y tres en el undécimo juego-, pero Nadal sacó su mejor repertorio de golpes, subiendo incluso a la red, para salvarlas.

Pudo evitar Nadal la disputa del tie-break', pero erró su posibilidad y el partido se fue a una muerte súbita en la que Federer golpeó primero (1-0). Ese mini-break no significó nada. El manacorí se lo devolvió al instante y encarriló con 4-3 para llevarse el desempate con una buena ventaja (7/3).

Nadal reacciona en el momento adecuado

A pesar de su gesta, todavía no había minado moralmente a Federer como suele acostumbrar. Y el helvético inició el cuarto set aún más motivado. Lo que le permitió gozar de una tempranera renta (2-0). Nadal sacó entonces su casta, con golpes para deleite del aficionado, y volvió a poner la igualada.

El quinto juego será recordado durante mucho tiempo. El mallorquín tuvo cinco de bolas de 'break' y obligó al suizo a exprimirse al máximo para conservar su servicio. Nadal pagó caro el esfuerzo y permitió a Federer que diera la vuelta al duelo con su siguiente resto (4-2) y un juego en blanco (5-3), Nadal no fue capaz de reaccionar, conservó su siguiente saque, pero terminó entregando la manga (6-3).

En la manga definitiva, se vio al mejor Nadal. Como acostumbra hizo 'borrón y cuenta nueva' y salió a por el partido, consciente de que ya no podía fallar. Preciso y directo, tomó ventaja en el cuarto juego (3-1). Fue suficiente porque dejó a Federer sin ideas, y cerró el partido al resto, con sufrimiento, con su tercer 'match-point'.

No fue un partido brillante, sino de arduo trabajo, ni siquiera un Federer por momentos brillante, pudo frenar a un Nadal que había aterrizado en Melbourne Park envuelto en dudas ya que una lesión le hizo perderse el final de 2008 y había iniciado el curso con una sorprendente derrota en los cuartos de Doha ante Gael Monfils.

Pero su espíritu de campeón, nunca le permite rendirse, y este domingo no faltó a su cita con la historia, impidiendo de paso a su rival igualar el récord de 14 grandes de Pete Sampras. Federer acabó ahogando su impotencia entre lágrimas.

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