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El 'Team New Zealand' se adelanta en la serie (2-1) tras derrotar al 'Alinghi'

COMPLICADO CAMPO DE REGATAS EN LA TERCERA PRUEBA DE LA COPA AMÉRICA DE VELA

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El Team New Zealand superó este martes con brillantez las dificultades de un campo de regatas especialmente complicado por el viento cambiante, a una buena dosis de infortunio y a un difícil rival, para obtener una victoria psicológica que lo coloca por delante en el duelo que mantiene con el suizo Alinghi por la Copa del América de vela.

La jornada comenzó complicada para las regatas. Un viento de entre 10 y 12 nudos que no terminaba de establecerse y bastantes olas obligó al comité de regatas a retrasar una y otra vez el inicio de esta tercera manga y a apurar las dos horas que marca el reglamente antes de suspenderla.

Finalmente, el comité decidió iniciar el procedimiento de salida y los dos contendientes se encontraron con una situación de viento que iba a obligar a los tácticos a trabajar a destajo para buscar las mejores oportunidades, además de encomendarse a la diosa Fortuna para estar en el sitio siempre en sitio bueno.

La salida de esta tercera regata fue, por primera vez, para el Alinghi, que partió con 8 segundos, un mundo, de ventaja sobre el velero kiwi, que buscó sin dudarlo en lado derecho del campo, pegado al barco comité.

La ventaja del barco defensor parecía definitiva y Ed Baird se mostraba muy seguro de que había elegido el lado bueno, pues en momento alguno intentó ir a marcar a su rival para evitar que un cambio en la dirección de viento le hiciera perder el liderato.

Y eso fue precisamente lo que ocurrió. En un día en el que los constantes roles fueron los protagonistas, un cambio favoreció claramente a los neozelandeses, que en apenas cinco minutos pasó de ir por detrás a dominar con claridad esa primera ceñida.

Con el Alinghi metido en un pozo de viento, los kiwis comenzaron a distanciarse a marchas forzadas de su rival y aunque llegaron a marcar al velero suizo, nunca se decidieron a cruzarle por su proa para no perder el lado que tan buen rendimiento les estaba dando.

Las distancias se fueron agrandando paulatinamente hasta llegar a los 370 metros, lo que se tradujo en un minuto y veintitrés segundos de diferencia en la baliza de barlovento, un auténtico abismo en una regata de la Copa del América.

En el rumbo de popa Ed Baird, casi a la desesperada, trató de buscar la mayor velocidad posible de velero y utilizó todas sus armas para reducir diferencias.

Sin embargo, fue un incidente en el Team New Zealand lo que redujo drásticamente las distancias. Al arriar el spinnaker cuando llegaban a la baliza de sotavento y se disponían a doblarla, uno de sus tripulantes, Jeremy Lomas, se fue al agua por la proa del barco y aunque subió casi al instante, no pudo impedir que parte del spi se fuera al agua, lo que obligó a Dean Barker, su caña, casi a detener el velero para poder devolverlo a la cubierta.

El tiempo de diferencia en la baliza de sotavento fue de un minuto y dos segundos, pero el velero neozelandés continuo con problemas cuando su spi se quedó enredado en el escotero, lo que les impedía maniobrar.

Los suizos, por lado izquierdo, aprovecharon la circunstancia para acercarse hasta los 76 metros. Sin embargo, fue otro role de viento lo que terminó por cambiar dramáticamente el escenario de la regata, ya que esta vez el defensor fue el que sacó mayor provecho, mientras que los kiwis se quedaron clavados.

Los dos veleros fueron al cruce, pero Dean Barker tuvo que virar a sotavento de los suizos, dando a estos una ligera ventaja para controlar la situación. Estos trataron de llevar los neozelandeses hacia el layline, pero de nuevo otro cambio del viento los hizo desistir y tuvieron que virar y separarse de su rival.

La segunda llegada a la baliza de sotavento fue de infarto. Cada uno desde un punto del campo de regatas, pero fueron los suizos quienes lo hicieron primero y con mejor ángulo para la maniobra. Los 14 segundos entre el defensor y los kiwis parecían definitivos dada la velocidad del Alinghi con el viento a favor, pero Dean Barker y sus hombres no habían dicho aún su última palabra.

Volvieron a quedarse en el lado derecho, mientras que los suizos buscaron el lado contrario, lo que provocó que ambos veleros llegaran a navegar hasta con 1.200 metros de separación lateral.

Metro a metro los kiwis se fueron acercado al velero de Ernesto Bertarelli, casi pegado al laylie del lado izquierdo y con algo menos de presión. En el último tercio se decidió la prueba, cuando los suizos tuvieron que realizar una última trasluchada para buscar la llegada, mientras que los neozelandeses, ya dominando, pudieron mantener su rumbo directo.

La victoria, además de colocarlos por delante en el duelo, supondrá una importante inyección de confianza y moral para los neozelandeses, que han pasado de perdedores a ganadores.

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