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Los porteros de la UD acumulan más de cuatro años sin detener un penalti

EL ÚLTIMO GUARDAMETA EN PARAR UNA PENA MÁXIMA FUE ORLANDO QUINTANA, EN MAYO DE 2003

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24 de mayo de 2003. Estadio Insular. El colegiado andaluz Fernández Borbalán decreta una pena máxima favorable al conjunto visitante, la UD Levante, en el choque que le mide a la UD Las Palmas. El argentino Gabi Amato lanza la pena máxima y se encuentra con una excelente respuesta del meta grancanario Orlando Quintana. Han pasado desde entonces cuatro años, tres meses y 24 días. Tiempo en el que ninguno de los distintos porteros que han defendido la meta amarilla han sido capaz de detener ningún penalti.

Desde entonces, tan sólo dos fueron errados por los rivales. Primero por el delantero del Fuerteventura Simón, que mandó al palo y con tan mala suerte que el rechace lo aprovechó Pedro Pascual para dar la victoria a su equipo en el Estadio de Gran Canaria. Y después, el año pasado, Pedro Ríos, del Xerez, también envió su lanzamiento al palo.

La temporada 2002-2003 fue la última en que un portero amarillo ha sido capaz de detener un penalti. Ese año, curiosamente, el acierto de los metas isleños fue notable en esta especialidad. Seis lanzamientos y tres paradas. Se estrenó Nauzet Pérez en la segunda jornada liguera. Fue en Xerez y el cancerbero amarillo acertó a desviar el lanzamiento de Zárate.

Los tres siguientes lanzamientos de ese año sí acabaron en gol. Luis López, para el Getafe superando a Bo Andersen, Tito, para el Murcia batiendo a Orlando Quintana, y Miguel Ángel, para el Leganés engañando de nuevo a Bo Andersen, acabaron convirtiendo en gol sus lanzamientos. Sin embargo, las dos últimas penas máximas recibidas ese año fueron detenidas por Orlando Quintana, la mencionada de Gabi Amato y una semana antes en Tarrassa en un lanzamiento de Monty.

Desde entonces ningún cancerbero isleño ha detenido una pena máxima, destacando, como curiosidad, que en los encuentros de la isla todos esos lanzamientos se ejecutaron ya en el Estadio de Gran Canaria pues se dejó atrás el vetusto Estadio Insular, con lo que todavía ningún meta de la UD ha sido capaz de desviar un penalti en el recinto que ocupa la entidad desde la temporada 2003-2004, la de su último descenso a Segunda B.

Ese año se señalaron cuatro penaltis en contra de los intereses amarillos. El primero, en la decimoctava jornada liguera, lo convirtió en Xerez Calle superando a Cicovic. El segundo fue materializado por el rumano Rosu en Gran Canaria estando bajo los palos amarillos el argentino Gastón Sessa. El mismo meta no supo desviar el lanzamiento ejecutado por Armentano en tierras andaluzas cuando el Algeciras venció por 2-0 en el choque en el que sentó en el banquillo isleño uno de los entrenadores que menos ha durado en la UD, el desconocido francés Henri Stambouli. El último penalti de esa temporada también fue recibido por Gastón Sessa, que fue superado por la ejecución de Raúl Molina en el choque con el Recreativo de Huelva.

Ya en Segunda B, en la temporada 2004-2005, la UD fue sancionada con tres penaltis. El primero, en la decimoprimera jornada, ha sido el único errado por un equipo rival en el Estadio de Gran Canaria, aunque no lo detuvo Cicovic, sino que el lanzamiento de Simón se fue al travesaño. Pese a todo, el rechace lo cabeceó Pedro Pascual y logró el tanto que dio el triunfo a su equipo, la UD Fuerteventura.

Dos semanas después David Pérez superó a Cicovic y el Ourense venció por 0-2, mientras que ese año el último penalti lo ejecutó Romero en la antepenúltima jornada. El jugador del San Sebastián de los Reyes superó a Nauzet Pérez y dio un triunfo a su equipo que dejaba a Las Palmas casi sin opciones de jugar la liguilla de ascenso, como finalmente ocurriría.

En la campaña del ascenso a Segunda División los amarillos también vieron como los colegiados señalaban tres penaltis en contra de sus intereses. El primero, en la decimosegunda jornada, lo transformó el goleador Noah superando a Pindado en el Estadio de La Palmera, el segundo lo materializó Redondo ante Javi Ortega en Gran Canaria para el San Sebastián de los Reyes, mientras que el último fue convertido en gol en Madrid por Pelayo, jugador del Móstoles que engañó en su lanzamiento a Pindado.

Por último, el año pasado se señalaron siete penaltis contra la UD. En la decimoprimera jornada Míchel, para el Almería, superó a Pindado en el Estadio de Gran Canaria. Ya en la segunda vuelta, en la primera jornada, el lanzamiento de Pedro Ríos intentando superar a Pindado se encontró con la base del poste. Después, en el derby regional, Ayoze engañó al propio Pindado tras un riguroso penalti a favor del Tenerife. El tercer penalti de la temporada lo encajó Nacho González. Calle fue el ejecutor para dar al Albacete el triunfo por 0-1. A cuatro jornadas para el final el meta argentino se vio superado por Javi Fuego, del Sporting, aunque los amarillos acabaron ganando ese trascendental duelo por 3-1.

Los dos últimos penaltis en contra de Las Palmas el pasado año fueron en el mismo choque, el disputado en La Vieja Condomina contra el Ciudad de Murcia. Goitom, primero, e Iván Amaya, después, engañaron a Nacho González y completaron el pleno de penaltis encajados durante el pasado año por los grancanarios.

Sin suerte en la presente temporada

Esta temporada la racha no ha mejorado. Dos penaltis en contra y dos goles. El logrado por Gorka Brit superando a Pindado en la jornada inaugural del campeonato y el del pasado sábado frente a la Real Sociedad, encajado por Nacho González tras el lanzamiento de Gerardo.

Por tanto, el resumen de penaltis en contra para la UD desde la temporada 2003-2004 es bien sencillo, 19 penaltis en contra y 17 encajados -ocho en el Estadio de Gran Canaria y nueve como visitantes-, siendo los únicos fallos el de Simón que envió al larguero y el de Pedro Ríos al poste. De los 17, cinco recibieron Nacho González y Pindado, tres Gastón Sessa, dos Cicovic y uno Nauzet Pérez y Javi Ortega.

Tres penas máximas falladas en el Estadio de Gran Canaria

Hay que apuntar que desde que la UD se mudó al Estadio de Gran Canaria se han decretado a su favor 15 penaltis y sólo ha errado tres, los tres en la temporada 2004-2005. Dos fueron malogrados por Carmelo -Pájara y Mallorca B, los dos con el partido en empate y en el tramo final del choque- y el tercero por el brasileño Cacá -frente al Fuerteventura el día que se perdió por 0-1-.

Un año antes Pedro Vega y Rubén, dos, materializaron los tres que favorecieron a la UD Las Palmas. El año de los tres errores, Carmelo y Cacá sí transformaron otras dos penas máximas favorables a los amarillos, contra Arteixo y Navalcarnero, respectivamente.

Y desde la temporada 2005-2006 la UD no malogra un penalti en Gran Canaria. Ese año Curro anotó dos, Alejandro uno y Marcos Márquez el inolvidable del duelo con el Rayo Vallecano. El pasado año el punta andaluz convirtió el que se señaló en el choque con el Murcia, y éste ha superado a Roberto (Sporting), primero, y Riesgo (Real Sociedad), después, en los dos que de momento han favorecido a Las Palmas.

Lejos de la isla hay que sumar un gol de Rubén en la temporada 2003-2004, dos de Cacá y uno del francés Poueys un año después, uno de Curro el año del ascenso y un error de Maric la pasada campaña frente al Murcia, con lo que los penaltis favorables a la UD en liga en este mismo periodo de tiempo se resumen con 21 lanzamientos de los que se marraron cuatro -dos Carmelo, uno Cacá y otro Maric- y se transformaron 17 -Marcos Márquez, cuatro; tres de Rubén Castro, Cacá y Curro; y uno de Pedro Vega, Carmelo, Poueys y Alejandro-.

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