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Bruselas rebaja el crecimiento previsto para la Unión por la crisis financiera

LA COMISIÓN MANTIENE PARA ESPAÑA UN ALZA DEL 3,7%

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La Comisión Europea reconoció este martes que la crisis financiera está afectando a la economía real en Europa y advirtió de que, aunque todavía es pronto para evaluarlo, el impacto puede ser mayor el año próximo.

Bruselas anunció una rebaja de una décima en sus previsiones de crecimiento en 2007 tanto para la eurozona, hasta el 2,5%, como para la UE, hasta el 2,8%, por las turbulencias que en los últimos meses han agitado los mercados financieros y a la vista del crecimiento menor de lo esperado en el segundo trimestre. La Comisión mantuvo, sin embargo, sin cambios el alza previsto para el PIB español, del 3,7%.

El ejecutivo de la UE cree que debido a la mayor incertidumbre y al endurecimiento de las condiciones financieras han aumentado "claramente" los riesgos a la baja para la economía europea, pero insistió en que sus fundamentos siguen siendo "sólidos". Esa solidez, opina la Comisión, le permitirá resistir las sacudidas en los mercados financieros, "al menos si su duración no se prolonga".

En rueda de prensa, el comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Joaquín Almunia, hizo hincapié en que la revisión del PIB previsto "es marginal" y destacó que las perspectivas para la economía europea siguen siendo positivas. Almunia incidió en que la coyuntura mundial es favorable, los beneficios de las empresas de la UE continúan creciendo, igual que el empleo, y la confianza de los agentes económicos, aunque ha retrocedido ligeramente, sigue en un nivel alto.

Para 2008, Bruselas vaticina un menor dinamismo de la actividad y admite el riesgo de que el efecto de la crisis financiera sea "significativo" en ese ejercicio. Almunia reiteró que "es pronto todavía" para calcular la repercusión en 2008 de la crisis originada por las hipotecas de "alto riesgo", pues dependerá de lo que suceda en la economía estadounidense, de la política monetaria y de la evolución de la confianza.

Según el comisario, si el endurecimiento de las condiciones financieras "va más allá de cierto límite" porque continúen las turbulencias, la repercusión negativa en la economía real aumentará. A su juicio, en ese contexto de incertidumbre, las autoridades y los reguladores deben esforzarse por infundir confianza, para devolver cuanto antes la normalidad a los mercados financieros.

En cualquier caso, Bruselas cree que la demanda interna, y sobre todo el consumo privado, seguirá siendo el principal motor del crecimiento tanto en la eurozona como en la UE, por la mejora en el mercado laboral.

Desaceleración de la vivienda

Las previsiones difundidas este martes sólo recogen cálculos sobre el PIB y la inflación en el año en curso para Alemania, España, Francia, Italia, Holanda, Polonia y el Reino Unido, así como los agregados de la eurozona y la UE.

Bruselas ha revisado a la baja las cifras de crecimiento de Alemania (del 2,5 al 2,4%), Francia (del 2,4 al 1,9%) y Holanda (del 2,8 al 2,5%). Ha decidido mantener sin cambios las previsiones de España (avance del PIB del 3,7%) e Italia (1,9%) y revisar al alza las de Polonia (del 6,1 al 6,5%) y Reino Unido (del 2,8 al 2,9%).

En cuanto a los precios, la Comisión espera cierta aceleración, hasta acumular una subida del 2% en la eurozona y del 2,2% en la UE, vista la evolución de la inflación en los últimos meses y el previsto encarecimiento de aquí a final de año de las materias primas. Bruselas ha elaborado sus previsiones sobre una hipótesis de precio del barril de Brent de 68 dólares (1,75 dólares más que en sus últimos cálculos), un tipo de cambio del euro de 1,35 dólares por unidad y una tasa de interés a largo plazo del 4,3%.

Respecto a la economía española, la Comisión cree que logrará un diferencial positivo de crecimiento de 1,2 puntos respecto a sus socios del euro, con un avance del PIB del 3,7%. El ejecutivo de la UE vaticina que la actividad se moderará en el segundo semestre, por la previsible desaceleración del consumo privado y la construcción, debido a la subida de los tipos de interés y al menor efecto riqueza asociado a la evolución menos dinámica del sector inmobiliario y de las bolsas.

Almunia fue aún más explícito y señaló que la desaceleración de la vivienda es el "factor principal" del menor crecimiento. El comisario reseñó, no obstante, que Bruselas sigue creyendo que la desaceleración del sector inmobiliario será gradual y recordó que, pese al endurecimiento del crédito, la demanda de vivienda en España sigue existiendo.

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