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"Cuando hablamos en masculino discriminamos y cuando hablamos de personas, unificamos"

Olga Barrera es la presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Arena y Laurisilva, que nació en 1994, en las primeras Jornadas de la Mujer en Canarias, organizadas por el colectivo Gara de La Palma

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Olga Barrera, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Arena y Laurisilva

Olga Barrera, presidenta de la Federación de Asociaciones de Mujeres Arena y Laurisilva FELIPE DE LA CRUZ (DIARIO DE LANZAROTE) / ARRECIFE

La Federación de Asociaciones de Mujeres Arena y Laurisilva nació en 1994, en las primeras Jornadas de la Mujer en Canarias, organizadas por el colectivo Gara de La Palma para compartir la experiencia de colectivos que dan servicios a las mujeres desde centros de información en las islas. El objetivo, unificar el discurso y las actuaciones conjuntas para fortalecer el tejido asociativo y luchar por la igualdad de oportunidades y contra la violencia de género. Su presidenta, Olga Barrera, participó en las pasadas Jornadas organizadas por Mararía.

- Tras más de una década de trabajo, ¿cuáles son los resultados obtenidos por Arena y Laurisilva?

- Además de la coordinación y el refuerzo de las asociaciones integradas, obtuvimos casi al inicio una subvención para dos pisos tutelados en Tenerife y Gran Canaria que se mantiene. También hemos abierto centros de información en La Gomera y La Palma, un servicio de atención a familias monomarentales en Tenerife y hemos puesto en marcha hace tres años el programa de políticas activas de empleo específico para mujeres Empléate, en Lanzarote y La Gomera, para el empoderamiento de las mujeres, la orientación laboral y la impartición de cápsulas de conocimiento para el acceso al mercado de trabajo. El pasado fin de semana nos reunimos en Fuerteventura 60 mujeres de todo Canarias para hablar de la mujer rural y la oportunidad que representa el sector primario para el desarrollo económico y como yacimiento de empleo sostenible para el colectivo femenino.

- ¿Cuál es su diagnóstico de la oferta de recursos destinados a mujeres víctimas de violencia de género en Canarias?

- Hace unos años tuvimos una buena época en legislación de protección, recursos y apoyo a políticas de igualdad, pero la crisis ha reducido los presupuestos, se ha eliminado la asignatura de Ciudadanía y buena parte de los fondos de formación y sensibilización, todo en detrimento de la consecución del objetivo de la igualdad. Tanto es así que ha desaparecido hasta el lenguaje de género.

- ¿Son las palabras tan importantes?

Lo que no se nombra no existe. Zapatero puso de moda el lenguaje de género pero después la gente lo ha olvidado, incluso se considera engorroso el dirigirse a hombres y a mujeres. El lenguaje es el primer vehículo de comunicación pero la Real Academia fue fundada por hombres: La primera mujer, María Moliner entró en los años 70, después de compilar el mejor diccionario de la Lengua Española que existe todavía. Hoy, como mucho, hay siete u ocho mujeres con su sillón y su letra. Todo ello invisibiliza a la mujer, junto a las prácticas sociales que invitan a los niños a salir al exterior y a mantener a las niñas en el ámbito interno, en el hogar. La educación se gesta en la sociedad patriarcal, que marca las normas. Cuando hablamos de mujeres y hombres sumamos, cuando hablamos en masculino restamos y discriminamos y cuando hablamos de personas, unificamos.

- El teléfono de la esperanza aparece entre los recursos asistenciales a las mujeres en la página del Instituto Canario de Igualdad. ¿Tan mal está el panorama?

- El teléfono de la esperanza es como hablar solo, es terapia de confesionario o de diván, pero no ofrece ayuda. Pero siendo grave que se ofrezca como recurso a la mujer, lo que verdaderamente echamos de menos en esa página es la presencia de los colectivos feministas, que son los que verdaderamente ofrecen servicios en Canarias. Es increíble que no aparezcan destacados los servicios especializados para las mujeres, siempre abiertos, con dinero y sin dinero, con personal contratado y con voluntariado.

- ¿Y cómo se entiende el desembarco de la empresa privada en los servicios asistenciales a las mujeres?

- Porque hay dinero. Hasta el año 2002, que no había ficha económica para violencia de género y políticas de igualdad, nunca habían mirado para nosotras pero hoy por hoy es un negocio. Es vergonzoso que empresas que se dedican a la limpieza estén llevando recursos especializados en violencia o empresas que se dedican a formación coordinen dispositivos de emergencia a mujeres agredidas. Igual ocurre con Cáritas o Mensajeros de la paz, vinculadas a la Iglesia Católica, que aunque no son empresas y sus objetivos son loables, tanto en ideología como en fines me parecen poco adecuadas para atender el maltrato.

Sigue leyendo esta entrevista en Diario de Lanzarote.

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