eldiario.es

Menú

NIGHT VISIONS BACK TO BASIC 2017. SEGUNDA ENTRADA

Quien también llegó por el portal que comunica el mundo de los socialmente aceptados con el dantesco escenario del festival finlandés fue la actriz, guionista y, ahora, directora, Alice Lowe. Lowe -conocida por sus colaboraciones con el director Edgar Wright, o por ser la protagonista y guionista de la inquietante Sightseers- se trajo consigo su primer largometraje titulado Prevenge.

- PUBLICIDAD -

La excusa argumental tiene MUCHO que ver con el embarazo real de la actriz y su deseo de no quedarse en “dique seco” durante demasiado tiempo, por mucho que un embarazo pueda condicionar la vida de una persona. La actriz lo explicaba de esta forma en el Q&A posterior al primer pase de su película, el miércoles 19 de abril. La primera parte de mi embarazo fue difícil y no quería hacer nada salvo quedarme tumbada en casa. Pero, pasado los tres primeros meses, mi actitud era la contraria y no quería perder ni un solo segundo.

Por eso, me senté a escribir y en dos semanas tenía terminado el primer borrador de lo que, luego, se convirtió en la película que acabé rodando. Al final, mi embarazo fue la excusa para escribir una historia de humor muy negro en donde una madre se deja llevar por los delirios de su bebé, no nato, para asesinar a todo aquel que ella piensa que es responsable de su situación, en especial, la pérdida del padre de la criatura.

Prevenge

Ruth (Alice Lowe ) la noche de Halloween 

Con el borrador definitivo terminado, me puse en contacto con una empresa que financia películas independientes para ofrecerles el guión y les gustó tanto como para producirla. Luego, y al no encontrar quien estuviera interesado en dirigirla, decidí hacerlo yo porque tenía claro que aquél era el momento idóneo, a pesar de estar casi de seis meses. No negaré que tuve días mejores y días peores, pero logramos rodar todo en 11 días y quedé muy satisfecha con el resultado.

El resultado de todo es Prevenge, una delirante y políticamente incorrecta sátira de nuestra sociedad, con sus estereotipos, sus tópicos, mucha sangre y situaciones absolutamente delirantes, por lo disparado del asunto. Lowe, en su doble papel de madre en ciernes y asesina en serie, logra que sus excesos tampoco te choquen en demasía, en parte por la situación emocional en la que está inmersa la protagonista y en parte, porque muchos de los personajes que aparecen en la película son mucho más deleznables que ella, e igualmente prescindibles. Esto no quiere decir que Ruth, el personaje al que da réplica Lowe, no te acabe dando pena, por muy desmedida y sádica que pueda ser, dada su situación personal. La soledad y el abandono que preside todo su devenir vital no puede justificar sus acciones, pero, en algunos momentos, sí que explican la rabia, desespero y pérdida del sentido de la realidad que muestra el personaje escrito e interpretado por Alice Lowe. Lo peor del caso es que hay cada vez más Ruth en nuestra sociedad. Por fortuna, sociópatas hay todavía pocas, pero tal y como están las cosas -y de desquiciada, la sociedad- nunca se sabe.

Lo mejor de todo y una vez que la criatura nazca, en la película, el rostro de la hija de la actriz, Della Moon, nada tiene que ver con la satánica imagen que uno se ha hecho en la cabeza, al ser ella quien ha estado “gobernando” las acciones de su progenitora mientras ésta iba dejando un reguero de sangre allá por donde pise, y durante buena parte del metraje. Al final, ya se sabe que los monstruos no son aquéllos que aparecen reflejados en las novelas victorianas, sino quienes se sientan en la butaca de al lado, justo antes de que las luces de la sala se apaguen… ¿Será por eso que las personas han dejado de ir al cine, en cualquier parte del mundo?

Volviendo al tema que nos ocupa, son precisamente esos monstruos, seres humanos como cualquiera de nosotros más o menos, los que soportan el discurso argumental de las películas Hipersomnia y Lust, dirigidas por Gabriel Griego, venido desde Argentina, y Severin Eskeland, quien viajó desde Noruega para presentar la película en Night Visions, y eso que, el mismo día que la estrenó en Helsinki, su cinta llegaba a las pantallas de su país.

En el caso de la primera, Hipersomnia es una suerte de pesadilla delirante que atormentará a su protagonista principal, Milena, hasta prácticamente el final de los noventa minutos que dura la película. Los monstruos en cuestión son los que regentan una siniestra casa de citas -eje central de la trama- la cual, de estar situada en el mismísimo infierno, tendría al todopoderoso Hades como su invitado de honor.

Hypersomnia-Poster-728x1024

Sin embargo, Hipersomnia -definida por su director como un thriller y no como una película de género, per se- posee una segunda lectura que retrotrae la acción hasta los tiempos de la sanguinaria dictadura militar argentina de finales de los años setenta y principios de los años ochenta del pasado siglo XX. Y de manera simultánea, también la sitúa en el eje de los acontecimientos que un día sí y otro, también sacuden a la sociedad argentina cuando se notifica en los medios de comunicación la desaparición de una joven.

Tras un primer encuentro, durante el Q&A posterior al primer pase de su película -de los tres programados durante el festival- tuve la oportunidad de sentarme a conversar con el director argentino y éstas fueron algunas de sus reflexiones.

Gabriel Griego (GG): Cuando empecé a escribir el guión de la película, mi idea era la de contar una historia en la que estuvieran implicadas un grupo de chicas, las cuales habían sido secuestradas y obligadas a prostituirse y a cosas mucho peores. Con el paso del tiempo, mi idea se fue oscureciendo y de ahí que, ahora, se la considere más una película de género que un thriller al uso. En ello también influyó mi compañero Sebastián Rotstein a la hora de escribir el guión de la película, aunque no te negaré que me gusta el cine de género.

Film Kino: La verdad es que el ambiente, los personajes y las mismas situaciones te llevan a pensar de esa forma. La intriga está presente, sobre todo mientras Milena trata de entender qué le ocurre y cuál es su relación con aquellas chicas, las cuales están atrapadas en el mismísimo infierno. Después, cuando empiezas a entender lo que les sucede, es fácil tener la sensación de estar atrapado en un relato de Lovecraft o, como me ocurrió durante el pase de tu película, con las prácticas de los militares durante la dictadura, sobre todo en la infame Escuela de Mecánica de la Armada.

GG: Sí, esa una lectura que vos apuntaste durante el Q&A posterior a la proyección y que, en Argentina, me han comentado las personas que vivieron de cerca aquellos momentos. Yo no fui del todo consciente, ni siquiera cuando encontré el escenario en el que se rodó la película, un antiguo colegio abandonado el cual sí que es cierto que está rodeado de alguna que otra leyenda y algún que otro fantasma. Sin embargo, aquellas prácticas, las de la dictadura y quienes las perpetraron, están presentes en la película, pero lo que más quise resaltar fueron los cientos de casos de chicas desaparecidas, que, aún hoy en día, continúan sin resolverse. Esa sí que es una realidad que va más allá del guión de mi película y que supone un problema real en la sociedad de mi país.

FK: ¿Te documentas mucho antes escribir un guión?

GG: ¡Sí! Y la razón de ello es que me gusta hablar de aquello que conozco. En el caso de Hipersomnia busqué todo aquello que se había publicado en los periódicos y revistas sobre chicas desaparecidas. También vi documentales y programas de televisión y, siempre que pude, hablé con personas que conocían alguno de estos casos de manera más directa. Mira, en Argentina se hizo muy famosa una madre que, tras la desaparición de su hija -la cual continúa sin aparecer- no paró de batallar para encontrar una respuesta. Incluso se infiltró en los ambientes que aparecen en la película para tratar de desenmascarar a quienes se esconden tras la máscara de la impunidad y trafican con seres humanos. En parte, su carácter es el que luego se ve reflejado en la pantalla cuando Milena trata de encontrar a quienes se le aparecen en sus sueños y están siendo explotadas.   

F K: Ésa es otra cosa que me gustó mucho de la película; es decir, el desarrollo en dos escenarios distintos, pero en un mismo plano de existencia. Al principio puedes llegar a pensar que los delirios de la joven aspirante a formar parte del mundo de la “farándula” están provocados por los excesos del director, una suerte de tirano escénico. No obstante, llega un momento que te das cuenta de que el sufrimiento de las chicas que viven en la casa es real, como lo eran las torturas a las que sometían a los disidentes políticos en los sótanos de la ESMA.

GG: El sufrimiento y el miedo que sufren es real y Milena termina por sentir lo mismo que sienten ellas. Ése era un elemento que me atraía mucho de la historia y me permitía jugar con la realidad y la ficción, llevando al espectador a dudar sobre lo que estaba viendo. El juego termina por ser mucho más macabro, y demencial -como lo fue durante la dictadura- y por eso la película termina por ser una película de terror y no el thriller que yo había imaginado anteriormente.

FK: El ser humano cae muy fácilmente en el corazón de las tinieblas que Joseph Conrad escribiera en su novela…

GG: Sí, y por eso no nos hacía falta inventarnos ningún monstruo. En la sociedad ya hay suficientes como para crear más. Además, lo que les pasa a estas chicas, condicionadas por su deseo de prosperar en una sociedad, la argentina, la cual parece estar sumida en una nueva crisis, se escapa a cualquier control.

FK: Una sociedad en la que los estamentos más poderosos conspiran para poder permitirse sus excesos y gozar de impunidad.

GG: De ahí que, de manera muy clara, mostrara la complicidad entre quienes regentan la casa y la policía, situación que explica que la mayoría de los casos de chicas desaparecidas continúen sin resolverse. Nadie quiere hacer nada cuando hay que molestar a quienes manejan las riendas de la sociedad.

FK: En eso, nuestras dos sociedades, la argentina y la española, son gemelas. Siempre acaban pagando los mismos, la mayoría, los excesos de unos pocos.

GG: Por eso creo que cualquier género es bueno para denunciar un problema, aunque sea por medio de una película como Hipersomnia. Una cosa buena que tiene el Instituto de Cinematografía Argentino es que tiene una sección dedicada al cine de género, de manera específica, y, por eso, en los últimos años se han llegado a producir más de un centenar de películas de género en mi país, aun sin contar con un gran bagaje previo en este tipo de producciones.

FK: En cuanto a los actores, comentaste en el Q&A de ayer viernes que escogiste a jóvenes actrices, muy famosas por aparecer en el canal Disney de tu país, convencido de que el cambio de registro ayudaría a que un público más joven acudiera a ver tú película, sobre todo por estar familiarizado con la carrera de dichas actrices.

GG: Así es. Las jóvenes que aparecen en la película ya gozaban de bastante popularidad entre las adolescentes argentinas y contar con ellas me permitía aumentar el target de espectadores, pero mi principal motivación a la hora de escogerlas se debió a que pensé que serían perfectas para cada uno de los papeles, tal y como así fue. Es cierto que me hubiese gustado tener más tiempo para trabajar con algunas de ellas, pero eso son cosas que se te pasan por la cabeza una vez que la película está terminada. Y esto no tiene nada que ver con el magnífico trabajo que todas ellas muestran en la pantalla, sino con mi visión de cómo debería ser la película.

FK: Todo creador siente deseos de cambiar su obra, una vez que la ve terminada…

GG: A mí me suele pasar, sobre todo porque, aunque lo que más me gusta sea la dirección de actores, también soy quien escribe la historia. Una cosa es la idea que tienes en la cabeza y otra bien distinta, lo que luego ruedas, condicionado por otros factores externos como los costes de producción.  

FK: ¿Escogiste de manera consciente el trabajar en el cine de género, más si se tiene en cuenta tu bagaje como director de videos musicales y presentador de televisión, también relacionado con la música y el cine, o fue todo una sucesión de casualidades?  

GG: Siempre me ha gustado la literatura de género. En  Argentina hay una gran tradición, merced a las historias escritas por José Luis Borges y Julio Cortázar y que a mí me encantaba leer de pequeño.  Y también me gustan los clásicos del cine de terror como Viernes 13, La matanza de Texas o Pesadilla en Elm Street, al igual que a millones de jóvenes en todo el mundo.

FK: Uno de los personajes que aparece en la película rinde un nada velado homenaje a uno de los grandes dementes del séptimo arte, pero no voy a desvelar cuál.

GG: Sí, mejor así (risas). Como te iba diciendo, siempre me han gustado las historias fantásticas, pero, al final, las cosas que te suceden son las que te van llevando por un camino que nunca pensaste recorrer y, aquí estoy, trabajando en una nueva película, Respira, la cual también tiene relación con el cine de género, tras hacer Naturaleza Muerta e Hipersomnia.

FK: ¿Crees que el cine de género permite contar cosas con mayor libertad que cuando estás trabajando en un drama o una película histórica?

GG: La verdad es que no lo había pensado y creo que, mientras la idea sea buena, poco importa el género. Además, también me gustaría dirigir un musical o un drama, para demostrarme que soy capaz de hacer más cosas además de cintas de género o videos musicales. En parte, son los responsables de que yo acabara dirigiendo Naturaleza Muerta, aunque ésa sea otra historia.

FK: Después de dos días en el festival y sendos pases de tu película, ¿cuáles han sido tus sensaciones?

GG: Estoy encantado y sorprendido por la respuesta del público. Nunca pensé que, en un país como Finlandia, los espectadores quisieran ver una película como ésta que, aunque trate un tema que no es exclusivo de mi país, sí que les es más ajeno que, por ejemplo, a ti, que sos de España. Te puedo decir que cuando se proyectó en los Estados Unidos de América, la sala estaba prácticamente vacía y aquí, al revés, estaba prácticamente llena.   

FK: Puede que nuestras culturas sean distintas, pero sí que es cierto que en éste y en otros festivales que se celebran en Helsinki, los espectadores suelen acudir a ver películas producidas en países como el tuyo o el mío.

GG: Pues ha sido una sorpresa muy agradable y, además, en los Q&A también han hecho preguntas muy interesantes, de ésas de las que te hacen pensar y por las que te das cuenta de que todo el trabajo y el esfuerzo en sacar adelante un proyecto como éste ha merecido la pena.

Dicho esto, y con las imágenes de Hipersomnia aun en mí cabeza, sería de agradecer que la película llegara a estrenarse en las pantallas de nuestro país, no sólo por los atractivos que de por sí tiene la película de Gabriel Griego, sino porque los casos que denuncia la cinta, tristemente, pudieran ser extrapolables a los de algunas jóvenes, igualmente desaparecidas, dentro de nuestras fronteras.

Lust (Lyst), segunda propuesta llena de monstruos humanos, más o menos tangibles, lleva la premisa de la venganza y el deseo de castigar a quien ha cometido un crimen un paso más allá. Para su director, Severin Eskeland, la película es más una parábola de lo que le podría ocurrir a quienes abusan, maltratan y violan a un niño, una mujer o un hombre, que también ocurre, -hay estudios que dicen que cada 2-3 minutos hay una víctima nueva-  que una historia de terror con sus dosis de gore y excesos hemoglobínicos. No obstante, la asfixiante atmósfera que exhala su película no deja indiferente a nadie, más bien pudiera ser tachada de ofensiva y radical, ante la crudeza que muestran algunas de las secuencias que se ven en la pantalla, sobre todo para los varones, miembros del sexo dominante y todas esas zarandajas que se sueltan en una noche de copas desenfrenada.

Lyst

No obstante, y tal y como confesó el director antes de empezar la proyección de su película, Lust es la película que él quería hacer, financiada de su bolsillo, y contando con la colaboración de un grupo de amigos y de unos actores que apostaron por el proyecto.

Dicho espíritu independiente y mí interés por conocer, más de cerca, el cine de género que se realiza en los países nórdicos, me llevó a solicitar una entrevista con el realizar noruego, gracias a las cual pude conocer, más en profundidad, algunos aspectos de la película.

Film Kino (FK): Primero que nada, me gustaría felicitarle por su película y por la franqueza con la que están plasmadas las secuelas a las que debe hacer frente una mujer tras sufrir una agresión sexual, tal cual le sucede al personaje principal, Lisa (Magdalena From Dells).

Severin Eskeland (SE): Muchas gracias.

FK: Mi primera pregunta tiene que ver con su interés por hacer una película como ésta y los problemas que tuvo para poder hacerla.

SE: La principal razón tiene que ver con que, tras mi primera experiencia como director (su primera película fue Snarveien. 2009) y pasar lo que pasé -el productor me obligó a cambiar y o quitar páginas enteras del guión que había escrito- quería hacer una película por mi cuenta, sin que nadie me dijera qué debía hacer. Además, para poder recibir algún tipo de ayuda del Instituto de Cinematografía Noruego tienes que demostrar que tu empresa, la productora Eske & Horn filmproduksjon, con la que he “financiado” esta película, ha hecho algo previamente. Si no es así, resulta mucho más difícil y de ahí que decidiera hacer algo -al final fue Lust- y así tener algo que presentarles.

Una vez que escribí el guión, empecé a llamar a mis amigos y ver en qué me podían ayudar. Uno de ellos tenía una cámara de última generación y estaba de baja en su trabajo, por lo que no había problema en que me la dejara para rodar. Después buscamos un apartamento en el que rodar, alguien que se encargara de la mencionada cámara, y un grupo de actores, sobre todo Magdalena, que dijeron que sí, sin tan siquiera leer el guión. En el caso de la actriz principal, yo le pedí que lo leyera, antes de decir nada, o no la dejaría trabajar. Cuando lo leyó y siendo una mujer tremendamente comprometida y feminista, su implicación fue aún mayor y terminó por ser co-productora de la película.

FK: ¿Cuánto tiempo tardaron en rodarla?

SE: Lo hicimos todo en 17 días, inmersos en un ambiente tan agobiante y caldeado que, de tanto en tanto, teníamos que salir al balcón de la casa para respirar, dado que, para no tener problemas con la luz exterior, sellamos todas las ventanas. Así podíamos trabajar todo el día, desde las nueve de la mañana hasta las 11 de la noche. La verdad es que fue un rodaje terrible, y no solamente por las condiciones en las que trabajábamos, sino porque los actores y el resto del equipo tenían que desplazarse todos los días desde lugares que estaban a más de una hora del apartamento en el que rodábamos, un esfuerzo al que, luego, había que sumarle el horno en el que pasábamos todo el día.

Sin embargo, todo el esfuerzo mereció la pena y, al revés de lo que me ocurrió con mi primera película, Lust sí que respeta el guión que escribí. Es más, la escena de la castración, la cual estuvo en entredicho, se incluyó en el metraje final, tal cual estaba en el guión.

FK: Sí, ésa es una de las escenas que más pueden impactar, pero, para mí, lo peor es la degradación mental y los delirios que van arrastrando al personaje principal, tras ser atacada por un fan desquiciado.

SE: Sí, eso es lo peor de todo; es decir, ver cómo una mujer creativa y con empuje, la cual se ha labrado una carrera en un mundo tan competitivo como el nuestro, entra en una depresión que la convierte en una caricatura de sí misma y, llegado el momento, pierde el control sobre sus pensamientos.

FK: En especial, porque Lisa es una escritora de novelas de terror, cargadas, éstas, de pasajes tan explícitos que no dejan indiferente al lector. Pasajes que terminarán por volverse en contra suya, de la mano de una de esas personas que ignora las reglas más elementales de la convivencia.

SE: Nuestra sociedad está llena de personas que disfrutan abusando de los demás. Que disfrutan dañando y maltratando a los demás y que, luego de ser detenidos, cuando lo son, raramente demuestran arrepentimiento. Sé que no se puede generalizar, pero parece que se cuida más a los violadores que a quienes han sido violados, y eso no está bien. Por eso dije en el Q&A que mi película era una suerte de parábola de lo que le podría ocurrir a quienes se dedicaban a violar y abusar de sus semejantes y lograban salir indemnes. Puede que un día se les termine la suerte…

FK: Lo que ocurre es que, en el caso de Lisa, sus delirios le hacen perder el sentido de la realidad y termina por ver a su asaltante reflejado en todos los varones que se cruzan en su camino…

SE: La situación del personaje es muy extrema y es una suma de muchos casos similares, puestos todos dentro de un mismo personaje. Por eso, Lisa pierde la noción de lo que está bien y lo que está mal, y solamente busca una vía de escape para su desolación personal. La sangre, las mutilaciones son sólo elementos propios del cine de género, pero no deben hacerle perder al espectador la gravedad de lo que le ha sucedido al personaje.

FK: Mientras hablaba con Gabriel Grieco, el director argentino de la película Hipersomnia , le dije que los seres humanos terminamos viviendo en el corazón de las tinieblas que tan bien reflejara Joseph Conrad en su novela. En este caso concreto, y dado que Lisa Rostorp es escritora, las similitudes son más que notorias. Se diría que, en un principio, el personaje de Lust es como Marlow, pero, con el paso del tiempo, y merced a lo que le va sucediendo, cada vez se parece más al Kurtz literario y, en algunos momentos, lo supera.

Lyst image 1

Lisa Rostorp (Magdalena From Delis) 

SE: Es cierto. Las tinieblas de las que habla Conrad son comunes a todos los seres humanos y solamente hay que ver lo que sucede en los regímenes totalitarios, escenario en el que cualquier persona “normal” se puede convertir en un monstruo sanguinario y sin moral…

FK: Para mí esos son los peores monstruos, los que se esconden detrás de una ideología, un uniforme o unas siglas para luego cometer los mayores crímenes.

SE: Yo le digo siempre a mi hija -lo más importante en mi vida, además de estar creando y/ o haciendo cosas- es que no se fie de nadie hasta que yo le diga. Lisa, el personaje de mí película, es víctima de uno de esos monstruos que, escondido detrás de una máscara, da rienda suelta a sus más bajos instintos y ella sólo puede ahogar sus gritos, entre asalto y asalto.

Algunas personas me han dicho que el mensaje de la película no invita a la redención, pero yo creo que hay personas que tienen algo en su cabeza que les impide aceptar las reglas que imperan en nuestra sociedad, y que se creen que pueden hacer lo que les viene en gana. Y con mí película quiero dar a entender que un día se les puede acabar la impunidad, aunque eso no sea “políticamente correcto”.

FK: Mi abuelo, que fuera comisario de policía durante el régimen dictatorial de Franco, decía que una cosa era la ley y otra, bien distinta, lo que podía ser justo o no. Para él, la ley, y hacerla cumplir, era lo más importante, pero entendía que luego había toda una escala de grises. Es en esa escala de grises en la que se mueven los seres humanos.

SE: Lisa es una víctima que busca justicia, de manera extrema, pero que ha llegado a un momento de su vida en donde ya no sabe hacerlo de otra forma. Lo trágico es que una persona acabe por dar rienda suelta a sus instintos más primarios ante una situación que acaba por superarla. Llega un momento en el que no sabe si lo que ve es real, si es un delirio, una pesadilla o un déjà vu.

FK: Es cierto. Esa sensación la transmite, de manera clara y directa, la película haciendo que pierdas, como la protagonista, la noción de la realidad.

ES: Por eso quise rodar en un exterior tan cerrado y agobiante. De esa forma, la atmósfera se convertía en un personaje más de la acción y era otro obstáculo al que debía hacer frente el personaje interpretado por Magdalena (From Dells).

FK: Con tanto hándicap ¿no cree que la película tendrá problemas, una vez que ésta se estrene?

SE: Como ya te dije antes, he hecho la película que quería hacer y el equipo estuvo de acuerdo en rodarla de esa forma. Si los espectadores se quedan con la sangre y las vísceras que aparecen en algunos momentos y no con la tragedia que supone, en la vida de una persona, una violación, eso es algo que yo no puedo controlar…

FK: Sí, la película no pretende convencer a nadie de que la mejor y única forma de tratar a los violadores sea la que despliega Lisa durante los noventa minutos que dura el metraje, pero sí que es cierto que existe demasiada permisividad para con quienes abusan de los más débiles. Y mientras esto sea así, nuestra sociedad tendrá un problema…

SE: Un gran problema que sufren millones de personas en el mundo, que no pueden hacerle nada frente a los abusos de sus agresores.

FK: Cierto es, un GRAN problema.

 

© Eduardo Serradilla Sanchis, 2017

© 2017 Gennaker & Western Edge Pictures

© 2017 Benteveo Producciones, Estudios CREPUSCULUM, MyS Producciones & Televisión Federal (Telefe)

© 2017 Eske & Horn filmproduksjon

 

 

 

  

 

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha