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Alerta máxima en Arabia Saudí por la peregrinación anual a La Meca

YA HA TRES MILLONES DE MUSULMANES EN EL REINO WAHABÍ

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Arabia Saudí ha puesto en máxima alerta sus servicios sanitarios y de seguridad por la peregrinación anual de millones de musulmanes a La Meca y la Kabaa, considerada por el Islam como la Casa de Dios y el punto más sagrado de la tierra.

Los cerca de tres millones de musulmanes que se encuentran ya en el reino wahabí comenzarán este jueves su peregrinación, o Hach, que el viernes llegará a su clímax cuando todos ellos suban al monte de Arafat, también conocido como monte de Tauba (arrepentimiento), en La Meca.

Los peregrinos, que proceden de todo el planeta y pertenecen a diferentes ramas del Islam, han iniciado su estancia en los lugares sagrados con una visita a la Mezquita de Medina, a unos 600 kilómetros de La Meca, donde está enterrado el profeta Mahoma.

Dada la diversidad de ideologías y orientaciones políticas de los fieles, el Gobierno saudí ha advertido de que no permitirá que éstos trasladen a las tierras santas los conflictos políticos o sectarios que viven sus países, como en el caso del vecino Irak.

"La peregrinación es sólo para peregrinar. Esperamos que esto esté claro", dijo el ministro del Interior, príncipe Nayef Bin Abdelaziz, que insistió en que "no permitiremos ninguna acción" que no sea "Hach", según la agencia saudí de noticias, SPA.

El príncipe Nayef hizo estas advertencias tras revisar el martes los dispositivos desplegados por la Policía para garantizar la seguridad durante la presencia en el país de los huéspedes de Dios, como los saudíes suelen llamar a los peregrinos.

Incendios y avalanchas

Las autoridades saudíes han adoptado, por otro lado, varias medidas para evitar incendios o avalanchas como las que han ocurrido en los últimos años y han causado la muerte de centenares de fieles durante la peregrinación.

Además de establecer nuevos hospitales móviles en La Meca y poner en alerta los existentes, el Gobierno ha construido un nuevo puente en la carretera que conduce a la zona de Muzdalefa, donde el año pasado se registraron varias estampidas.

Han sido preparados, entretanto, numerosos mataderos para ocuparse de los centenares de miles de animales, sobre todo corderos, que los peregrinos degollarán el sábado, primer día de la fiesta de Eid Al Adha (sacrificio).

Los fieles, en su mayoría procedentes de países islámicos, especialmente Indonesia, Egipto, Irán y Pakistán, así como de Europa, EEUU, India y China, ya están ahora en su mayoría en La Meca, vestidos todos con una túnica blanca, en señal de pureza.

Ancianos y jóvenes, hombres y mujeres, lo primero que hacen al llegar a esa ciudad es dar siete vueltas alrededor de la Kaaba, un edificio cúbico cuya primera piedra, según la tradición islámica, fue colocada por Adán y construido por Abraham.

La Kaaba, donde está la "piedra negra" -para los fieles un trozo del paraíso celestial caído a la tierra-, es el lugar llamado Quibla, hacia donde los musulmanes de todo el mundo dirigen sus cinco plegarias diarias.

Los peregrinos pasarán esta noche en Mina, a unos siete kilómetros de la Kaaba, donde se encuentran instaladas cientos de miles de tiendas de campaña ignífugas, antes de comenzar la subida al monte Arafat, en el que Mahoma dio su último sermón.

Al día siguiente, regresarán todos a Mina después de pasar la noche en la localidad adyacente de Muzdalifa, donde recogen piedras pequeñas para lanzarlas contra tres columnas que simbolizan las tentaciones del Diablo.

A este ritual le sigue el sacrificio de corderos, camellos y otros animales que marca el final de la peregrinación y el comienzo del Aid al Adha (la fiesta del sacrificio).

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