El Gobierno de Bahréin amenaza con aumentar la represión de las protestas

DUBAI, 8 (Reuters/EP)

Las autoridades de Bahréin han amenazado con aumentar la represión contra los movimientos antigubernamentales después de que Abduljalil Jalil, líder del partido opositor Wefaq, asegurase que el Gobierno había puesto fin a las negociaciones para acabar con las protestas que comenzaron el pasado año.

Los medios de comunicación bahreiníes han informado de la aprobación de un nuevo plan de seguridad que “restaure el orden”. En los últimos días, la Policía ha detenido a Nabeel Rajab, activista y director del Centro de Bahréin para los Derechos Humanos, y ha advertido a Isa Qassim, clérigo chií que pidió atacar a los policías que golpeen a mujeres, de que detenga sus llamamientos a la violencia y a manifestarse contra la monarquía de la familia Al Jalifa.

A mediados de febrero de 2011, las fuerzas de seguridad comenzaron una represión contra las manifestaciones antigubernamentales en las que murieron decenas de personas. El Gobierno de Manama aprobó el estado de emergencia a mediados de marzo y pidió ayuda a Arabia Saudí, que envió tropas para contener a los manifestantes. A pesar del levantamiento de la ley marcial en junio y las promesas de reformas, las protestas han continuado.

El portavoz del Ejecutivo, Abdulaziz bin Mubarak Al Jalifa, ha señalado a la agencia Reuters: “Debido a la escalada de la violencia, buscamos a los responsables y a las personas que usan imprentas, radios y las redes sociales para impulsar las protestas ilegales y la violencia en el país”. “Si aplicar la ley supone realizar acciones más contundentes, que así sea”, ha añadido.

Sobre el diálogo con los grupos opositores, el portavoz ha señalado que las formaciones deben declarar que están preparados para mantener negociaciones sin ninguna condición.

MÁS MANIFESTACIONES

Jalil ha señalado que “la escalada (de represión) no es buena para el país”. “Nos llevará a tomar otra vez las plazas”, ha señalado el líder de Wefaq, que ha mantenido conversaciones con el ministro de Asuntos Exteriores, Jaled bin Ahmed.

“Las conversaciones han terminado, por lo que las autoridades están avanzando hacia una nueva fase sobre la seguridad”, ha explicado. “No sé si son los duros de la familia o son presiones desde fuera, pero el resultado en la actualidad es que todo se ha detenido”, ha indicado.

Jalil ha advertido además de que si el Gobierno prohíbe a Qassim realizar sus homilías provocará masivas protestas de la población chií e indicaría que el Gobierno “quiere quemar el país” en vez de mantener el status quo.

Desde que comenzaron las revueltas, al menos 81 personas han muerto, pero el Gobierno asegura que desde que se levantó el estado de emergencia en junio de 2011, solo una persona ha fallecido en la represión de las fuerzas de seguridad.

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