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Gordon Brown sucede a Tony Blair como líder laborista

PROMETE UN ''GOBIERNO DE CAMBIO''

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Tras años de larga espera, el ministro británico de Economía, Gordon Brown, fue proclamado este domingol nuevo líder del Partido Laborista en sustitución de Tony Blair y puso rumbo a una nueva era política en el Reino Unido.

En un congreso extraordinario celebrado en Manchester, feudo laborista en el norte de Inglaterra, Brown recibió el testigo del liderazgo del propio Blair, quien, tras acaparar durante años el protagonismo, se limitó este domingo a hacer de "telonero" del nuevo "hombre fuerte".

Recibido por los delegados con una cerrada ovación, Blair subió al estrado del Bridgewater Hall, auditorio que acogió el congreso, y presentó a quien ha sido su "amigo durante veinte años".

"Sé que dará lo mejor por el país. Dad la bienvenida al nuevo líder del Partido Laborista", dijo el aún jefe del Gobierno, al subrayar que Brown reúne las cualidades para ser "un gran primer ministro", cargo que asumirá oficialmente el próximo miércoles.

Después, el titular de Economía, acogido también con entusiastas aplausos, accedió al escenario y aceptó, "con humildad, orgullo y un gran sentido del deber, el privilegio y la gran responsabilidad de liderar nuestro partido y cambiar nuestro país".

Antes de entrar en detalles sobre sus intenciones políticas, el nuevo líder rindió tributo a Blair, cuyos diez años en el poder dejan un Reino Unido "más fuerte, más próspero y más tolerante".

Sin oposición

Brown tomó las riendas del laborismo sin oposición de otros candidatos, pues el ala izquierda del partido no logró los apoyos necesarios para proponer a un aspirante, y con motivos para el optimismo, dado el repunte de la popularidad de su formación.

Según una encuesta de intención de voto difundida hoy por el dominical The Observer, los laboristas aventajan a los conservadores, de David Cameron, por primera vez desde octubre pasado, lo que parece confirmar la repercusión positiva del llamado "efecto Brown" .

Menos telegénico y carismático que Blair, Brown se definió ante sus correligionarios como un "político de convicciones" dispuesto a dirigir un Gobierno de "cambio", palabra que repitió una veintena de veces: "Debemos renovarnos -urgió- como partido de cambio".

En clave nacional, el futuro premier británico afirmó que su "prioridad inmediata" será mejorar la Sanidad pública, así como facilitar el acceso a la vivienda, impulsar la educación y luchar contra la pobreza, entre otros objetivos.

Sobre política exterior, Brown mencionó la guerra de Irak -gran lastre de la popularidad de Blair-, admitió que es un asunto que ha "dividido" al Reino Unido y al laborismo y prometió aprender las "lecciones" extraídas de los errores cometidos en el país árabe.

No obstante, el nuevo jefe laborista hizo hincapié en que su país cumplirá las "obligaciones internacionales" contraídas no sólo en Irak, sino también en Afganistán.

Manifestación contra las tropas en Irak

Mal que le pese a Brown, miles de personas se manifestaron este domingo en las calles de Manchester para exigirle la retirada de las tropas de Irak, donde hay desplegados unos 7.100 soldados británicos.

El nuevo Gobierno británico también cooperará con Europa, EEUU y el resto del mundo para atajar el cambio climático, afirmó el flamante líder laborista.

Asimismo, Brown abogó por combatir el "terrorismo extremista" no sólo con medios militares ("es también una lucha de ideas e ideales", precisó), un fin para cuyo logro resulta "esencial" la resolución del conflicto entre israelíes y palestinos.

En ese sentido, el aún ministro de Economía abrazó la "solución de dos Estados", Israel y Palestina, que convivan en paz.

La "coronación" de Brown constituye el fin de un viaje largo y difícil (plagado de incesantes rumores sobre las desavenencias entre Brown y Blair) que comenzó en 1994, cuando, tras la muerte del entonces jefe laborista, John Smith, renunció a disputarle a Blair el liderazgo de la formación a condición de sucederle en el futuro.

El nuevo líder verá colmada su ambición el próximo miércoles, día en que Blair presentará su dimisión como primer ministro a la reina Isabel II y será reemplazado por su titular de Economía.

Como adelantó este domingo el propio Brown, "esta semana marcará un nuevo comienzo" para un Gobierno laborista que podría prolongarse en el poder hasta 2010, cuando se prevé la convocatoria de elecciones generales.

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