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Penas de cárcel para dos españoles por protestar contra la cumbre del G-8

JUNTO A UN ALEMÁN Y UN POLACO TIRARON PIEDRAS A LA POLICÍA

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El tribunal administrativo de Rostock (este de Alemania) impuso este miércoles penas de hasta diez meses de cárcel a cuatro manifestantes, entre ellos dos españoles, por tirar piedras a la Policía en las protestas del pasado sábado contra la cumbre del G-8.

La citada Cámara prosiguió este miércoles los denominados "juicios rápidos" contra los presuntos alborotadores y manifestantes violentos del pasado fin de semana, preámbulo de las acciones de protesta contra la reunión del G-8 que se abrió este miércoles en el vecino balneario de Heiligendamm.

Los acusados eran dos españoles, un alemán y un polaco, a los que el tribunal declaró culpables de lesiones físicas o intento de agresión contra la Policía.

Los acusados, cuya identidad no ha sido revelada, tienen entre 20 y 28 años.

Su defensa cuestionó la legitimidad de estos procedimientos y consideró que se llevan a cabo precipitadamente, sin pruebas concluyentes, con afán intimidatorio de cara a las previsibles protestas de los próximos días.

Las manifestaciones contra el G-8 empezaron el pasado sábado, en Rostock, y degeneraron en una batalla campal entre la Policía y centenares de violentos del denominado "bloque negro", izquierda radical y de corte anarquista.

En los días pasados se juzgó e impuso asimismo penas de cárcel a varios manifestantes, entre ellos dos alemanes, un ucraniano y una belga.

'Contracumbre'

El movimiento antiglobalización prosiguió este miércoles sus debates de la denominada Contracumbre de Rostock (este de Alemania), a modo de alternativa tanto a la cumbre de los líderes del G-8 como a las manifestaciones violentas de los últimos días.

Unos 1.500 simpatizantes y representantes de organizaciones como Oxfam, Greenpeace, Attac, sindicatos, organizaciones religiosas y partidos políticos participaron en la segunda jornada de la Contracumbre, bajo el lema Justicia climática.

A diferencia de lo que ocurría en las inmediaciones del balneario de Heiligendamm, en donde miles de manifestantes asediaban la valla de protección entorno a la cumbre del G-8, la reunión de Rostock discurrió con aires de fiesta pacífica.

Greenpeace responsabilizó a los países del G-8 del 50% de las emisiones de CO2 que se producen y advirtió que los efectos del calentamiento del planeta generarán nuevas oleadas de refugiados desde África.

Otros talleres abordaron cuestiones como el hambre en el mundo, la justicia, el racismo y la islamofobia.

La contracumbre se abrió el martes, con acusaciones a la política agraria de la UE y a EEUU, y se cerrará el jueves.

La reunión es el principal acto en contra de la cumbre del G8 en Heiligendamm y los organizadores se han propuesto distanciarse de los grupos violentos que ya el sábado pasado hicieron que una manifestación degenerase en disturbios y enfrentamientos con la policía.

Paralelamente a los debates, Oxfam organizó un desfile por Rostock de ocho cabezudos, que representaban los rostros de líderes de las siete naciones más industrializadas y Rusia (G8), vestidos de médicos para protestar por la escasez de doctores y enfermeras en África.

El puerto de Rostock fue el escenario escogido para esta protesta, en la que los alter-egos de Shinzo Abe, Tony Blair, George W Bush, Stephen Harper, Angela Merkel, Romano Prodi, Vladimir Putin y Nicolas Sarkozy auscultaron el continente africano provistos de estetoscopios y mascarillas.

La protesta coincidió con el inicio de la cumbre del G8 en Heiligendamm y en ella se hizo hincapié en que, a pesar de que África supone el 13% de la población mundial, sólo dispone del 1,3% del personal sanitario.

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