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Los disturbios ensombrecen la protesta pacífica ante el G8 en Rostock

ENFRENTAMIENTOS CON LA POLICÍA EN LA MANIFESTACIÓN CONTRA EL CAMBIO CLIMÁTICO Y LA POBREZA

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La manifestación internacional celebrada este sábado en Rostock para reclamar a las potencias del G8 medidas contra el cambio climático y la pobreza se vio ensombrecida en su tramo final por los disturbios protagonizados por un grupo violento que atacó a la policía con piedras y cócteles molotov.

La reyerta comenzó poco después de que medio millar de jóvenes, vestidos con capuchas y pasamontañas oscuros y gafas de sol, llegaran al puerto de Rostock, donde debían confluir los dos recorridos de la manifestación que partieron de distintos puntos de la ciudad al mediodía.

Los agentes, que vigilaban estrechamente la marcha de la protesta, fueron atacados por los violentos y respondieron con el uso de gas irritante.

Según pudo comprobar Efe, al menos cinco jóvenes fueron detenidos y tres agentes abandonaron la explanada en ambulancia.

Un primer balance de la policía cifraba en un centenar el número de agentes heridos, once de ellos con ingreso hospitalario, de los que tres se encuentran graves.

Los disturbios enturbiaron el tramo final de una marcha que se había desarrollado sin incidentes desde el principio y que estuvo caracterizada por su ambiente festivo y musical gracias al redoble de tambores, los pitidos y la música electrónica y de protesta que se escuchaba a través de altavoces.

Incluso un grupo de payasos amenizó la manifestación que, según fuentes policiales, apenas superó las 25.000 personas, frente a las 100.000 que la organización esperaba congregar en Rostock bajo el lema Otro mundo es posible.

Un lema genérico y esperanzador que ha reunido en la localidad báltica un crisol multicolor de proclamas y exigencias con un mismo objetivo: alzar su voz sobre las injusticias de la globalización y recordar al G8 que puede y debe solventarlas.

El cambio climático, el rechazo a la energía nuclear o el fin de la pobreza en África son algunos de los temas que han dominado la marcha en la que han convivido sin incidentes, al menos casi todo el tiempo, anarquistas, comunistas, ecologistas, homosexuales, feministas, grupos pro Palestina o la Iglesia de la Liberación.

La masiva presencia policial ha ensombrecido especialmente la fiesta final con la que las cerca de trescientas organizaciones convocantes esperaban poner la guinda a este pastel multitudinario que ha recorrido las calles de Rostock.

Para algunos portavoces de la organización fue precisamente esa masiva presencia, acompañada del ensordecedor sobrevolar de los helicópteros, los detonadores de la violencia.

La música de grupos como Rage against the machine o Wir sind Helden, así como las proclamas finales de Attac o Greenpeace, entre otros, quedaron enmudecidas por el sobrevuelo constante de un helicóptero de la policía que terminó por ubicarse sobre el escenario de los discursos.

Desde el podio los organizadores pedían una y otra vez la calma, a la vez que acusaban a la policía de ser la provocadora de los disturbios.

Mientras el portavoz de la organización pedía a los congregantes que no se dejaran provocar y cerraran el cerco para evitar el acceso de la policía, desde los laterales de la manifestación las fuerzas de seguridad utilizaban lanzaderas de agua para disuadir a los grupos más violentos.

La zona portuaria de Rostock fue la elegida para resumir los mensajes finales y heterogéneos de la marcha a las potencias del G8 en tres proclamas, suspendidas entre los mástiles de los tres barcos de vela atracados junto a la explanada: que actúen contra la pobreza y el cambio climático y faciliten medicamentos al Tercer Mundo.

En sus últimas estimaciones, se esperaba la llegada de unos 6.000 manifestantes de fuera de Alemania entre daneses, griegos, fineses, suecos, noruegos, franceses, belgas, holandeses y polacos, así como la llegada de un millar de autobuses.

Rostock reunirá durante la próxima semana a las grandes figuras de la oposición intelectual a la globalización económica, con la celebración de conferencias y conciertos, entre los que destaca el macro-festival previsto para el miércoles con el lema Tu voz contra la pobreza en el que actuarán, entre otros, el líder de U2, Bono.

La organización reclama al G8, que se reúne del 6 al 8 de junio en el balneario báltico de Heiligendamm, que destinen a África los 25.000 millones de dólares para 2010 que prometieron en Gleneagles (2005) y que establezcan normas medioambientales vinculantes para mitigar el cambio climático.

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