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Adelantar las elecciones generales

Rajoy insiste en que será candidato y no prevé cambios en el PP ni en el Gobierno

Como el anterior trabajo, de aproximación a las elecciones, fue redactado y publicado días antes de la jornada de votaciones, parece obligado completarlo con algunos comentarios del día después. Y lo primero que se me vino a la cabeza fue un amigo prematuramente calvísimo, de mostacho desafiante y cuerpo muy velludo, para quien el problema no era, decía, de calvicie sino de mala distribución del pelo. Acababa yo de escuchar a los voceros del PP proclamar que habían ganado las elecciones, ya que fueron los más votados por los españoles, así que el batacazo fue consecuencia de que estaban los votos mal distribuidos.

Es lógico, desde luego, que traten de consolarse los peperos. Sin embargo, la realidad es que les han dado para el pelo hasta dejarlos calvos del poder territorial que acumulara Rajoy en 2011; el mayor de un partido gobernante en democracia. Esto, por sí solo, es suficiente para plantear la necesidad de adelantar las elecciones generales previstas, en principio, para noviembre. Es preciso recolocar cada pieza en su sitio cuanto antes y ahorrarle al país los meses que quedan por delante. Porque ¿qué va a hacer el PP tras semejante bofetón? Porque no creo de recibo que insista en legislar por decreto en los términos que acaban de rechazar los electores. Sería legal, desde luego, pero poco legítimo y posible fuente de nuevos problemas El PP hizo oídos sordos a la voz de la calle, quiso silenciarla mediante la “ley mordaza” del ministro Fernández, pero acabó entrando en las corporaciones locales y los gobiernos autonómicos con posibilidades de apaños y conchabos muy reducidas: la supervivencia y la progresión política de los emergentes depende de su fidelidad a los compromisos adquiridos; y la recuperación del PSOE, de la coherencia que le permita aprovechar esta segunda oportunidad, no sé si me entienden. Por si no se han dado cuenta, ya hay en los cercados de la derechona quienes hablan de “frente popular” para meter miedo.

De los resultados electorales ha resultado el desaloje del PP de sus “santuarios” principales y que allí donde podría mantenerse en el poder no tiene otra posibilidad de pacto que Ciudadanos. Es curioso que los comentaristas, al ocuparse en caliente por la tele de los resultados a medida que se iban conociendo, midieran las posibilidades de mantenerse el PP en el machito a un pacto con Ciudadanos; que la mayoría de las veces resultaba insuficiente. Con olvido de que Ciudadanos ha repetido, una y otra vez, que no pactarán con nadie para obtener poltronas; que no entrarán en el gobierno de las corporaciones en régimen de intercambio de “estampitas”. No está el horno para esos bollos si su objetivo es consolidarse como la genuina opción de centro derecha. Mejor le iría mirar a la izquierda, con la que coincide respecto a los asuntos de corrupción y en la necesidad de una reforma administrativa, por ejemplo. Si existe el centrismo puro y duro, no hay duda de que es el posicionamiento más difícil de acreditar; entre otras cosas porque la derecha tiene un cierto pudor de proclamarse como tal y suele presentarse como “de centro”. Incluso tiempo hubo en que el centrismo se tildaba de escapismo. No debería hacerse del centro un comodín para convertir en full las dobles parejas.

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Las elecciones del primer cambio posible

Manifestación convocada por Podemos en Madrid el 31 de enero entre Cibeles y Sol

Este domingo toca votar y botar. Cesará, al fin, el zarandeo de las encuestas en las que los peor parados dicen no creer; con el añadido de que la única encuesta válida son los resultados de las urnas, lo que no deja de ser una majadería porque, como indica su propio nombre, los resultados no son un sondeo. La cosa está entre el cambio, que es como llaman a la entronización de la decencia política y el "nosotros o el caos" al que se agarran los peperos atemorizados porque la gente tiende a dejarse llevar menos por el dicho conservador de que "más vale malo conocido que bueno por conocer", devenido de forma interesada en expresión acabada de la sabiduría popular. Lo malo conocido sería el PP y lo bueno por conocer cualquiera sabe. Nada de particular tiene que el porcentaje de indecisos, a apenas 48 horas de abrirse los colegios sea significativamente mayor que en ocasiones anteriores.

No sé si Heráclito formuló la teoría de los contrarios antes o después de que los taoístas lanzaran la suya del yin-yang, que viene a ser lo mismo en chino. Lo que sí parece seguro es que el bipartidismo PP-PSOE vino mucho después a negar esa teoría que atribuye el orden del universo a la tensión entre opuestos, la que permitió al Hombre discernir y emitir sus primeros juicios de valor al distinguir entre el día y la noche, la salud y la enfermedad, la luz y la oscuridad, la vida y la muerte, la juventud y la vejez y cuanto les cuadre, que nada hay sin su contrario. Incluso en el fútbol, ya ven. Pero, como les digo, el bipartidismo, aunque imperfecto negó esa teoría al mantener la tensión sólo formalmente y reducida a la alternancia en el machito. Fue también Heráclito quien estableció la imposibilidad de que podamos bañarnos dos veces en el mismo río, que en el caso que nos ocupa serían las riadas de promesas y compromisos electorales. Y conste que traigo a colación a Heráclito porque Ángel Gabilondo, aspirante por el PSOE a la presidencia de Madrid, tuvo la ocurrencia de afirmar que a su remoto colega le hubiera encantado twitter; no vaya a ser que esté enviando un mensaje encriptado y uno con estos pelos, que con los filósofos hay que tener cuidado.

El caso es que tenemos tan asumida esa teoría de los contrarios que, al negarla, el bipartidismo ha impulsado la aparición de los partidos emergentes, Podemos y Ciudadanos, para demostrar que, en efecto, no hay uno sin dos: enseguida el personal de a pie los consideró sendos granos que les han salido a peperos y socialistas justo donde el contacto con las amadas poltronas es más intenso, o sea, las posaderas en lenguaje coloquial.

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La victoria de Cameron y Rajoy en la inopia

Cameron expresa satisfacción por la unión de las "cuatro naciones"

Entre los mensajes electorales de David Cameron para que le votaran figuraba asegurar la estabilidad que permita al país continuar por la senda de la recuperación económica frente a los laboristas, que lo llevarían a la ruina. No sé si se les suena pero por si no, diréles que es el mensaje preferido del PP; el que explicitara Soraya Sáenz de Santamaría en la acostumbrada rueda de Prensa tras el Consejo de Ministros con los resultados de las elecciones británicas sobre la mesa. Es curioso que el mismo partido que pedía no extrapolar los resultados andaluces a España lo haga con los del Reino Unido con el que solo tiene en común a Trillo. Será el legado de Fraga, que se apuntaba como propio cualquier triunfo conservador allí donde se produjera.

Yo no descarto ni dejo de descartar que el PP gane las elecciones generales, aunque no creo que, de ser así, repita la mayoría absoluta; o disoluta que también se dice de un partido récord mundial de casos de corrupción en los que sus dirigentes no han tenido arte ni parte; ni in vigilando ni in nombrando, dicho sea retorciendo el latinajo de garrafón en honor a Esperanza Aguirre, plusmarquista en la especialidad de darle cancha a los zarandajos. Como tampoco estoy demasiado seguro de que se haya acabado ya con el bipartidismo. No me fío, qué quieren, del PSOE; no me sorprendería que volviera a entrar en ese juego si puede obtener alguna ventaja. Hay entre los socialistas quienes lo bendicen, como Felipe González, nada menos.

Pero voy ahora por la contumacia con que el PP utiliza, según le cuadre, el engaño o la media verdad (táchese lo que no corresponda) que indica la poca consideración en que tiene la inteligencia del electorado. Porque a nadie se le escapa que, al margen incluso de las diferencias temperamentales, de cultura y práctica democrática, de sistema electoral, etcétera, no se perciben de la misma manera las cosas en España y en el Reino Unido. Se le fue, pues, el baifo a la viceRajoy con su euforia "fraguista" porque, aun en el supuesto de que los británicos le dieran a Cameron el triunfo para no arriesgarse a perder lo que tienen, no es lo mismo. Entre otras cosas porque tienen los británicos mucho más que "conservar". Para no meterme en mayores honduras, les recordaré que la tasa de paro del Reino Unido es del 5,7% (2014), frente al 23,6% de la española en el mismo año, lo que, como mínimo,  indica que son muchos más los españoles que tienen motivos para arriesgarse y votar el cambio. Mientras los británicos se miran en España o Italia para no llegar a esos extremos, no son pocos los españoles convencidos de que nada tienen que perder porque lo han perdido todo; o se lo han arrebatado.

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El PP de visita en la reserva

El portavoz del Comité de Campaña del PP, Pablo Casado,

Pablo Casado es portavoz del comité de campaña del PP y se le nota. Considera a Soria uno de los mejores ministros de la democracia y asegura que si no se presenta a las elecciones canarias es porque Rajoy lo necesita para otros desempeños, lo que hace de su ausencia un nuevo golpe centralista a las peculiaridades canarias de las que el muy ministro es notable espécimen. De puro peculiar menos mal que, para aliviar tanto desamparo, no se llevó también a Australia Navarro que resulta ser, según el propio Casado, la mejor candidata a la presidencia de Canarias. Un detalle que las lenguas de doble filo han querido desvirtuar asegurando que siempre hubiera sido el/la mejor candidato/a cualquier otro dedignado/a, pues la excelencia no la confiere la calidad intrínseca del agraciado/a sino el dedo soberano. Pero, en fin, tampoco es cosa de criticar al portavoz por cumplir con su obligación y como, encima, aquí nos conocemos todos, no necesito hacer el esfuerzo de contarles. Sólo le diría a Casado, en síntesis, que a otro perro con ese hueso.

Hizo Casado estas declaraciones a Haridian Mederos, de La Provincia. Dejó en la entrevista algunas perlas que sí merecen algún comentario. Una de ellas es que, contra lo que pudiera parecer y parece, "en el PP no cabe la corrupción, quien mete mano en la caja, lo paga". Quién nos lo iba a decir. Pero la encharcó al añadir que en cualquier cesto puede colarse una manzana podrida, aplicación hortofrutícola del dicho de que cosas como esa ocurren en las mejores familias. Y ya con la baladera puesta añadió que generalizar es ofender a los 800.000 militantes del PP y a decena de miles de concejales honestos.

Yo creo que quienes los ofenden son los corruptos y quienes, desde los altos del partido, han hecho la vista gorda, han tolerado esas prácticas y han defendido hasta no hace tanto a los involucrados. Las hemerotecas y las aún más comprometedoras videotecas están repletas de declaraciones de dirigentes peperos calificando los casos que afloraban de maniobras políticas, atribuidas a policías, fiscales, jueces, a cierta Prensa: todos movidos, cómo no, por el PSOE. Es imposible desconocer, por muy portavoz que se sea, que esos modos y maneras de proceder han contribuido al descrédito de la política y al más grave de las instituciones del Estado. No dudo, para qué, de que entre las nuevas remesas de dirigentes haya voluntad de acabar con todo eso, pero admitirán que para ser creíbles han de reconocer primero que lo que fue, ha sido y que siguen fluyendo los casos de corrupción como el combustible del ‘Oleg Naydenov’. Por si fuera poco, a los papeles de Bárcenas se unen ahora los de Rosendo Naseiro que dormían desde hace décadas en la caja fuerte de una notaría. Según estos papeles y las declaraciones del propio Naseiro, Aznar no ignoraba lo que había y según todos los indicios, la financiación bajo cuerda del PP, que está en el origen del desmadre devenido en saqueo, no es cosa que pueda imputársele a Bárcenas, que es sobre quien vienen cargando todo, sino que se remonta a los días de Alianza Popular. Quiero decir, en definitiva, que quienes han militado honestamente en el PP no han podido contrarrestar hasta ahora a quienes practicaban, toleraban o amparaban la corrupción y que la nueva y muy reciente actitud social de rechazo activo de la corrupción ha obligado al partido a recoger velas y darle a los honestos la posibilidad de ponerle coto sin verse represaliados. Del Rajoy que afirmaba no hace tanto que Gürtel no era “un caso del PP sino contra el PP” al que acaba de reconocer que tienen un problema hay un trecho significativo delimitado por las evidencias, por la indudable incidencia de los partidos emergentes que ha capitalizado y dado voz a la indignación y por las urgencias electorales del partido del Gobierno. En ese contexto debería valorarse que los demás partidos, con mayor o menor contundencia, se hayan juramentado para no pactar con el PP. Ya vendrá el tío Paco con las rebajas que, imagino, serán mayores o menores en función de cómo salga el PP de las urnas.

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Cosas de la campaña de la precampaña de la campaña

Acto Podemos Barcelona, Pablo Iglesias primer plano

En Evaristo Carriego dejó escrito Borges que el argentino es un individuo, no un ciudadano; que el Estado es para él una abstracción impersonal y que por eso no considera un crimen robar dineros públicos. No sé si la observación es atinada o fue cosa suya pero, de ser cierta, debe considerarse semejante actitud legado hispano; al fin y al cabo, los argentinos no descienden de los indios sino que descendieron de los barcos, como se dijera por los días en que andaban los latinoamericanos a la búsqueda de una identidad común: la que resultó ser el lenguaje que, años después, daría lugar al boom literario.  

A lo que iba: son demasiadas las ocasiones en que he oído elogiar la habilidad de alguien que se ha enriquecido a costa del Estado; desde una profesión liberal o desde una empresa, con beneficios también para quienes optaron por el funcionariato o la política y el poder. Así ha sido en España durante demasiado tiempo, siglos diría, con el resultado de una impunidad tan garantizada que bastó rascar un poco para poner en evidencia el tremendo saqueo del país. Hay quienes han calculado que el importe del fraude conocido hubiera bastado para ahorrarle a millones de españoles el terrible sufrimiento de los últimos años. Ha habido políticos que no se han ocultado para proclamar el principio eje de su ensolerada concepción política: para los amigos, el favor; para los enemigos, la ley. Es ésta, tradición que no desapareció con la democracia; y reflejo de la idea de que vale defraudar al Estado se me antoja el precioso anuncio fijado en la puerta de cierto amañado listillo: "Se hacen declaraciones de la renta a devolver". El Estado, por su parte, trató de generar una conciencia fiscal inexistente con el eslogan machacón de "Hacienda somos todos” que encontró enseguida el añadido popular de "unos más que otros", que no por ser un chiste dejaba de poner de manifiesto la raíz de esa mentalidad no contributiva, podría decirse.

Con todo, la democracia introdujo poco a poco una conciencia fiscal. La que pesa como una losa sobre quienes no tienen otra renta que las de su nómina sometida a la más estrecha de las vigilancias. Son más Hacienda que los otros, las grandes empresas y fortunas que cuentan con mecanismos (legales, eso sí) que, sumados a los menos legales o directamente ilegales, les hace más llevadero cumplir, pagar proporcionalmente menos o simplemente no pagar. Hubo, por supuesto, adelantados a su tiempo, gente desagradable indignada por trato tan desigual. Sin que se les hiciera caso pues quienes estaban sujetos por una nómina sin posibilidad de evitar la inspección seguían votando a quienes estaban en el cogollito, como diría Proust, de los privilegiados y favorecidos. Los que precisamente por tener más dinero tenían las mayores posibilidades y vías de colocarlo fuera del país. Me refiero, claro está, a dinero no producto de actividades delictivas por más que con tanto manoseo encubierto y saltos de un paraíso fiscal a otro acababa por no diferenciarse.  

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Rajoy en vías de amortización

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy

" Es la mejor barrera del mundo. Tan ligera como el aire. Más fuerte que el whisky. Más barata que el polvo. Totalmente de acero y de varios kilómetros de longitud. No ha nacido res que pueda atravesarla. Señores, acepten el desafío y lleven sus vacas". Así proponía el vendedor John Warn Gates, allá por los años 70 del siglo XIX, sus alambres de púas a los granjeros texanos para proteger sembrados y gallineros de las avalanchas de ganado provocadas por los rancheros con todo el derecho que les daba haber llegado antes a matar indios. Las púas primigenias se reservan hoy para la exclusiva disuasión de los animales, de modo que los nuevos diseños, de hojas metálicas muy afiladas y cabronas, se destinan a los seres humanos abocados a huir de la miseria, el hambre y la muerte en sus países de origen. Hay cuchillas de diversos tamaños pensados para cualquier tipo de daño que quieran causar sus clientes. De especial ingenio y eficacia son las giratorias especiales antiescalada y las que vienen con ingeniosas muescas en sus extremos, de efecto anzuelo pues se enganchan indistintamente en las ropas o en las carnes. Las más caritativas se sirven con bondadosos colores fluorescentes que advierten de su presencia; frente a las de tipo camaleón que se camuflan cosa mala. La variedad es grande. Las hay elementales que pinchan o cortan, a elegir, y electrificadas de bajo consumo y con corrientes variables, desde el calambrazo doméstico común, que todos hemos sufrido alguna vez entre palabrotas y maldiciones delante de los niños, hasta las de electrocución directa, que son las más indicadas para las grandes aglomeraciones de desesperados y fugitivos. Todos los modelos, en fin, según catálogo. Se admiten tarjetas.

Tenía yo esta información de ofertas en una ficha que se me traspapeló. La recordaba cada vez que oía al ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, hablando de lo democrático del procedimiento y su chulesca invitación a quienes lo critican a que le envíen sus señas y teléfonos y poder mandarles a sus casas una remesa de detenidos en las vallas para que los alojen y atiendan. Como siempre ocurre, mucho se habló durante unos días de las "concertinas", que así dieron en llamarlas para rebajar algo su dramatismo, para desaparecer en cuanto dejaron de ser novedad noticiable, por lo que no sé si las mantiene el ministro o si las retiró aconsejado por su director espiritual, que ya no se lleva freír musulmanes ni animistas negros. La ficha apareció cuando dejé de buscarla y me vino bien ahora que los mandamases europeos se dicen decididos a hacer algo.

Y arranco con la manera de enfocar el problema del ministro Fernández Díaz. Aparte de sus evidentes limitaciones, que le llevan a sospechar que hay yihadistas entre los que acechan al otro lado de la vallas la oportunidad de colarse por Ceuta y Melilla, es ideológicamente incapaz de relacionar el fenómeno con la miseria y la pobreza sobre la que se asienta buena parte del bienestar del primer mundo. No puede admitir que haya un capitalismo desalmado que alienta y sostiene dictaduras asesinas y genocidas porque son buenas para los negocios y desde luego mejores que la democracia a poco les salga uno que crea en esas cosas.

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Un mal Rato para el PP

Rato y Blesa "propiciaron" el uso indebido de fondos mediante las tarjetas B

El PP ha orientado de momento su precampaña a poner tibios a los partidos emergentes, o sea, a Podemos y Ciudadanos; aunque en los últimos días se advierte cierta propensión pepera al acercamiento a los segundos porque mientras para los primeros sigue vigente la consigna de presentarlos como un peligro para la democracia; sin especificar, en términos comparativos, si es o no superior ese peligro, por ejemplo, al de la ley de Seguridad Ciudadana y las que te rondaré como consiga el PP gobernar los próximos cuatro años.

A partir de esa consigna, quedan los peperos en libertad de poner de su cosecha y así pudo Esperanza Aguirre ir más allá del peligro que pueda representar Podemos para afirmar, lisa y llanamente, que si llega al poder  se acaba la democracia. En aras de la brevedad y de lo harto que me tienen no me calentaré la cabeza y tiraré del juez Baltasar Garzón, una de las víctimas más conocidas de la democracia pepera. Dijo Garzón al respecto: "Se dice que no confíen en los nuevos. ¡Qué barbaridad! ¿Hay que confiar en los que estaban y no daban respuesta?". Se refería a la corrupción favorecida por los dos partidos gobernantes que han obstaculizado la lucha contra ella. Con la mayor desverguënza por parte del PP. Garzón acaba de publicar un libro, El fango lo tituló, que para Anabel Díez, a quien la declaración que acabo de recoger, es "un atlas de la corrupción en la que no se salva ninguna institución".

Otra consigna pepera es tildar de "populistas" a los dichos emergentes. Sin definir qué cosa sea el populismo, claro. Se da por descontado que es algo muy feo, pero sin entrar en detalles que puedan proporcionar elementos de juicio suficientes para otorgar el cum laude populista al PP. Porque si nos atenemos a la característica más divulgada del populismo, la de hacer promesas electorales que no se piensa o no se pueden cumplir, la campaña pepera del 2011, la que sentó a Rajoy en La Moncloa, es un excelente trabajo de campo. Quizá confiara en la escasa memoria de los electores y sin quizá es evidente que la laguna la llenaron las hemerotecas y sobre todo las videotecas.

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Rajoy tocó a rebato contra los “experimentos”

El presidente del Gobierno Mariano Rajoy

Dijo Rajoy que los resultados de las elecciones andaluzas no son extrapolables, qué va, a las locales y autonómicas de mayo ni a las generales que cerrarán este añito que nos traemos. Sin embargo, destacados miembros de su partido y otros que se me ponen a tiro a la hora del café no debieron recibir a tiempo la consigna. Lo digo porque a los choques de los/las primeros/as espadas nacionales del PP, que reducen el fiasco andaluz a la idoneidad o lo contrario del candidato dedignado, se añade la preocupación de quienes, sin ser propiamente de la puta base, se mueven cerca de ella y te cuentan cosas en la confianza de que uno es una tumba. El caso es que decidió el presidente convocar a más de quinientos cargos del partido para cerrar filas a ver si consigue evitar el batacazo que le auguran las encuestas en las próximas elecciones de mayo; por si acaso resultan extrapolables las andaluzas que cargó el diablo.

La reunión de la directiva pepera no era deliberativa ni mucho menos decisoria. Rajoy no la ha convocado en los últimos años de modo que no debe considerarla necesaria. Sirve para lo que sirve; en este caso, para colocar su discurso y medir la duración, la intensidad y el entusiasmo de los aplausos. Un discurso en que pidió "unidad, disciplina y lealtad" y dado que sólo se pide aquello que no se tiene, podrán imaginar cómo anda de escaso de semejantes virtudes el patio pepero. El tono de la intervención de Rajoy fue mitinero, rozando las fronteras del fervorín. Lo que no me pareció adecuado pues no se dirigía a su querida mayoría silenciosa sino a cargos públicos del partido, o sea, a sujetos de colmillo mayormente retorcido y cargados de los resabios de los caballos viejos; como el que le vendieran a un amigo a precio de ganga y que se le iba al suelo a poco le tirara de las riendas para que echara a la izquierda, precisamente, pues era de los amaestrados para simular el gran talegazo en los rodajes de películas del Oeste.

Decíales que Rajoy exigió unidad, disciplina y lealtad de lo que deduje que son actitudes que echa de menos en el partido tras el sacudón andaluz. Deducción a la que añadiría lo que pueda tener de reflejo de su falta de autoridad para imponer a los contendientes el lavado en casa de los trapos sucios. En lavadora industrial, se entiende. Casi una alegoría de esa falta de autoridad, incluso de desconsideración, fue que, en el debate sobre el Estado de la Nación, mientras él discurseaba, Celia Villalobos, que presidía en ese momento la sesión, jugaba con su tableta. Que yo sepa, Villalobos no se ha disculpado ni nadie se lo afeó. Tampoco ha reprendido Rajoy, no vayan a enfadarse, a los dirigentes andaluces que despotricaron de Ciudadanos por su origen catalán y el hecho de que su líder se llame Albert, lo que, cuando menos, no parece demasiado oportuno en las filas de un partido que gobierna cuestión tan delicada como la independencia de Cataluña. Y no les digo de la tibieza ante los casos de corrupción que hacen de la tolerancia cero una figura retórica.

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Chirino vuelve a la semilla

La Fundación Martín Chirino, un centro del arte de vanguardia universal

La dimensión universal de Martín Chirino no podía encontrar mejor lugar que el Castillo de La Luz para la vuelta a la semilla. No es difícil imaginar que en sus idas y venidas entre Las Canteras doméstica y el Puerto de La Luz, abierto a todos los mares, intuyó la que habría de ser su vida. Quiero pensar que igual fue, casi un niño todavía, cuando se le ocurrió que si el hierro podía flotar en las aguas de la bahía no había razón para que no pudiera también volar. Lo que quizá hubiera quedado en fugaz ocurrencia de niño de no moverse en un inquieto entorno humano e intelectual excepcional, que lo era doblemente en el ambiente opresivo de prolongada posguerra que era, en Las Palmas de Gran Canaria de su juventud, para salir corriendo. Lo comprendí muy bien cuando conocí a Martín hace más de cuarenta años. O más. Eran sus visitas discretas, calladas para no alertar a los fantasmas y pude entrevistarle, en una mesa de la cafetería del antiguo Hotel Palace, gracias a los buenos oficios de algunos amigos comunes, tinerfeños por cierto, que intermediaron para que se dejara.

Uno, la verdad, no entiende demasiado de arte y mi natural propensión a la pereza hace que no me pare demasiado, heréticamente si quieren, en los objetos producidos y me interese más la aventura vital del autor para entrever el sentido de su obra; la que en Martín arranca de los escenarios de su infancia y primera juventud, se prolonga en una elaboración intelectual que incluye en su materialización el dominio de la forja para que el hierro pueda volar, describir espirales de viento que lo mismo se abren a ocupar el espacio sin ahogarlo que se enroscan en apariencia cuando en realidad son infinitas; aunque tengan un punto desde el que se desenvuelven, el que ha impedido que el vértigo de la propia espiral le hiciera perder pie en su tierra natal, que él mismo califica de inestable pero de la que toma su energía como señalado de los dioses.

Martín está, pues, donde debía estar. Pero me inquieta que anden los políticos de por medio. Lo digo porque recuerdo bien su labor al frente del CAAM. Su buen hacer y prestigio profesional le dio una proyección internacional al centro hasta que hizo acto de presencia la mezquindad politiquera, uno de los demonios insulares que, cómo no, asomaron su feo rostro en la inauguración del otro día. La ausencia de representantes del Gobierno canario resultó muy significativa. Dicen que fue por razones protocolarias, porque no se previó la intervención, más bien diría que se impidió, de Paulino Rivero mal que le pese a Soria todavía la primera autoridad autonómica. La eterna disputa por sacar más la barriga que es, como ha indicado José Miguel Pérez, un clásico en los actos organizados por el PP. Menos mal que el homenajeado sabe pisar en tierra inestable.

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El Gobierno canario se va de reformas y Rajoy se olvidó de los Chafalmejas

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy

Mariano Rajoy se ciscó en la jornada de reflexión de las elecciones andaluzas. No es que violara la ley, pero sí aprovechó la convención pepera de Valencia para dirigirse a la mayoría silenciosa en la que tiene depositadas todas sus esperanzas. Está visto que con este hombre hay que jugar al póker en bañador. La cosa fue tal que así.

Los peperos valencianos, que tanto han honrado a la derecha española en los últimos años, se reunieron para aprobar el marco del programa con que se presentarán a las próximas elecciones y allí se personó Rajoy. Mientras los andaluces reflexionaban, se soltó un mitin de aquí te espero con más vuelos que el aeropuerto del abuelo Fabra. Al grito de ¡fuera plasma! y sin anestesia arremetió contra la oposición a la que considera una jarca de adanes, tertulianos, zascandiles y amateurs que nos llevan al desastre; como si ya no estuviéramos en él. Es su opinión y no la discutiré. Pero me llamó la atención lo del amateurismo lo que equivale a reprocharles una falta de profesionalidad política, a diferencia de los/las jerarcas de su partido que, al decir de Bárcenas, él mismo les entregaba los sobres que esperaban como perros por cáscaras de queso.

No mencionó Rajoy a Andalucía ni al candidato de su partido a la Junta, Moreno Bonilla, eso es verdad. Quiero decir que formalmente respetó la reflexión de los andaluces, pero que el canal 24 Horas, de TVE, retransmitiera entero y completito, para toda España, su fervorín al PP valenciano indica la intencionalidad de convencer a los andaluces de que sin el PP no son nada. Sólo faltó que llamara "chafalmejas" a sus rivales y sin embargo enemigos. Es un término que es, o ha sido, de mucho uso en Cuba, en Andalucía y en Canarias, aunque el DRAE, muy poco dado al federalismo léxico, lo despacha como sinónimo de "pintamonas". Pasó por alto, pues, que en las islas se le dice "chafalmejas" a los individuos parlachines y mentirosos, los que prometen mucho y nada cumplen, que se meten en todo para liarla, es decir, a los también llamados "arretrancos".

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