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La birriosa liturgia de los arritrancos

Los arritrancos reparten afrecho a la masa culichinche, que rumia y vota, sin que la sociedad civil experimente mejora alguna

No hay ningún partido con una iniciativa clara para romper este camino hacia el abismo que llevamos

La tetraplejia de España es aterradora y un partido en vías de extinción quiere, vendiendo un único voto de manera patética, evitar la parálisis de la nación

“Hoy quiero confesar que estoy algo cansada, de llevar esta estrella que pesa tanto. Que perdí en el camino tantas cosas, que me hicieron a veces tanto daño”

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La diputada de CC, Ana Oramas, antes de su intervención en la tercera sesión del debate de investidura

La diputada de CC, Ana Oramas, antes de su intervención en la tercera sesión del debate de investidura EFE/JuanJo Martín

“Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”

(Albert Einstein)

Cuarenta años aguantando el mismo rollo, es mucho. Es muy fuerte. Es demasiado. Cuarenta años escuchando mentiras, eufemismos y tópicos, es penoso y desesperanzador. Cuarenta años soportando el gran timo de la transición y su consecuencia, el régimen del 78, es para salir corriendo espantado rumbo a los antípodas. Y, tras esos cuarenta años, ver que la cosa puede seguir igual cuarenta años más – Nuevo Orden Mundial, Globalización y Corporatocracia mediante – es para bajar al varadero, comprar un cabo de calidad y colgarse del palo mayor. ¡Vaya palo!

La gran mayoría de los analistas de esas birriosas liturgias que se celebran regularmente en el Congreso, fundamentalmente las sesiones de investidura y los debates sobre el estado de la nación, suelen meterse en el bosque para ver qué pinta tienen los árboles y qué ruidos se escuchan. Es muy lícito y tal vez sea necesario – no lo sé con certeza – que suceda así y que haya que dedicar espacios en el aire, en la virtualidad y en el papel a las palabras de los chafalmejas diciendo una y otra vez lo mismo. La parte positiva del asunto radica en que los ciudadanos pueden conocer qué piensan o qué dicen pensar los políticos. Y la parte chunga queda referida a que, a través de los mass media, esos citados arritrancos reparten el afrecho a la masa culichinche, que rumia, rumia y rumia y, a posteriori, vota, vota y vota, sin que, con los datos en la mano, la sociedad civil experimente mejora alguna. En cuarenta años. Los mismos que duró la dictadura de Franco, ese hombre. 

Pensando junto a Charles Ingalls 

Repetir lo mismo que se repite – su ejecución depende mucho de la calidad de las plumas y teclados – no es una cosa que llame demasiado la atención de mi corteza cerebral, allá o aquí donde residen la percepción, la imaginación, el pensamiento, el juicio y la decisión. De modo que, my way, y aprovechando el lóbulo frontal, donde habitan inteligencia y personalidad, prefiero abandonar el centro del bosque, alejarme de la humedad, la resina, les feuilles mortes, el humus y los troncos, para salir a la pradera  junto a Charles Ingalls y otros simpáticos miembros de la familia propietaria de la casa que está un poco más al sur y, bajo la cálida zalema del sol preferentemente, ver la agrupación de árboles más como un todo que como un conjunto de individualidades aparentemente ajenas unas a otras, aunque con la misma intención: perpetuarse. Creo que se entiende.

Charles Ingalls

Charles Ingalls alchetron.com

Ya habrán visto como, en la práctica, los problemas de España se han reducido a lograr un acuerdo, bien de derechas, bien de izquierdas, para formar gobierno. Es más que obvio que no hay ningún partido con una iniciativa clara para romper este camino hacia el abismo que llevamos. Thelma y Louise. Así que el asunto está en pactar – para mí, una traición al electorado – de cara a confeccionar un Gobierno que ni querrá ni podrá modificar el statu quo. En definitiva, no queda otra que acudir a la espantosa frase: más de lo mismo, a la que añado: pero, a peor, que estoy absolutamente seguro de que 2017 y 2018 serán un auténtico calvario para este país. En definitiva, como detesto hacerme eco de discursos huecos e hipócritas, la cosa quedará reducida a un dominio de una reducida oligarquía sobre una gran masa de miserables cuyo único futuro será luchar por la supervivencia. Esta sociedad al completo está desperdigada entre los árboles, pero quién regula la vida del bosque está fuera observando. Desde que haya un Gobierno, comenzará a caer la lluvia ácida y la masa forestal desaparecerá si Dios no lo remedia.

Es cierto que podría recoger aquí los tejemanejes de unos y otros, las presiones y representaciones, los embates y los encajes, la vil esgrima y el repugnante eufemismo que han ocupado este tiempo que tuvo su bandera de salida en diciembre de 2015. Perdonen que no lo haga porque, a mi juicio, atender a los imbéciles es perder el tiempo. Más a aquellos que, tras cuarenta años de latrocinio, persiguen continuar con el banquete echando migajas a los perros. Hay algunas cosas curiosas sobre las que tal vez sí merecería la pena hacer un poco de literatura. Publicidad, no. Hoy, a las 14:43 y bajo esta perseverante calima, sería una pérdida de tiempo, por ejemplo, dedicar el pasar de las nubes al patetismo obsceno de CC y su privilegiada cabeza, Ana Ani Oramas, una de las peores declinaciones latinas y ladinas que he visto nunca. Ya Carlos Sosa la ha calificado como “Nuestra Pantoja”, muy poco antes de que los grancanarios y todo aquel que quiera se lancen carretera arriba a mostrar su cariño a la Vírgen del Pino – María del Pino, se llamaba mi madre – en la villa de Teror. Claro que una cosa es Teror y la Virgen y otra muy distinta terror y Ani.

Seguramente y dado que la envidia es como la tiña, algunos me calificarán de pelota si considero un acierto por parte de Carlos (director de este medio) haber dotado a la Oramas de ese duende que poseen las folclóricas. ¿O no es folclore en vez de nacionalismo esa copla que habla de “las reclamaciones de mi tierra canaria”? Lo dicho, acepto la lapidación con tal de poder referirme a ese mi arma que los nacionalistas transportan en la guantera de su Smart. 

El tablao que se viene al derrumbe 

El escenario encendido de luces - Marinero de luces de sol y de sombra, de mar y de olivo. Se quedó tu silencio de rojo y arena clavado en el mío -, las mesas de aceitunas y manzanilla, las sillas de anea en el albero. Ya suenan las primeras escalas de las guitarras, Barragán y Castro, a las palmas – no de Gran Canaria. A las otras -. ¡Qué palmeros! ¡Arsa! … el público que se pone en pie para recibir a Ana, Ani, Anita ... blanco de todas las miradas, lunares de todos los ojos, se acerca al micro dominando la cola de faralaes como la hembra doblega al macho y el torero humilla al toro … Al fondo, con ese salero que la vida le dio, Mariano quien grita: ¡Guapa! ¡Hermosa! … Y esas lágrimas que resbalan por las mejillas de terso lifting … ¡Que se acerca! ¡Que tiembla! ¡Que se ruboriza! ¡Que va a hablar! … “Hoy quiero confesar que estoy algo cansada, de llevar esta estrella que pesa tanto. Que perdí en el camino tantas cosas, que me hicieron a veces tanto daño. Tanto daño, hoy quiero confesar (…) Hoy quiero despojarme y desnudar el alma. Para que sepan todos como soy. Soy un poco la sal, y un poquito la arena. Primavera despierta en una ventana. Soledad y vacío cuando espero. Corazón encendido si él me llama. Hoy quiero confesar que he llorado mil veces. Escuchando las notas de una guitarra. Que le debo a la vida tantas cosas. Y he cantando bajito alguna nana ...” .

El portavoz de Nueva Canaria, Pedro Quevedo, pasa delante del escaño del presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy

El portavoz de Nueva Canaria, Pedro Quevedo, pasa delante del escaño del presidente del Gobierno en funciones, Mariano Rajoy EFE/Kiko Huesca

 ¡Oh pasión! ¡Oh delirio! El tablao que se viene al derrumbe. Sangran los dedos sobre cuerdas y palosanto, dolor de Cristo en las manos de enloquecido batir, ¡Oh Blanca Paloma, que parece como si quisieran saltar la reja! ¡El nacionalismo en lucha contra el vía crucis del expolio! ¡Y con un solo voto! ¡Juana, digo, Ana … de Arco! … Alguien grita en la sala. Es atrás junto a las sombras. ¿Qué veo? Quevedo el del nacionalismo emergente que clama por un régimen ultraperiférico, algo de incontestable sabiduría política. Ana, Ani, Anita sigue cantando, ajena al alboroto. Surgen hombres y mujeres de tras las cortinas y lanzan al aire estrellas verdes. Verde que te quiero verde y que yo me la llevé al río creyendo que era mozuela … y resultó que tenía marío. “Son siete navíos en medio del mar. Son siete esmeraldas dentro de un panal. Tierra legendaria de volcán y Sol. Las Islas Canarias ¡qué bonitas son! Gran Canaria una, Tenerife dos, Hierro y La Gomera tres y cuatro son. Lanzarote cinco y La Palma seis, con Fuerteventura siete, siete ya lo veis. Canarias, Canarias, Canarias, Canarias jardín que un poeta soñó. Canarias, Canarias regalo que al mundo hizo Dios.  Canarias, Canarias... Canarias, Canarias regalo que al mundo hizo Dios”.  

Y llegó la Policía ...  

Dos bombonas de Policía estacionan en la puerta. Y los leones que rugen. Desbordados los porteros. ¡Que no, que no es Tejero de vuelta! Los caballos negros son. Las herraduras son negras. Sobre las capas relucen manchas de tinta y de cera. Tienen, por eso no lloran, de plomo las calaveras. Con el alma de charol vienen por la carretera. Jorobados y nocturnos, por donde animan ordenan silencios de goma oscura y miedos de fina arena. Pasan, si quieren pasar, y ocultan en la cabeza una vaga astronomía de pistolas inconcretas. ¡Que no, que no es Tejero de vuelta! ¡Que es Saavedra encabronado! Que al masón el Obispo ha rechazado el acomodo en el templo. Ruge de bruno la masonería palmera y el amarillo de millones de plátanos se despeña por los barrancos, mientras continúa la fiesta. Y en otra fiesta a lo lejos, hay menores intoxicados del peor alcohol - en un principio, la vodka sólo se elaboraba en Moscú (donde surgió la primera 'taberna real', por eso, hasta el siglo XVIII se llamó moscovita. A la mala de poca refinación la llamaban f rancesa del grado 14'(que equivalía al último grado de los  funcionarios del estado), sivak o bandajlyst  - sus padres, los de los menores, andan muy lejos, ajenos al exterminio. ¡Qué vienen los rusos! Todos los fines de semana se celebra el sacrificio, satánico rito de una sociedad que dice querer vivir mientras ve como se muere. La tetraplejia de España es aterradora y un partido autodenominado nacionalista y en vías de extinción quiere, vendiendo un único voto de la manera más vergonzosa, pueril y patética, evitar la parálisis de la nación, pactando con el PP cuando en la autonomía gobierna con el PSOE. Cada vez la distancia entre ricos y pobres es más grande y más acentuada también es la lejanía entre políticos y ciudadanos. Para colmo, las Islas comienzan asimismo a envejecer siguiendo la dinámica española. Por vez primera, los mayores de 64 años superan a los menores de 16. He leído por ahí que alguna mente brillante ha pensado en convertir esta tierra, en caso de que haya suelo libre, en un paraíso romántico. No, no se trata de una idea similar a la de Rita Martín cuando se le ocurrió traer islandeses a Canarias, allá por 2009. No, no se trata de eso. Se trata de romanticismo de verdad: Wolfgang von Goethe, Schiller, Shelley, Keats, Wordsworth, Edgar Alan Poe, Cheateaubriand, Victor Hugo, Alphonse de Lamartine, George Sand  Alexandre Dumas, Lord Byron, Walter Scott, Leopardi, Aleksandr Pushkin, Espronceda, Larra, Zorrilla, el Duque de Rivas y los ya tardíos Gustavo Adolfo Bécquer, Augusto Ferrán y Rosalía de Castro.

Con permiso de Don Gustavo, ¿Qué es poesía? dices mientras clavas en mi pupila tu pupila azul. ¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas, Ani? Poesía... eres tú.

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