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Tras el fallido butrón en el Banco Mundial…vuelve Soria

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Luis de Guindos y José Manuel Soria

Luis de Guindos y José Manuel Soria Europa Press

Es más que posible, y por ello me atrevo a decirlo, que jamás se haya hablado tanto de Soria desde que muriera Antonio Machado, el 22 de febrero de 1939, en el pueblecito de Colliure (Francia), que lo había acogido como refugiado. Antonio, del que pocos saben que se llamaba Antonio Cipriano José María, llegó allí procedente de Barcelona en condiciones de terrible indigencia, huyendo de una segura muerte a gatillo de los fusiles del Alzamiento Nacional franquista. Lorca y Miguel Hernández no pudieron hacerlo. Ni quisieron, aventuro. Pronto murió, triste de profunda tristeza, aquel que pasara su infancia en el Palacio de Las Dueñas, propiedad de la Casa de Alba. Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla y de un huerto claro donde madura el limonero … El inmenso poeta que dejara el mundo ligero de equipaje, casi desnudo, como los hijos de la mar , fue cubierto en su lecho de muerte con la bandera de la II República. Una foto que forma parte ya del inconsciente colectivo de los que llevan abiertos los ojos al pensamiento y la cultura.

Ahora ya nada tiene que ver el uso del nombre en los medios de comunicación con la Soria de los Campos de Castilla, con el castellano viejo y arrugado por el sol, con Don Guido ni con el seductor Mañara. Soria está unido a un vocablo en los antípodas de la cultura y la bonhomía. Está atado con rígido cabo, fatal pendulazo, a la corrupción. Y no digo presunta porque lo evidente jamás puede ser presunto más que a efectos judiciales. Aunque lo señalaran Ramsés II o Tutankamon. El caso es que Soria, como vocablo, parece haberse convertido en sinónimo de mosca cojonera. Es el bebé en el bautizo, el novio en la boda, el muerto en el entierro (de momento no celebrado) y el sospechoso de múltiples manejos que esconde el Gobierno de AP/PP, sus ministros, su presidente, su red clientelar, barones, asesores y múltiples beneficiarios de sus tejemanejes con el sombrero Panamá ladeado y volcada el ala sobre los ojos. Por la esquina del viejo barrio lo vi pasar con el tumbao que tienen los guapos al caminar; las manos siempre en los bolsillos de su gabán, pa' que no sepan en cual de ellas lleva el puñal (…) La vida te da sorpresas, sorpresas sorpresas te da la vida ¡ay Dios¡ Pedro Navaja matón de esquina quien a hierro mata a hierro termina. Por cierto, a yer mismo hablé con el Sol y me comentó que estaba hasta los cojones de que “ese tío pretenda nacionalizarme”.

No me adentraré sobre el despropósito de España ni volveré a citar a Valle-Inclán y el esperpento, pero sí mostraré mi sorpresa ante el culebrón panameño – no venezolano – que protagoniza nuestro hombre sin dar siquiera tiempo para unos minutos de publicidad de Monsanto y Bayer. Después de verse obligado a salir pies en polvorosa del Gobierno por estar metido en los paraísos con corbata de Valentino – ya saben que Adán usaba solamente calzoncillos Ocean o Punto Blanco - , se mete a practicar un butrón, ayudado por De Guindos con cincel y martillo, en el Banco Mundial, con objeto de mamarse 226.000 euros al año libres de impuestos. Fue tan burda la operación, tan de cacos baratos, tan de catetos políticos, tan de falta de respeto a la sociedad civil española, que al simplón de Rajoy no le quedó más remedio que decirle al guindilla que, a su vez, le diera pasaporte al panameño y que se suspendiera la operación de taladro de tabiques. El butrón resultó fallido.

Y ya me prometía yo una entrada de Otoño y cambio de hora en paz y felicidad, cuando me encuentro con que tres millones de euros destinados “a reactivar la isla de El Hierro”, se han volatilizado y Hacienda está que trina .

No me gustan mucho los chistes. Creo que, generalmente, rebajan la calidad de un texto. No obstante, me arriesgo: ¿Saben aquel que diu: que llega una chica y se acerca a un maromo y le dice: Me dejas que te haga un truco de magia ? Y él contesta: ¿Cuál? Ella toma de nuevo la palabra y le comenta: “Te echo unos polvitos y desaparezco”. Pues eso.

Como decía Antonio Machado, “este hombre no es de ayer ni es de mañana, sino de nunca; de la cepa hispana. No es el fruto maduro ni podrido, es una fruta vana de aquella España que pasó y no ha sido, esa que hoy tiene la cabeza cana” . Y como la Navidad, Noël, Christmas, Natale, Weihnachten, está a la vuelta de la esquina, les recomiendo que, si quieren darse postín y estar en la cresta de la ola, sienten a Soria a su mesa – siempre la caridad cristiana – pero, por favor, ni se les ocurra sacar la cubertería de plata ni las copas de cristal de Bohemia.

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