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La patética huida del ave de corral

Consciente de que finalmente va a ser juzgado, Puigdemont se refugia en Bélgica como un Urdangarín en Ginebra, exigiendo “garantías de un juicio justo”

Mientras, a Trapero, major de los Mossos, se le había retirado el pasaporte, Interior comunicó que el expresident podía moverse libremente. Ahí os dejo el paquete

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Carles Puigdemont en el Press Club Brussels (EFE).

Carles Puigdemont en el Press Club Brussels (EFE).

Abrías el grifo y manaba cocaína. Durante los años ochenta, el hotel Mutiny de Miami era un carismático presbiterio donde se codeaban narcotraficantes – Súper Papi, El Raspao, El Perro – famosos del star system, la élite política, leguleyos, mafiosos… todos bajo el logo de un pirata y con puntos cardinales muy bien definidos: sexo, coca, champán y música disco. Ya Gloria Gaynor había hecho una importante declaración de intenciones justo al final de lo 70’s: I will survive. Donna Summer tomaría luego el relevo. Todo lo cuenta el periodista Roben Farzad en su libro Hotel Scarface, publicado por la editorial Berkley. Y narra Farzad que un narco de nombre Mario Tabraeu – al parecer inspiró a Brian de Palma para crear el personaje de Al Pacino en Scarface – tenía un chimpancé llamado Caesar al que hacía pasear pertrechado de gruesa cadena de oro y rolex. Una atmósfera interesante. Como interesante es encontrar encriptados e insolentes puntos de conexión entre escenarios con diferentes realidades que, no obstante, parecen estar movidos por una ingeniería muy similar. De ahí la conspiranoia, tan de moda para explicarlo todo. Mucho se ha hablado, especulado y escrito también sobre el misterio que se oculta bajo la letra de una canción que habla asimismo de un hotel: Hotel California, del grupo Eagles.

En un oscuro camino del desierto, viento frío en mi pelo. Cálido olor de colitas elevándose en el aire. Adelante, en la distancia, vi una luz trémula. Mi cabeza se puso pesada y mi vista se oscureció. Tenía que parar por la noche. Ella estaba allí en la puerta de entrada. Yo escuché la campana de la misión y pensaba para mi: ésto debe ser el cielo o el infierno. Entonces ella encendió una vela y me mostró el camino. Había voces bajo el corredor. Me pareció escucharlas decir: Welcome to the Hotel California (…) Bienvenido al Hotel California. Un lugar tan adorable, un lugar tan adorable. Ellos disfrutan la vida en el Hotel California. Qué linda sorpresa. Trae tus excusas”.

Press Club Brussels. (Pressclub.be)

Press Club Brussels. (Pressclub.be)

El pollo decapitado

Todo el mundo ha escuchado hablar de pollos que, guillotinados, corren en cualquier dirección como si el perder la cabeza les hubiera insuflado la intensidad de vida que jamás tuvieron. Y es cierto: un pollo puede vivir descabezado durante cierto tiempo. Uno, conocido como Mike vivió algo más de un año después de ser decapitado.

A partir de ahí, el pueblo o el populismo, vaya usted a saber, adoptaron una expresión que dice en inglés headless chicken, y que en español sería “como pollo sin cabeza”. Se usa para definir a aquellos que no saben lo que hacen.

Y con Halloween a la vuelta de la esquina con sus calabazas y fantasmas, Carles Puigdemont se va en coche a Marsella y junto a siete apóstoles viaja a continuación a Bruselas, centro institucional de la UE, para dar una conferencia de prensa plagada de argumentaciones basadas en mentiras. El honorable asume el papel de mártir y forajido y coloca en las mentes de todo el planeta la celebérrima palabra ¡Wanted! Puigdemont monta la fiesta pero prefiere adoptar la postura del inmigrante de élite – dice que no pedirá asilo político (de los cuatro que ha pedido su abogado para personas relacionadas con ETA no ha logrado ninguno) – con la intención de internacionalizar un problema que es absolutamente cuestión de España, su Constitución y su soberanía. Así, infecta con su problema a otro país y a la UE en general y deja a sus seguidores el trabajo de mantener vivo el procés: “ defended las instituciones catalanas como defendisteis las escuelas” … donde se instalaron urnas ilegales para celebrar una consulta que el Tribunal Constitucional había declarado ilegal, mientras él, Carles, consciente de que finalmente va a ser juzgado, se refugia en Bélgica como un Urdangarín en Ginebra, exigiendo “garantías de un juicio justo”. Mientras a Trapero, major de los Mossos, se le había retirado el pasaporte, Interior comunicó que Puigdemont podía moverse libremente.

Carles Puigdemont en la rueda de prensa en Bruselas. (EFE).

Carles Puigdemont en la rueda de prensa en Bruselas. (EFE).

En el momento que escribo, todos los miembros del govern y los de la Mesa del Parlament han mostrado su intención de acudir al llamamiento de los jueces. Él, el mesías, sigue con su línea política habitual: indefinición, demagogia y tenebrismo, aunque la criticada mis en scène se vio atenuada por su perfecto dominio de cuatro lenguas: español, catalán, francés e inglés. Le hace falta ¡ya de ya! un Air Force One. Es insultante que el letrado Paul Bekaert proponga que el expresidente de la Generalitat sea interrogado en Bélgica.

Forajido

En el Medioevo, al que se portaba mal lo echaban de la ciudad y se convertía en un forajido, o sea, fuera exido. La palabra fuera viene del latín foras que dio forastero y forense (segunda acepción del DRAE, la primera viene de forum). … La palabra exido es una forma anticuada de ejido. Esta viene del latín exitus.

Forajido procede del latín “fŏras” fuera, “exĭtus”: salido y el sufijo “ido” para formar adjetivos de cualidad de la segunda o tercera conjugación, también como contracción de “fuera exido” salido afuera.

Origen etimológico de la palabra en español: proviene del castellano antiguo: fuera exido, “expulsado”. En lengua catalana, forajido se dice malfactor. Leí no hace mucho un comentario que sostenía que en catalán forajido es foraixit – de fora y eixido -, aquel que después de cometer un delito, se larga. Pero no he podido constatar en ningún diccionario ni etimología que eso sea cierto.

Sinónimos: cuatrero, bandolero, malhechor, gangster, bandido, salteador, facineroso.

Maniqueísmo, demagogia y mentira

Como quiera que en nuestro país el maniqueísmo, la demagogia y la mentira son las armas que se emplean a la vez que se pide diálogo y tolerancia, consciente también de que el que da primero da dos veces, insisto una vez más en que el procés no puede ir en contra de la Constitución y la legislación vigente. La sociedad civil está legitimada absolutamente para exigir al Gobierno – también al Govern – que las leyes se hagan cumplir. Con inteligencia, con proporcionalidad, con savoir faire, con mano izquierda. Pero nadie – no lo admito tampoco para el rey – puede tener impunidad ante el delito. Una vez dicho eso, también repito que España no es una democracia sino un régimen de partidos que durante estos últimos cuarenta y pico años ha dado muestra de la corrupción más descarada, espantosa y brutal. Así, el hecho de que la Justicia actúe para analizar y, en su caso establecer penas, para los delitos de sedición, quintacolumnismo policial, incitación a la rebelión y otros relacionados con la cuestión catalana, no exime al Poder Judicial de que se investigue también las muchísimas ilegalidades cometidas en España. Entre ellas, como muy señalada, la financiación del PP y su famosa caja B. Todo este insufrible circo en torno a Catalunya debería servir no sólo para tomar medidas contra la segregación sino también para poner coto de una vez a los desmanes que se organizan en todo el territorio fuera de la autonomía catalana. Porque si las baronías pepepopulares han cometido y acometido todo lo imaginable en sus feudos, las pesocialistas han hecho lo mismo en los suyos. ¿O Andalucía no ha sido una fiesta que casi termina con la socialdemocracia española? Bueno, con lo que queda de verdad, a pesar de encuestas y sondeos. El problema catalán ha demostrado que el régimen de partidos no funciona tal como está establecido, las autonomías tampoco, y ha vuelto a poner de manifiesto la necesidad de afrontar sin temores modificaciones en la Constitución y en la cesión de competencias.

Exterior del Congreso de los Diputados. (EFE).

Exterior del Congreso de los Diputados. (EFE).

No soy el único que no está dispuesto a aceptar la manipulación del lenguaje para dirigir los pensamientos y conciencias. Tampoco voy a aceptar el despliegue de campañas informativas basadas en la mentira. En todos estos días, las imágenes se han utilizado como armas de destrucción masiva dentro de esa dinámica que llaman posverdad. A mi, de las fotografías, me impacta especialmente el rostro repleto de odio de Ana Gabriel. No importa lo que pasa sino lo que parece que pasa. Es interesante leer algunos párrafos dentro de lo que señala el periodista Pablo R. Suanzes, corresponsal de El Mundo en Bruselas, bajo el título “El circo catalán de Puigdemont” toca hueso en una ciudad saturada de crisis: 1) “Quedó claro ayer que la situación y la percepción internacional han cambiado. La improvisación, el secretismo, los apaños y la falta de una historia elaborada, creíble y coherente sobre lo ocurrido y lo que ocurrirá han jugado en contra de Puigdemont. (…) Alguien que vende un exilio forzado mientras presume de disfrutar “la libre circulación” y haber “llegado de la manera más normal y tranquila”.2) “Los medios internacionales han visto en las últimas semanas el apoyo unánime de la UE y de decenas de países de todo el mundo a España. Se han publicado críticas a la cobertura de la jornada del referéndum y ha calado la idea de que tanto el referéndum como la declaración de independencia eran ilegales y no tenían el apoyo de la mayoría de los ciudadanos”. 3) Guy Verhoftstad, líder de los liberales del grupo Alde, en el que se encuadra el propio PdeCat con Ramón Tremosa, fue durísimo con él. En su cuenta de Facebook colgó una viñeta en la que sale el ex president como si fuera Tintín. Verhofstadt, ex primer ministro belga y muy claro siempre en defensa de las libertades y los grupos oprimidos en Europa, no tuvo misericordia: “ Tintín siempre encuentra soluciones para las aventuras que se encuentra mientras que Puigdemont ha dejado Cataluña devastada y en el caos”. 4) Ryan Heath escribe en Político la newsletter con la que se despierta cada mañana toda la UE, y su dictamen fue demoledor: “El circo catalán de Puigdemont llega a Bruselas” y “es oficial: la rueda de prensa más desorganizada en la que nunca haya estado”. “Después de la tragicomedia de Bruselas, Puigdemont es historia. No merece la pena perder más tiempo escuchando lo que dice. Adiós, perdedor”, escribió en su cuenta de Twitter el analista griego Yannis Koutsumitis, muy seguido en las redes sociales y la burbuja europea”. 5) Diego Velázquez, corresponsal luxemburgués, lo resumía ayer muy bien tras la comparecencia: “los spin-doctors de Puigdemont parecen no ser conscientes de una cosa: la prensa de Bruselas no es un buen público para la promoción del nacionalismo. No son muy emocionales, estamos acostumbrados a los argumentos legales tramposos y a dilemas. Muy apegados al orden institucional y conscientes de los efectos del contagio. Los corresponsales europeos están más que curtidos en todo tipo de crisis y dramas, conocen muy bien las leyes y las respuestas oficiales. Les afecta cuando una minoría denuncia opresión, cuando hay una narrativa de lucha por la libertad. Cuando hay cargas policiales violentas. Pero también se saturan más fácilmente, tienen el detector de irrelevancia muy alerta y pasan página rápido cuando llega la siguiente noticia”.

Y por qué eso del litio

No es una comparación original sino todo lo contrario. Es habitual en los sectores más intransigentes – políticos y sociales, de izquierdas o derechas – utilizar palabras como descalificaciones, incluso malversando sus acepciones. Por ello, se usa hasta la saciedad y peyorativamente facha o se compara con Hitler a cualquiera que muestre una actitud radical o ponga en marcha acciones represivas no obstante sean legales. En este caso, y después de haber consultado las opiniones de bastantes psicólogos y psiquiatras, me he permitido traer al Führer al tablao por dos razones: el nacionalismo y el mesianismo. En los dos ámbitos es la figura más relevante de la Historia. Está muy lejos Puigdemont de poder ser comparado con Adolf, pero hay cosas que parecen haberse quedado en el tintero y que hacen sospechar que ese canto constante a la no violencia y el diálogo no forma parte más que de un argumentario interesado, rotundamente falso y demagógico. Yo, y digo yo y no otro, estoy absolutamente convencido de que pretendía convertir a los mossos en un ejército catalán por si llegaba la ocasión de un enfrentamiento violento entre Cataluña y el Estado.

Asimismo, aunque no ha gaseado a nadie, es incuestionable que en Catalunya se ha fabricado nacionalismo radical a base de manipulación en las escuelas y que el desprecio de los independentistas de palabra y obra hacia aquellos que no quieren dejar España ha estado ahí desde hace muchos años, hasta destrozar la convivencia en esa geografía. Ahora no sólo tenemos las dos Españas de Machado sino también dos Catalunyas. Y tres si contamos a los árabes, entre los que hay numerosos yihadistas.

Catalunya ha quedado dividida entre españolistas e independentistas. (CA).

Catalunya ha quedado dividida entre españolistas e independentistas. (CA).

Al igual que bastantes prohombres de Hitler estaban abducidos por su figura, aún viendo la llegada del desastre, cuando los rusos ya se movían por las calles de Berlín, los acólitos de Carles practican la misma adoración por el mesías que los llevará a un nuevo y excepcional paraíso. La agencia de calificación Moody’s no lo ve de la misma manera.

Litio, ese elemento. Si uno busca en la Tabla de Mendelejeff, se encontrará con que el litio encabeza la familia de los metales alcalinos en la tabla periódica. En la naturaleza se encuentra como una mezcla de los isótopos Li6 y Li7. Es el metal sólido más ligero, es blando, de bajo punto de fusión y reactivo. Curiosamente, pese a que su principal utilización está ligada a las grasas lubricantes y a los esmaltes para porcelana, este peculiar elemento, cuyo compuesto principal es el hidróxido de litio monohidratado, se usa en medicina, en forma de carbonato, como antidepresivo. Pues sí. Para tratar a los maníaco-depresivos, que es lo mismo que decir, a los que sufren trastorno bipolar. Nos vamos entendiendo.

Un paralelismo políticamente incorrecto y cabreante

Como es evidente, sería estúpido que me opusiera al caminar de la Historia. Estoy muchísimo menos preocupado por una independencia de Catalunya que porque me dejen en paz. Imperiosamente deseoso de salir del entorno de mediocridad y mezquindad que significa todo este lío que nos ha traído aquí. Estoy muchísimo más preocupado por la pobreza, el hambre, la paz y que me dejen de vanas gilipolleces fundamentadas en butifarras y callos a la madrileña. El estudio y el saber jamás deben rendir pleitesía a la imbecilidad, el cretinismo o la corrección política. Así que, esto es lo que hay:

Adolf Hitler.- El padre de Hitler fue un apasionado por el alcohol y las mujeres, de carácter rígido, violento, lleno de autoridad, por esta razón, Hitler desarrollo un odio y a la vez respeto a la figura de su padre. Hitler sufría un problema de adaptación social, afectado y lastimándolo psicológicamente. Esto se refleja porque, cuando al tomar Austria, una de sus prioridades fue tomar represalia de aquellas personas que lo rechazaron y se burlaron de él. No olvidó ningún episodio, desde profesores hasta simples personas que en alguna ocasión se rieron de él. De ahí su gran resentimiento. Claro, es necesario ir más allá y penetrar en su infancia para descubrir las raíces del mal. Una vez en el poder, con el tiempo desarrolló una fuerte megalomanía (delirios de riqueza, poder, u omnipotencia y obsesión por tener control de todo) por lo que incrementó su necesidad de dominio. Hitler poseía un extraordinario carisma capaz de envolver no sólo a las personas, sino también a las masas, además de poseer una gran oratoria gesticular muy estudiada y una capacidad de liderazgo notable. Era en sí un individuo muy auto-suficiente y solitario, era muy poco proclive a demostrar algún rasgo emocional o demostrar afinidad hacía alguien. Una de las características más relevantes de la personalidad de Adolf era la capacidad de impresionar, encantar, manipular y subyugar a quienes lo rodearan, había personas que podían ser muy fuertes y seguras en sus campos de acción, pero en presencia de Hitler estas personalidades se veían disminuidas y manipuladas hasta el servilismo. Otro rasgo que caracterizaba a Adolf Hitler era la agresividad y el deseo constante de venganza. Su inconmensurable odio se remontaba a la experiencia de relativa certeza de insulto, humillación y orgullo herido en su infancia. Extremadamente compulsivo y basado en una débil estructura neurótica, era un monstruo lleno de odio incapaz de experimentar la empatía. Tenía una tendencia compensatoria a crear un yo “inflado”, que exhibe el alto grado de integración que no posee en realidad. Es el reflejo del deseo de seguridad, que lo lleva a la necesidad de autoafirmación y superioridad. Rencoroso, con baja tolerancia a la crítica, con tendencia homosexual e inclinado a menospreciar a las personas y a buscar venganza. Incapaz de aceptar una broma, se describe la personalidad de Hitler como la de un criminal compulsivo que se mostraba perseverante frente a la derrota, junto con una fuerte obstinación y confianza en sí mismo. Sufría fuertes delirios de características paranoicas. Su necesidad de autoafirmación se descarga en forma violenta. “Hitler desarrolló una personalidad primitiva, incapaz de experimentar empatía, sedienta de odio”. Según un perfil psicológico elaborado en 1943 por el psiquiatra Henry Murray, quien afirmaba y quien anticipó que si Alemania perdía la II Guerra Mundial, Hitler podría suicidarse de forma dramática y explosiva, pero si le mataban podría convertirse en un mártir.

Informe que desgranó en 250 páginas la mente del sanguinario y despiadado dictador alemán. El título: Análisis de la personalidad de Adolf Hitler: con las predicciones de su comportamiento futuro y sugerencias para tratar con él ahora y después de la rendición de Alemania. El diagnóstico de Murray era que Hitler sufría “neurosis, paranoia, histeria y esquizofrenia”, entre otros males. Sugirió que lo más probable era que él acabaría con su vida, cosa que finalmente sucedió. Aunque nunca tuvo en mente capitular, su salud, sin embargo, era delicada: padecía jaquecas, crisis cardiacas y posiblemente ictericia. Y es que para entonces, el dictador era una ruina humana. En 1931, a raíz del suicidio de su sobrina Geli Raubal, de la que estaba profundamente enamorado, dejó de comer carne. Su dieta, por el contrario, incluía grandes cantidades de anfetamina pura que le provocaban irritabilidad y alucinaciones. Existe otro diagnóstico de Hitler que habla de “neurosis, histeria, paranoia, tendencia edípica, esquizofrenia, humillación infinita y sifilofobia”, mal que describe como el temor a contaminarse la sangre a través del contacto con una mujer. Pero menciona en forma vaga sus fuentes y no ofrece ninguna prueba. En otro diagnostico se señala que Hitler fue diagnosticado “peligrosamente psicótico”, con “histeria y ceguera no orgánica” (un trastorno bastante usual en las personas que sufren la histeria pero que ahora se catalogaría como un como un trastorno de conversión, dando paso a un trastorno antisocial de la personalidad) en algunos fragmentos de la historia clínica perdida de Hitler después de haber sobrevivido a un ataque de gas mostaza. El informe de Langer también concluyó que Hitler amaba la pornografía y el sexo masoquista, y en particular que tenía “tendencias coprófagas o sus manifestaciones más leves” en sus relaciones heterosexuales y masoquistas. Así, deriva: “gratificación sexual del acto de que una mujer orinara o defecara en él”. Langer llegó a la conclusión de que Hitler fue “probablemente un psicópata neurótico al borde de la esquizofrenia.”

Datos obtenidos de ‘Psicología Clínica’ (Psic.Alex)

Carles Puigdemont en su etapa como alcalde de Girona. (EFE).

Carles Puigdemont en su etapa como alcalde de Girona. (EFE).

Carles Puigdemont

Su adhesión al partido del régimen pujolista lo precipitó de un puesto a otro. No pudo ni tan siquiera concluir sus estudios de Filología Catalana pues el subvencionadísimo El Punt Diari (hoy El Punt Avui) reclamó su implicación en un proyecto periodístico del que llegaría a ser redactor jefe. La desarticulación de la banda terrorista Terra Lliure y la detención de algunos compañeros suyos coincidió con su exilio a Francia y a otros países de Europa, circunstancia que ha levantado no pocas elucubraciones. Según reveló La Vanguardia, el joven Carles “viajaba por Europa con un DNI de Cataluña, (…) que usaba para registrarse en los hoteles. (…) Llegó a estar harto de que en los hoteles, el personal de servicio diera cuenta de que no conocían Cataluña. Era un evidencia que se repetía cada vez que le preguntaban de dónde era y él respondía que de Cataluña. El interlocutor normalmente le preguntaba: Cat…. What? (…) Cansado de que se repitiera el episodio, Puigdemont decidió registrarse en los hoteles por la noche. La razón es que a esas horas normalmente “había personal de servicio que era gente inmigrante, acabada de llegar, con un nivel de inglés y francés muy inferior al mío y podía colar el carné de nacionalidad catalana que llevaba en el bolsillo y así nadie discutía mi nacionalidad”. Otra anécdota muy reveladora de la personalidad del personaje y que aparece en el libro Puigdemont, el presidente @Krls, cuenta como Puigdemont “utilizaba la autopista y siempre pasaba por debajo de las señalizaciones que ponían peatge, nunca por la de peaje. “Por si nos cuentan”, decía. Algo similar hacía cuando tenía que ir a Madrid en avión. En vez de coger el puente aéreo siempre aprovechaba vuelos internacionales, aunque fueran más caros — por ejemplo un Barcelona-Bruselas-Madrid —; “así entraba por la puerta de vuelos internacionales”. En 2006 se produjo su saltó a la política visible: CiU lo presentó como candidato al Parlament de Cataluña y, un año después, candidato a alcalde de Girona, si bien no sería hasta 2011 cuando Puigdemont se haría con la alcaldía de la histórica ciudad, rompiendo con tres décadas de alcaldes socialistas. Puigdemont, ya como alcalde, comprometió a su ciudad públicamente con el proyecto separatista, adhiriéndola a la Associació de Municipis per la Independència (AMI), de la que unos meses después, en julio de 2014, sería presidente. Por aquellos días de 2014, concretamente el 3 de julio, el alcalde concedió una entrevista al medio en el que trabajó, El Punt Avui. El titular de la pieza, entre ridículo y preocupante, rezaba así: “Gerona será un parque temático del soberanismo”.

Puigdemont sí era un independentista de toda la vida. “Un hombre de piedra picada, un separatista de cuna”, según explicaba el presidente de Empresaris de Catalunya en EsRadio. Josep Bou advierte que “resulta imposible entenderse con él, dice cosas sin sentido”. El presidente de Convivencia Cívica Catalana, Francisco Caja, tilda a Puigdemont de “talibán con una formación intelectual y política ínfima, que suelta por su boca únicamente disparates de un tamaño descomunal”. El psicólogo Víctor Pérez Velasco asegura que el president no sufre ninguna psicopatología “aunque sí padece de delirio doctrinal”, esto es, “la fabulación le aleja de la realidad objetiva”. Pérez Velasco, sin embargo asegura que se trata de un personaje extrovertido, “aunque no tiene perfil de líder”. “Trabaja exclusivamente para su grupo de referencia”, para él es fundamental “el reconocimiento social de su grupo”, asegura el psicólogo. La psicopedagoga Pilar Muñoz Herranz, describe al president como “rígido y obsesivo”, un personaje que encaja con el perfil de “caudillo mesiánico”. No en el sentido hispanoamericano, especifica, sino al modo español y occidental, “más solapado”. Se trata de un “autócrata democrático, un populista europeo” que seduce apelando a un pretendido movimiento social “horizontal”. No es necesaria una psicopatía para ser un canalla social. Un narciso con un planteamiento rígido es igual de peligroso, y Carles Puigdemont es extraordinariamente rígido y obsesivo”.

Texto obtenido del periodista Rafael Núñez Huesca. (La Gaceta).

¿Podemos o no Podemos?

Sé, y admito con la consecuente petición de disculpa, que no es una frase genial. Pero acabo con Podemos porque no puedo más. El procés – su rollo, su embrollo, su cogollo, su bollo, su escollo, su rebollo, su trasfollo, su meollo, su siguemepollo y su desarrollo – ha puesto de manifiesto la fragilidad y falta de cohesión interna de Podemos. El personal se le rebela a Pablo Iglesias y éste aplica lo que dice combatir: la purga. Es Iglesias culo inquieto de aquellos de culo veo culo quiero. De manera que, lo mismo se lleva a Otegui a Estrasburgo para que dé un discursito libertario y liberador, que se nos ajunta con los independentistas catalanes como quien se va de cervezas por los barrios in con las it girls. Nunca le auguré a Podemos – ahí están las hemerotecas – un futuro halagüeño. No porque me caiga mal ese partido, que el humor siempre es bueno para mens y corpore, sino porque su estructura circular y asamblearia es incompatible con el sistema de partidos que habita en todo Occidente. Jamás será opción de gobierno. Con tan poca historia y a pesar de tanta politología, ya tiene Podemos sus baronías, sus taifas, sus grupos fácticos, sus centurias de presión, sus pactos anti natura, su a este hay que liquidarlo y su líder que es él y aquí se hace lo que yo digo. Me da que esto que comento ya lo sabe perfectamente Alberto Garzón (IU) – el único con estructura sólida – y veremos lo que nos prepara al respecto el futuro. Coincido en muchas ocasiones con las tesis del filósofo Gabriel Albiac. Sí. Aunque escriba en ABC. De modo que el otro día compartía con él uno de sus textos que, entre otras cosas, decía: “ Estamos ante un golpe de Estado convertido en un paso de danza. La cosa llega a la caricatura durante el acto insurreccional del 1 de octubre: ¿Qué es lo que lleva a que 17.000 hombres, los Mozos de Escuadra, sin disparar un solo tiro puedan eludir la actuación de una Policía moderna? La idea de que la realidad ha desaparecido y que lo único que cuenta son las imágenes”. Asimismo: “ Si el Gobierno no se entera de una maldita vez de que la representación, en los inicios del siglo XXI, es la representación imaginaria, que todo sucede primero en la escena y luego produce realidad, al contrario de lo que pasaba en el siglo XIX, por supuesto, mientras no entienda que eso ha mutado, su destino es ser machacado”. Y esto para terminar: “ Lo fascinante es que grupos como estos chicos de Podemos que se presentan a sí mismos como la forma hipermoderna de la vieja izquierda revolucionaria, busquen la identificación en Cristina Kirchner, por un lado, y por otro, en la prolongación del peronismo en Venezuela; es decir, en movimientos abierta, descarada, explícita, inocultablemente fascistas. Creo que es un grave error hablar de Podemos como una organización comunista. No, Podemos es una organización fascista clásica”.

Epílogo

Decía hace muchos años el estrafalario, bohemio e inteligente cantante catalán Sisa que “Qualsevol nit pot surtir el sol”.

Así ha sido. Cuando nadie lo esperaba, el astro republicano, sin que llegara el día, surgió imponente de la noche. Sisa señaló el año pasado que el independentismo catalán era simplemente “una idea poética” y advirtió que “los revolucionarios de la CUP son como pastorets”. Lluis Llach también estaba por allí luchando contra la dictadura franquista, pero el paso del tiempo y las malas compañías han jibarizado su cerebro. Llach ya no es el cantante sino el instrumento. La gallina ha dit que no, visca la revolució.

Y a mi que me preocupa, más por Brando y Bertolucci que por otra cosa, que los franceses se estén quedando sin mantequilla. Y me alegra a la vez que los españoles estemos exportando huevos a la UE a tutiplén, que han cerrado miles de gallineros allende los Pirineos por echarles productos tóxicos a las gallinas. ¡Hay que joderse!

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