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Ghalyoun y Bouchar niegan haber estado en Leganés pese a las pruebas físicas

LOS ACUSADOS DEL 11-M RECHAZAN SU PARTICIPACIÓN EN LA MASACRE

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Los presuntos autores materiales del 11-M, Basel Gahlyoun y Abdelmajid Bouchar, negaron este lunes haber estado en el piso de Leganés en el que se suicidaron siete presuntos responsables de la masacre, pese a que el ADN de ambos fue hallado en un gorro y en unas bolsas de basura, respectivamente, que se encontraron entre los restos de la vivienda.

A este respecto, Ghalyoun explicó que en el gorro en el que fue encontrado su perfil genético fue hallado también el "de más personas" y consideró que uno de los suicidas de Leganés, Rifaat Anouar, con el que convivió una temporada en la vivienda de la calle Virgen del Coro, pudo habérselo cogido y por eso apareció en el piso de la calle de Carmen Martín Gaite de la citada localidad madrileña. En cuanto a las huellas de Bouchar, El Gamo, el acusado sostuvo no haber estado en dicha vivienda, de la que supuestamente huyó corriendo tras detectar la presencia policial cuando bajó a la calle a tirar la basura el día en que se suicidaron los terroristas, el 3 de abril de 2004.

Sin embargo, Bouchar, para quien la fiscal, al igual que para Ghalyoun, pide 38.654 años de cárcel, al ser preguntado por qué aparecían huellas suyas en bolsas de basura y en huesos de dátil que se encontraban en su interior, procedentes del piso de Leganés, dijo que se negaba a contestar. También, y coincidiendo con Ghalyoun, negó haber estado en la finca de Morata de Tajuña (Madrid) en la que supuestamente se montaron las bombas que se colocaron en los trenes, pese a que sus huellas aparecieron en una chapa encontrada en ese lugar.

"Se dijo que allí apareció una huella mía en una chapa. No sé cómo pudo llegar allí", se preguntó Bouchar, extraditado a España tras su detención en Serbia el 17 de agosto de 2005.

"Venganza" policial

La tercera jornada del juicio comenzó con el interrogatorio al tercer supuesto autor material que se sienta en el banquillo, Jamal Zougam, quien manifestó que se encontraba en este proceso por una "venganza" policial al haberse negado a ser su confidente en el madrileño barrio de Lavapiés, en el que regentaba un locutorio. Zougam, quien se enfrenta a la misma pena que Ghalyoun y Bouchar, mantuvo además que no pudo proporcionar las tarjetas de móvil destinadas a los artefactos explosivos que estallaron en los trenes porque su socio Mohamed Bekkali las guardaba en su domicilio para evitar robos en el locutorio en el que las vendían.

Los tres, al igual que todos los acusados que han declarado hasta ahora, negaron relación alguna con el 11-M y con cualquier grupo terrorista -incluidos ETA y los GRAPO- y condenaron estos atentados y los actos terroristas en general, además de considerar a España como "un país amigo". En cuanto a los atentados, Ghalyoun dijo que cuando reconoció en su declaración policial la voluntad de Serhane Ben Abdelmajid, El Tunecino, de cometer atentados en España, se refería a un atentado contra la propiedad privada, como robar bancos y joyerías.

Ghalyoun, detenido el 24 de marzo de 2004 en Ugena (Toledo), aseguró que El Tunecino dijo que "quería atracar joyerías y bancos para sacar dinero" y que no utilizó la palabra atentado, referencia que, según relató, se la propusieron los agentes una vez que le habían tomado declaración porque es la que se usa en "términos jurídicos" relativos a atentados contra la propiedad privada.

Identificaciones erróneas

Los tres presuntos autores materiales, este lunes lo hicieron Ghalyoun y Bouchar, expusieron que las identificaciones que de ellos hicieron testigos que les situaron en los trenes fueron erróneas y poco fiables por distintos motivos.

Ghalyoun alegó que el mismo testigo que le identificó por fotografías días después del 11-M como uno de los terroristas que se bajó del tren que explotó en la calle de Téllez, no fue capaz de reconocerle un año después. Mientras, Bouchar, a quien un testigo reconoció bajando de la estación de Entrevías, negó haber estado en ese lugar y consideró que le identificó porque su foto apareció en medios de comunicación "de todo el mundo".

Los tres expusieron también lo que hacían la mañana de los atentados: Zougam se despertó a las diez en su casa de la calle de Sequillo, Ghalyoun se levantó también sobre esa hora en su casa de la calle de Virgen del Coro, aunque unas horas antes -a las 07.00 horas- se despertó con el también acusado Fouad El Morabit, que residía en la misma casa, para rezar, y Bouchar indicó que estaba en un restaurante de Fuenlabrada, localidad en la que residía. Zougam y Ghalyoun declararon en castellano, mientras que Bouchar lo hizo en árabe, provocando algunos de los errores de traducción de sus palabras -como confundir maratones con manifestaciones- la hilaridad entre los acusados en prisión que comparecen en la pecera.

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