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La cacería enzarza a Gobierno y PP, con abucheos, menciones a Filesa y la intervención de Bono

DEBATE SUBIDO DE TONO EN EL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS

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La montería que hace unos días compartieron el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, y el juez de la Audiencia Nacional Baltasar Garzón en medio de la supuesta trama de corrupción en el entorno del PP centró este miércoles la sesión de control al Gobierno en el Congreso, donde los ánimos estaban más crispados de lo habitual, recordando pasadas legislaturas. El asunto generó alusiones al caso Filesa y tantos abucheos que el presidente de la Cámara, José Bono, se vio obligado a intervenir, pero el principal aludido por la bronca, el titular de Justicia, acabó jactándose de no haberse sentido acorralado por un PP que vio "un poco nervioso".

La pregunta que a propósito de la cacería formuló el líder del PP, Mariano Rajoy, al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, apenas fue una anécdota en comparación con la ofensiva que, minutos después, llevaron adelante los diputados del PP cuando preguntaron sobre esta misma cuestión a los titulares de Interior y Justicia, Alfredo Pérez Rubalcaba y Mariano Fernández Bermejo, respectivamente.

Aunque, como era de esperar, Bermejo fue el que se llevó la peor parte, lo cierto es que Rubalcaba también tuvo que hacer frente a una pregunta del diputado popular Arturo García Tizón, quien le pidió explicaciones por la participación en la citada cacería del comisario general de la Policía Judicial, de quien llegó incluso a pedir su cese.

Primeras llamadas al orden de Bono

Rubalcaba resolvió el trámite echando en cara al PP que no es legal "cazar comisiones en las obras públicas" y "espiar a compañeros de partido", palabras que no gustaron a la bancada popular, desde que la que se podía escuchar alusiones al caso Filesa.

El tono se elevó hasta el punto de que el presidente del Congreso tuvo que intervenir dos veces para llamar al orden a los diputados del principal partido de la oposición. "Debemos tener un comportamiento de cortesía con independencia de que nos guste o no lo que se diga", enfatizó Bono.

El nivel de crispación fue a más cuando le llegó el turno al titular de Justicia, cuya dimisión se le exigió "antes de que alguien cuelgue su cabeza como un trofeo", como advirtió el popular Federico Trillo.

Frente a esta demanda, reiterada por el PP en sus tres preguntas al ministro, Fernández Bermejo replicó que no va a dimitir porque tiene que trabajar por el país e invitó a los populares a que continúen con su ejemplo. "Háganlo ustedes también", les arengó, lo que cosechó los aplausos entre sus compañeros de filas, que le despidieron a los gritos de "torero, torero".

Tras el examen al que le sometió el PP, al ministro se le preguntó si se esperaba que el primer partido de la oposición aprovechase la sesión de control para acorralarle. "No me han acorralado, hemos estado en el hemiciclo, debatiendo, como debe ser", contestó Fernández Bermejo a los periodistas a la salida de la sesión plenaria.

"Se ponen intensos"

Lo que, según su interpretación, ocurrió en el Salón de Plenos es fruto de la inquietud que viven los populares. "Se ponen un poco intensos porque están un poco nerviosos", comentó, asegurando que "con la que tienen dentro" es comprensible que los diputados del PP tengan ese tipo de reacciones."Tenemos que ser comprensivos y ayudarles a salir del lío en el que están metidos sin que hagan daño a las instituciones. Es una obligación que tenemos todos y vamos a intentarlo", agregó.

También aprovechó para dejar claro que la sesión de este miércoles le ha servido para sentir el apoyo de sus compañeros socialistas. "Estoy muy apoyado por el Gobierno y por el Grupo Socialista, ¿cómo no iba a estarlo?", se preguntó. Y el mismo se dio la respuesta: "es la corrupción, no es la caza".

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