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Montilla aspira a lograr ''autoridad moral'' para gobernar Cataluña

CIU DENUNCIA EL ''GRAVE DÉFICIT DE LIDERAZGO'' DEL DIRIGENTE DEL PSC

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El socialista José Montilla, en su discurso de investidura como nuevo presidente de la Generalitat, anunció este jueves que intentará ganarse la "autoridad moral" para gobernar Cataluña, huyendo de liderazgos "mesiánicos", mientras que CiU denunció su "grave déficit de liderazgo y de autoridad moral". La primera jornada del debate de investidura se celebró este jueves, con el discurso de Montilla, antes de que este viernes intervengan los grupos y se desarrolle la votación en el pleno del Parlament que le convertirá en el 128 presidente de la Generalitat catalana.

En su discurso, de hora y media, Montilla prometió que dará prioridad a la política social sobre la identitaria y ha apostado por un "catalanismo basado en una concepción civil: el patriotismo de los derechos y de los deberes ciudadanos que define el hoy y el mañana de nuestro pueblo". En el que ha calificado como el "discurso más importante" de su vida, Montilla señaló su pretensión de "poner el nuevo Estatut al servicio de la gente" y de su calidad de vida.

Montilla, que elogió la figura de Pasqual Maragall e hizo suyo gran parte del legado del primer gobierno tripartito, dijo que "Cataluña abre una nueva etapa", en la que el desarrollo de las políticas del bienestar servirá para "hacer más patriotismo que con mil proclamas sobre su identidad", porque "Cataluña no necesita recordar obsesivamente su identidad". Respecto al delicado asunto de la política lingüística, prometió "velar" por el uso y respeto tanto del castellano como del catalán y ha asegurado que "colaborará" con el Gobierno central para preservar la riqueza lingüística del Estado y desactivar conflictos.

En un plano más personal, Montilla se presentó como "un trabajador de la política", más que como un "político", y ha dicho sentir "pasión" por el "servicio público", concluyendo: "seré el primer trabajador para Cataluña y nadie trabajará más que yo". Asimismo, se comprometió a "promover un código de buenas prácticas" para todas las fuerzas políticas que sirva para atajar la alta abstención en las elecciones catalanas.

También tendió la mano a CiU, PPC y Ciutadans, recalcando su voluntad de ser "el presidente de todos" y señalando que su gobierno "contará con la oposición en todos los momentos de tomar las grandes decisiones del país".

"Le ha faltado ilusión"

Inmediatamente después de terminar su discurso, y a la espera de que este viernes hablen los líderes del resto de formaciones, el portavoz de CiU en el Parlament, Felip Puig, afirmó que el discurso de Montilla fue "mucho más propio de un presidente de comunidad autónoma o de una diputación provincial que no el de una nación".

Para Puig, a la intervención del candidato socialista "le ha faltado ilusión" y "ha expuesto un programa sin ambición ni pasión". Puig lamentó la "incoherencia" que representa haber dedicado la parte inicial del discurso a elogiar al hasta ahora presidente, Pasqual Maragall, "cuando él ha sido su principal verdugo".

"No ha habido ni gota de autocrítica en su discurso después del rotundo fracaso del período anterior, que comportó unas elecciones anticipadas", subrayó, antes de apuntar: "Seguimos sin saber qué piensa hacer con la interconexión eléctrica con Francia o con el Cuarto Cinturón". Tras opinar que su trayectoria como alcalde, presidente de la diputación de Barcelona, ministro de Industria y dirigente del PSC le otorga "poca credibilidad" y "poca confianza" porque "ha sido un mal gestor", Puig advirtió de que Montilla empieza su nueva etapa "con un grave déficit de liderazgo y también de autoridad moral".

El portavoz parlamentario del PPC, Francesc Vendrell, valoró como "correcto" el discurso y auguró un nuevo gobierno de PSC, ERC e ICV menos polémico porque aparcará "grandes discrepancias". Según Vendrell, "tendremos un gobierno que será diferente del anterior, seguramente será más correcto porque aparcará todos los temas que son prioritarios y urgentes para el país", de manera que "por desgracia, en Cataluña no se harán las políticas que los ciudadanos de Cataluña necesitan".

El líder de Ciutadans-Partido de la Ciudadanía (C's), Albert Rivera, criticó el discurso "continuista" y "sin autocrítica" pronunciado por el candidato socialista en el Parlament. Por su parte, las tres formaciones que apoyarán al nuevo gobierno catalán, PSC, ERC e ICV-EUiA, coincidieron en elogiar el contenido "social" del discurso del futuro presidente de la Generalitat y expresaron su voluntad de "tender la mano" a CiU como principal fuerza de la oposición.

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