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PSOE y PP llaman a la unidad entre reproches tras el fin de la tregua de ETA

BATASUNA RESPONSABILIZA A LA BANDA Y ATRIBUYE EL ''FRACASO DEL PROCESO'' AL GOBIERNO VASCO

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El anuncio de ETA de dar por roto el alto el fuego provocó este martes un cruce de llamadas a la unidad provenientes del Gobierno y de los partidos pero cargadas de reproches mutuos, como la petición de rectificación del PP al Ejecutivo y las acusaciones socialistas a los populares por un uso partidista del terrorismo.

El método de la banda para anunciar su decisión fue un comunicado remitido al diario Berria en el que asegura que no se dan las condiciones mínimas para abrir un proceso democrático y, por ello, renueva su intención de "defender por las armas" a Euskalherria y deja abiertos "todos los frentes"a partir de la medianoche de este martes. La declaración, hecha pública cinco meses después del atentado de la T-4 de Barajas en el que murieron dos personas y que rompe por escrito el alto el fuego anunciado el 22 de marzo del año pasado, fue objeto de rechazo por dirigentes de todas las formaciones políticas democráticas a lo largo de la jornada.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, decidió mantener su agenda para la jornada, pero incluyó una comparecencia en el Palacio de la Moncloa en la que pidió el respaldo de todos los partidos al Ejecutivo y ratificó su empeño por lograr cuanto antes una paz que se mostró convencido de que llegará tarde o temprano. Para Zapatero, la banda terrorista "volvió a equivocarse" y, ante esa decisión, garantizó que el Gobierno "con la fuerza de la ley y del Estado de Derecho pone y pondrá todos los medios para la defensa de convivencia, de la libertad y de la seguridad para todos los ciudadanos.

No fueron demasiado claras esas palabras para el líder del PP, Mariano Rajoy, con quien Zapatero mantuvo una conversación telefónica a primera hora de la mañana en la que acordaron verse la próxima semana en Moncloa para analizar la situación creada con el anuncio de ETA. En una declaración en Vitoria tras reunirse con la dirección del PP vasco, Rajoy pidió a Zapatero que rectifique su política contra ETA y le demandó "certidumbre, seguridad y que no haya ningún tipo de ambigüedad", ya que, a su juicio la declaración realizada poco antes por el presidente del Gobierno "no ha sido clara".

En concreto, le instó a que afirme que "ya no habrá ninguna cesión ni ninguna negociación con ETA" y a que active todos los mecanismos que son propios de un Estado democrático y de derecho. Además, abogó por la defensa de los principios del Pacto Antiterrorista, que subrayó que tenía el "apoyo mayoritario" de los españoles.

Por su parte, el secretario de Organización del PSOE, José Blanco, advirtió de que no es momento de reproches, sino de "la máxima unidad", y exigió al PP la lealtad que, según los socialistas, no ha tenido en los últimos años. Lamentó las declaraciones "irresponsables" escuchadas a los dirigentes del PP tras el anuncio de ETA debido que "en lugar de arremeter contra ETA" lo hayan hecho contra el Gobierno y, frente a ello, apeló a la firmeza democrática y a la unidad de todos ante el terrorismo.

Posteriormente, fuentes del Ejecutivo y del PP informaron de que Zapatero y Rajoy se reunirán el próximo lunes, 11 de junio, en el Palacio de la Moncloa a las once de la mañana para abordar la situación creada tras la ruptura del alto el fuego permanente de la banda terrorista. Zapatero llamó a primera hora de este martes a Rajoy una vez conocida la ruptura del alto el fuego de ETA, y acordaron reunirse la próxima semana, aunque entonces no concretaron fecha hasta la tarde.

Zapatero y Rajoy ya mantuvieron el pasado fin de semana una conversación telefónica en la que concretaron que el debate sobre el estado de la Nación se celebrará en la primera semana de julio, y quedaron en citarse en los próximos días en Moncloa para hablar de este asunto, así como del terrorismo, según avanzaba el martes el presidente del PP.

Una "broma macabra" para el Gobierno vasco

El Gobierno Vasco, en boca de su portavoz, Miren Azkárate, consideró la declaración de ETA como una "broma macabra", y, también desde el País Vasco, el portavoz de la ilegalizada Batasuna, Arnaldo Otegi, dijo que la responsabilidad de la ruptura del alto el fuego "corresponde única y exclusivamente a ETA".

No obstante, Otegi completó su análisis asegurando que "el fracaso y el colapso del llamado proceso de paz es responsabilidad del Gobierno y del PNV", pero precisó que, pese a la ruptura de la tregua, no se debe transmitir a la ciudadanía que "todo se ha acabado", porque se mostró convencido de que "el proceso es posible en este país". Acción Nacionalista Vasca (ANV) eludió, en un comunicado, condenar el anuncio del fin del alto el fuego por parte de ETA y afirmó que "redoblará sus esfuerzos" para "recuperar el proceso de paz y normalización política".

Si el líder de IU, Gaspar Llamazares, emplazó a todas las fuerzas políticas a recuperar la unidad frente al terrorismo, el PNV consideró el anuncio de ETA como la constatación de "una crónica anunciada" y CiU aconsejó al Gobierno que mantenga "alguna vía abierta" para un fin dialogado de ETA.

Apoyo de París y Bruselas

Junto al aluvión de reacciones de dirigentes políticos de diverso signo, también asociaciones de todo tipo (la AVT calificó de "tomadura de pelo" el anuncio de ETA) y sindicatos abogaron por la unidad de los partidos.

En el ámbito internacional, Francia no tardó en solidarizarse con España y reiterar su apoyo al país ante el anuncio de ETA, y la Comisión Europea lo condenó y expresó igualmente su "plena solidaridad" con las instituciones democráticas españolas.

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