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La T4 de Barajas recupera la normalidad tras el caos por el atentado

ETA CAUSÓ LA SUSPENSIÓN DE LAS OPERACIONES E INTERMINABLES ATASCOS

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El aeropuerto de Barajas ya vivía, a las siete de la tarde en Madrid, una situación de "normalidad" diez horas después del atentado de ETA, que obligó a suspender hasta las 13.00 horas las operaciones en la terminal T4, hizo cundir la confusión entre los viajeros y provocó interminables atascos en las vías de acceso. Según Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), una señal de tal normalidad está que a las 17.00 horas ya habían despegado o aterrizado el 54% de los vuelos programados para este sábado en la T4; es decir, 310 de 575 vuelos previstos.

La compañía decía además que los retrasos "no son significativos" y que en todo el aeropuerto se habían operado 624 vuelos, el 60 por ciento de los 1.042 anunciados para la jornada. AENA pidió que no se utilice el transporte privado para ir al aeropuerto, al tiempo que informó del restablecimiento del transporte público que enlaza las otras tres terminales con la T-4 y el que une el aeródromo y la Avenida de América en Madrid.

Los vuelos cancelados o retrasados, los miles de pasajeros que fueron evacuados a las pistas en el momento de la explosión, el aparatoso traslado de viajeros afectados entre terminales o hasta Madrid, el reparto de mantas y bebidas entre los atrapados en el aeropuerto, y el caos también de equipajes, fueron situaciones vividas este sábado en Barajas. Además de Iberia y de Vueling, sufrieron los consecuencias del atentado las compañías de la alianza Oneworld, esto es, American Airlines, British Airways, Air Lingus, Finnair, LAN, Quantas y Catay, mientras Fomento hacía a primeras horas un llamamiento para que ningún viajero se acercara a la terminal 4 antes de las dos.

Voluntarios de Cruz Roja repartían mantas y bebidas calientes entre centenares de personas y, nada más producirse la explosión, ponían algunas de sus ambulancias a disposición de las autoridades sanitarias madrileñas, mientras el Consorcio de Transportes reforzaba la labor de traslado de viajeros de AENA con veintidós de sus autobuses. A la una de la tarde, cuatro horas después de la explosión, el personal de Iberia regresó a la T4 y las operaciones se reanudaron, aunque las dos primeras horas fueron complicadas debido a la falta de información y al monumental atasco de vehículos que pretendían acceder a las instalaciones.

En torno a las tres, la operatividad de las compañías iba recobrándose, aunque una hora después los accesos a la planta de llegadas seguían cerrados debido a los desperfectos causados por la explosión, que inhabilitó también la sala de llegadas. AENA solicitó a quienes tenían previsto recoger pasajeros en la T4 que se abstuvieran de hacerlo, y a los viajeros en tránsito entre las terminales 1 y 2 los conducía hasta las antiguas instalaciones por las pistas, en autobuses.

En la planta de salidas, mientras, se amontonaban, custodiados por vigilantes de seguridad, los equipajes que dejaron los viajeros cuando se produjo el desalojo de la terminal, y otro tanto sucedía en las salas de recogida de maletas. Las pantallas de información indicaban el retraso en numerosos vuelos y pedían a los viajeros que consultaran la hora de salida de sus rutas con las compañías.

Entre los pasajeros que tenían que haber tomado vuelos durante las cuatro horas que permaneció cerrada la T4, reinaba la confusión, ya que no sabían a qué mostradores debían dirigirse ni la hora de salida de sus aviones, y en algunos casos descubrían, tras aguardar largas colas, que hasta mañana no podrían salir. Hubo quienes, como los que se dirigían a Lyon a las 09.30 horas, tuvieron que permanecer horas en las pistas esperando, sin éxito, ser embarcados, o, como les ocurrió a unos jóvenes que iban a Marraquech, tuvieron que ver por pantalla cómo estaban perdiendo su vuelo, mientras los sacaban a las pistas y los volvían a meter en la terminal.

En Iberia explicaban que no podían descartarse cancelaciones de vuelos y retrasos, como consecuencia de las horas de suspensión de las actividades en la terminal, y los servicios de información del aeropuerto informaban a última hora de la mañana de retrasos de unas cuatro horas para los vuelos internacionales. Iberia anunció asimismo que tramitaría sin penalización para el usuario los cambios y reembolsos de los billetes de vuelos de este sábado, domingo y el próximo lunes que tengan como origen o destino o hagan escala en la T4 del aeropuerto de Madrid-Barajas.

Según fuentes de la aerolínea, los cambios podrán realizarse entre este sábado y el próximo 4 de enero de 2007 mediante el teléfono de información de la compañía 902 400 500 (Serviberia) y las oficinas de Iberia.

Noveno ataque de ETA contra instalaciones aeroportuarias

El atentado perpetrado en el aeropuerto de Madrid-Barajas es el noveno de los cometidos por la banda terrorista ETA a lo largo de su historia contra este tipo de instalaciones en España.

Además del madrileño, la banda ha atentado contra los aeródromos de Santander, Reus (Tarragona), Zaragoza, Alicante y Málaga, aunque en estos dos últimos casos las bombas no llegaron a estallar. En las ocho acciones anteriores falleció una persona y otras 35 resultaron heridas, cuatro de ellas graves.

29 de julio de 1979.- Una bomba colocada en una maleta depositada en la consigna de las salidas nacionales del aeropuerto de Barajas causó la muerte del civil José Manuel Amaya Pérez y heridas a otras siete personas.

29 de julio de 1995.- Unas empleadas del servicio de limpieza hallaron en el aeropuerto alicantino de El Altet un artefacto explosivo que posteriormente fue desactivado y explosionado de forma controlada por artificieros de la Guardia Civil.

20 de julio de 1996.- Treinta y cinco personas resultaron heridas, cuatro de ellas graves, por la explosión de una bomba oculta en una papelera de la sala de pasajeros de la zona civil del aeropuerto de Reus (Tarragona).

6 de enero de 1997.- ETA lanzó cinco granadas desde las proximidades del aeropuerto de Barajas, aunque dos no estallaron y ninguna alcanzó las instalaciones del aeródromo madrileño.

26 de julio de 2001.- Los artificieros de la Policía desactivaron un coche bomba cargado con más de 50 kilos de explosivos y estacionado en el aparcamiento de la terminal de salidas del aeropuerto de Málaga.

27 de agosto de 2001.- Un coche bomba, cargado con entre 40 y 50 kilos de explosivo, estalló en el aparcamiento de la terminal número 2 del aeropuerto madrileño de Barajas, y provocó daños cuantiosos en las instalaciones y en más de ciento cincuenta automóviles.

27 de julio de 2003.- La explosión de un coche bomba en el aparcamiento del aeropuerto santanderino de Parayas causó importantes daños en numerosos vehículos estacionados y en la terminal del aeródromo.

10 de junio de 2005.- Una granada explotó sin causar víctimas tras sobrevolar el aeropuerto civil de Zaragoza e impactar contra el suelo en una zona limítrofe con un polígono contiguo.

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