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El juez del 11-M imputa al ex director de la Policía por desobediencia grave

DÍAZ DE MERA SE NIEGA A REVELAR QUIEN LE INFORMÓ SOBRE LA IMPLICACIÓN DE ETA

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El ex director general de la Policía Agustín Díaz de Mera se negó este miércoles a revelar la identidad de la fuente policial que le informó de la existencia de un documento que recogía las supuestas vinculaciones entre ETA y el 11-M, lo que provocó que el tribunal le dedujera testimonio por un delito de desobediencia grave a la autoridad.

En la vigésimo primera sesión del juicio, última antes de las vacaciones de Semana Santa, el eurodiputado del PP, preguntado por el abogado de la Asociación de Ayuda a las Víctimas del 11-M sobre la identidad de quién le comunicó la existencia del citado informe, se negó a responder, tras lo que el tribunal le advirtió de que si no respondía debía atenerse a las consecuencias jurídicas.

"Estoy en disposición de aceptar las consecuencias", exclamó el testigo antes de que el tribunal se retirara a deliberar.

Diez minutos después, se reanudó la vista y el presidente, Javier Gómez Bermúdez, le comunicó que acordaban imponerle una multa de mil euros en virtud del articulo 716 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que establece una multa de doscientos a cinco mil euros por un delito de desobediencia grave a la autoridad y si el testigo persiste en su negativa hasta una condena de un año de prisión.

Gómez Bermúdez le rogó en varias ocasiones que meditara "tranquilamente" la consecuencia de su negativa no sólo por su condición de aforado al ser eurodiputado, sino por el problema que supone la situación en la que queda este proceso y le dijo: "medite, se lo ruego, más allá de su postura ética y del amor que dice tener a la Policía".

No obstante, el testigo se reafirmó en su decisión y manifestó sus dudas entre si había "colisión entre la ley y la moralidad de un sujeto", aunque finalmente dijo: "prefiero que la responsabilidad caiga sobre mí a que caiga sobre la fuente que me facilitó esa información".

El presidente le ofreció la posibilidad de que diera al tribunal la identidad de esa persona por escrito e incluso que consultara con ella telefónicamente, a lo que el testigo señaló que "ni siquiera" sabía si esa persona tenía el teléfono intervenido y recalcó que "es una situación complicada pero aceptaré cualquier decisión".

Dada la condición de eurodiputado de Díaz de Mera, la sala comunicará lo ocurrido este miércoles al Tribunal Supremo, que será el que decida si pide el suplicatorio al Parlamento Europeo, que es el órgano que tiene que autorizar o no la continuación del procedimiento contra el ex director general.

El testigo comentó que el contenido de ese informe, que lo había encargado el que fuera Comisario General de Información cuando ocurrieron los atentados, Telesforo Rubio, no era información, sino una opinión y admitió que una entrevista que le hicieron en un medio de comunicación dijo que los autores "decidieron hacer éticamente un informe real y no aceptaron la orientación previa" de éste.

Al margen de este incidente, Díaz de Mera, que relató detalladamente cómo se fue recabando la información desde que se produjo la masacre, reconoció que cuando supo que el explosivo utilizado era Goma 2 Eco y no titadyne, no se planteó "la enorme trascendencia" de ese dato, y no le dio la importancia que hoy tiene.

"Cuando me dijeron que era Goma 2 Eco, el día 12 por la mañana,-dijo- para mí el dato no tenía ninguna importancia, porque había otras prioridades", entre las que citó la identificación de los cadáveres.

Recordó que al término de la primera reunión que mantuvieron los mandos policiales la misma mañana de los atentados, el comisario general de Seguridad Ciudadana, Santiago Cuadro, informó telefónicamente al subdirector general Operativo de la Policía, Pedro Díaz-Pintado, de que el explosivo era "titadyne con cordón detonante".

La información que rectifica y confirma que el explosivo no es titadyne sino dinamita llega en torno a las seis de la tarde, en otra reunión con el ministro del Interior.

También aseguró que "alguien" que no pudo recordar aportó en una de esas reuniones "transcripciones sobre conversaciones mantenidas o sobre escritos de presos de ETA que daban a entender que había relaciones entre determinados presos de ETA" y "determinados islamistas".

En concreto, puntualizó que él mismo tuvo en su poder "dos cartas", de los etarras José Luis Urrosolo Sistiaga y de José Ignacio de Juana Chaos y en las que mientras una hablaba de la Operación Sable la otra decía que esperaban que no pidieran una persona para que se inmolara.

Durante la sesión matinal declaró el inspector de la Unidad Central de Información Exterior (UCIE) de la Policía, Jesús Parrilla, que era uno de los controladores del confidente Abdelkader El Farssaoui, Cartagena, del que recordó que cuatro días después del 11-M le increpó diciendo que cómo habían permitido que sucedieran los atentados con todo lo que él les había contado.

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