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El CSIC confirma la mezcla de magma

LOS PIROCLASTOS ESTÁN COMPUESTOS POR BASALTO Y TRAQUITA

El comité científico del Pevolca descarta una excesiva explosividad, ya que las muestras son anecdóticas.

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Los representantes del CSIC que forman parte del comité científico del Plan de Protección Civil por Riesgo Volcánica (PEVOLCA) han trasladado a la dirección del Plan los resultados preliminares sobre los primeros piroclastos arrojados a la superficie del Mar de Las Calmas. Los fragmentos están formados por una mezcla entre dos materiales magmáticos, uno negro (basalto) y otro blanco (traquita), que se produjo en el momento de la erupción por lo que se trata de una mezcla física entre ambos materiales sin que entre los dos haya habido reacción química.

Piroclastos humeantes en la superficie del mar.

Piroclastos humeantes en la superficie del mar.

En este sentido, cabe destacar que estas traquitas son volumétricamente poco significativas y constituyen más una anécdota que la característica principal de la erupción, según el comunicado oficial. En realidad por las muestras que se han ido recogiendo a lo largo de estos días, la traquita sólo estaba presente en los primeros episodios y a una razón de 1 a 10 con respecto al basalto, lo que hace que no haya intervenido en determinar el tipo de erupción resultante.

Su origen puede ser debido a una remobilización (refusión) de un pequeño resto de material traquítico por parte del basalto nuevo en su camino a la superficie. Estos procesos que no son tan raros en este tipo de volcanismo se producen en un poco tiempo (de unas horas a pocos días).

A través del comunicado, el IGN hace referencia al estudio publicado por el catedrático de Petrología y Geoquímica de la Universidad de Barcelona, Domingo Gimeno, en el que asegura que el magma mezclado que se ha encontrado en los piroclastos emergidos puede ser sintomático de una erupción más explosiva de lo que se ha valorado en un principio. El IGN desmiente que el informe haya sido encargado por el Ayuntamiento del municipio herreño de El Pinar, tal como aseguraba la información recogida por Diario El Hierro y aclara que "corresponde a una inquietud personal del responsable de su elaboración".

Retraso en la publicación de los resultados

Estos resultados, aunque ya habían sido avanzados, no se habían hecho públicos porque todavía no se había completado la serie de comprobaciones que hay que hacer en este tipo de estudios, y por no considerar relevante la presencia de esa mezcla de magmas como controlador de la dinámica de la erupción.

Desde el primer momento los miembros del CSIC se hicieron cargo de la toma de muestras de piroclastos y de realizar su análisis siguiendo el procedimiento habitual en estos casos, es decir, enviado las muestras a distintos laboratorios para poder comparar resultados y para poder tener un espectro los más amplio posible de datos. Parte de las muestras fueron enviadas a Madrid (MNCN, CSIC), Barcelona (ICTJA, CSIC) y a la Universidad de Huelva, donde están realizando los estudios de petrología experimental para determinar las características termodinámicas de los magmas eruptivos. Además, se han enviado también muestras a la Universidad de Washington State, en Estados Unidos; y a la de Clermont Ferrand, en Francia; para análisis isotópicos.

Basalto y traquita

El basalto es el magma más común en la erupciones de El Hierro, tiene un 43 por ciento de SiO2, alcanza una temperatura de 1.200 ºC y una densidad de 2700 kg/m3.

La traquita es un magma con un contenido en SiO2 del 63%, alcanza una temperatura de 850 ºC y una densidad de 2.300 kg/m3. La traquita no es el magma predominante de la erupción, por esta razón no contribuye a incrementar la explosividad de la misma.

Tanto el material basáltico de las muestras como el traquítico, están muy vesiculados, lo que quiere decir que ambos tenían una cantidad de gas alta en el momento de hacer erupción, lo que explicaría que ésta sea explosiva (formación de piroclastos) a pesar de la presión del agua del mar sobre la boca de emisión. Sin embargo, este tipo de explosividad es normal dentro de los parámetros de las erupciones basálticas con que nos movemos y no reviste una peligrosidad adicional por el hecho de contener también magma traquítico.

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