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Las becas-préstamo del Cabildo como ''cebo'' para La Caja

GRAN CANARIA | ANTICIPOS DE HASTA 3.000 EUROS

La corporación insular admite que su concesión depende de la "política comercial y de riesgos" de la entidad.

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¿Instrumento de política social o cebo comercial? Las becas-préstamo que concede cada año el Cabildo de Gran Canaria a decenas de alumnos para financiar los costes de sus estudios están supeditadas a "la política comercial y de riesgos" de La Caja de Canarias- Bankia, entidad con la que tiene suscrito un convenio de colaboración desde 2003 para formalizar este anticipo, que puede llegar hasta los 3.000 euros.

Cabildo de Gran Canaria.

Cabildo de Gran Canaria.

Así queda reflejado en la respuesta que ha transmitido la Jefa del Servicio de Juventud e Igualdad del Cabildo a Juan Pedro Reyes, padre y avalista de uno de los acreedores de esta beca-préstamo, quien solicitó amparo a la corporación insular tras recibir la negativa de La Caja de Canarias a formalizarla y a justificar su decisión por escrito.

El hijo de Juan Pedro fue uno de los 58 estudiantes a quienes el Cabildo otorgó la ayuda en la convocatoria de 2011, al cumplir todos los requisitos exigidos, según consta en la resolución del pasado 16 de enero. Las bases de la convocatoria estipulan una cuantía de 2.000 euros para quienes cursen sus estudios en la isla de Gran Canaria y de 3.000 para quienes lo hagan fuera, con posibilidad de prórroga. Este instrumento está destinado a aquellos estudiantes que superen los umbrales de renta para optar a las becas sin reintegro que promueven distintas Administraciones. El Cabildo ha destinado una dotación de 10.000 euros para este curso, con los que se hace cargo de los gastos de tramitación y de los intereses a abonar a La Caja, mientras que los estudiantes o sus avalistas deberán devolver la cantidad recibida cuando hayan transcurrido tres años de la finalización de los estudios.

Juan Pedro, que ocupa una plaza como personal laboral fijo del Gobierno de Canarias y percibe una retribución de 2.300 euros mensuales, se prestó como avalista ante la entidad financiera para perfeccionar la beca-préstamo de su hijo. Entre los documentos que aportó, figuraba el cuadro de amortización de un préstamo hipotecario del que le restaba por abonar menos del 10% y que tenía previsto liquidar en marzo de 2013, así como el saldo disponible en la cuenta que tiene abierta en otra entidad bancaria.

Sin embargo, cuando acudió a una sucursal de La Caja en su municipio le comunicaron, de forma verbal, que el aval no era suficiente para garantizar el préstamo de 3.000 euros. Pese a haberlo solicitado a través de su abogado, no ha recibido la contestación de la entidad por escrito. "Si tuvieran una causa justa, la habrían puesto en papel, pero es un capricho de La Caja", asegura Juan Pedro. Para demostrar su solvencia, recientemente formalizó la cancelación de su hipoteca con Caja Madrid (también del grupo de Bankia) y solicitó un préstamo con su entidad financiera por valor de 10.000 euros, que le fue concedido el mismo día con la única garantía de su posición personal.

''La Caja de Canarias ha convertido al Cabildo en una mera oficina de captación de clientes", asevera rotundo Juan Pedro. A su hija, recuerda, sí le concedieron la beca-préstamo hace unos años. "¿La diferencia? Entonces tenía mi cuenta en La Caja", apostilla el grancanario, que considera que el sometimiento del Cabildo a la política comercial de la entidad financiera "cambia completamente el sentido de la beca, que pasa a ser un cebo". Para Juan Pedro, "si la beca está reservada para sus clientes, debe ser Bankia quien la convoque y pague los gastos. No parece adecuado destinar dinero público para financiar estas campañas".

En una situación similar se encuentra Lucía Gutiérrez, estudiante de Audiología Protésica que también figura en la lista de los aprobados en la resolución del 16 de enero. Trabaja como interina en el Servicio Canario de Salud y le quedan seis años para amortizar un préstamo concedido por otra entidad. "Nunca he dejado de pagar nada", afirma Lucía, a quien recientemente le han otorgado otro crédito y que se ha presentado como avalista junto a su marido. Pese a acreditar su solvencia, recibió la negativa de La Caja. ''La única opción que me dieron es que pasara mi nómina a Bankia, pero me negué y renuncié a la beca", concluye.

El Cabildo de Gran Canaria ha declinado responder a las preguntas de este periódico sobre la concesión de estos anticipos, mientras que La Caja de Canarias-Bankia ha remitido a la consejería de Juventud de la corporación insular.

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